Mario Wainfeld, en Página/12, diario del multimedios del Grupo Octubre, confirma que Alberto Fernández no incultará al ex vicepresidente Amado Boudou, pese a que lo exige la mayoría de los militantes del Frente de Todos.
PRENSA OFICIALISTA
Más interesante Wainfeld que Verbitsky: No habrá indulto a Boudou y Alberto increpó a Lorenzetti
Horacio Verbitsky cree que él es un ideólogo del Frente de Todos. Por lo tanto, en su columna en su El Cohete a la Luna, procura 'bajar línea' a los líderes del FdT, en especial a quien imagina su principal lectora, CFK, esfuerzo que arrasa con cualquier descripción objetiva de qué ocurre puertas adentro, algo que él sin duda conoce. En cambio Mario Wainfeld, en Página/12, conserva sus reflejos de periodista, habló con el Presidente o sus colaboradores, y consigue un meritorio 'off the record'.
Fernández se refugia en compromisos de campaña.
Ahora bien, ¿cómo es que el jefe del Ejecutivo Nacional discute con un integrante de la Corte Suprema?
Luego, si Alberto Fernández cree que Ricardo Lorenzetti controla los fallos de la CSJN, no entendió casi nada del Supremo.
De todos modos, Alberto no impulsará algún proyecto de ampliación de la CSJN.
Además, él mantiene su propio enfoque sobre el llamado 'lawfare', la teoría de la persecución política desde el Poder Judicial, hipótesis que lidera Cristina Fernández de Kirchner con escaso sustento jurídico y sucesivas derrotas en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Aquí algo de lo de Wainfeld:
" (...) “La Corte resolvió que el traslado de dos jueces de segunda línea constituía gravedad institucional. Concedió en ese trámite el segundo per saltum en diez años. ¿Cómo es posible que no considere gravedad institucional la condena a cinco años y medio de prisión para un exvice?”. Con toda razón, el Presidente despotrica contra el abuso cortesano del articulo 280 del Código Procesal. Denegar un recurso sin explicar el por qué. La República (que requiere fundamentar cada decisión de Gobierno) te la debo, diría este cronista. Arbitrariedad clavada, en jerga jurídica. Pereza y bajo desempeño ético, para redondear.
El simulacro de sentencia, que el profesor de Derecho penal fotocopió y lleva en el bolsillo, afirma “La Corte según su sana discreción” y rechaza el recurso de Boudou… sin molestarse en añadir un argumento, una cita de jurisprudencia, nada.
“¿Qué es para ustedes la sana discreción?” espetó AF a Lorenzetti con quien dialogó ásperamente el jueves. El cortesano, cuentan fuentes de la Casa Rosada, farfulló excusas y se disculpó un poco. Dos de sus especialidades, agregamos. El Presidente recriminó al cortesano la oportunidad de la resolución. "Justo durante la semana en la que me reuní con Joe Biden y Jair Bolsonaro". "Robar cámara" generando titulares sin laburar, lo sabemos, típica maniobra de los supremos.
Para Fernández media ensañamiento judicial y mediático con Boudou quien tiene derecho a una resolución razonada y no a un sello que troncha autoritariamente el proceso. Ese es el reproche estricto que repitieron en canon ministros del Gabinete nacional.
Exigir prisión efectiva para Boudou es injusto y persecutorio, discurre el presidente. Cumplió dos años en la cárcel, tiene hijos mellizos de dos años, su esposa (a la que recibió meses atrás) es mexicana y la familia materna no puede acercarse a la Argentina. El superior interés de los menores funciona como argumento sólido aunque el semáforo de Clarín lo tome en solfa.
Indultar no está en la cabeza de AF. Lo descartó en campaña y en los dos discursos ante el Congreso. Un juicio político a la Corte le parece improcedente por razones de fondo fundamentalmente. También porque no cuenta con las mayorías necesarias.
Tampoco analiza sumar miembros al Tribunal. Ni le suena posible crear una nueva Cámara de Casación que trate los reclamos por arbitrariedad de sentencia, restando expedientes a la CSJ. Es una de las iniciativas de la Comisión de Juristas. La idea es valiosa, concede, pero solo podría concretarse mediando consenso con la oposición, un horizonte imposible en la coyuntura. Otras propuestas de la Comisión le interesan y le darán trabajo.
(...)
La relación con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner es buena, asegura AF contra la Vulgata de derecha. “Somos dos personas diferentes, pensamos distinto en muchos temas pero no nos separan diferencias insalvables. Ella y yo entendemos la importancia de estar unidos”.
CFK no lo consultó antes de publicar su carta reciente cuyo contenido le parece razonable al presidente. “Hay persecución judicial contra Cristina. Se inventó una responsabilidad objetiva inaceptable en el derecho penal para llevársela puesta desde el comienzo del gobierno macrista. Ella tiene razón en enfurecerse”.
A veces se reúnen con frecuencia, en otras pierden contacto refiere el presidente, quien subraya que él la invitó el jueves al acto de la ESMA, “Habló mirándome a los ojos casi todo el tiempo, conversamos bien”.
Una de las diferencias no insalvables y no muy extrovertida es el criterio sobre el Lawfare de CFK, de dirigentes y militantes kirchneristas. AF piensa que hay que ser cuidadoso en extenderlo a todas los juicios contra exfuncionarios. Alude a un caso extremo, irrefutable: el del exsecretario de Obras Públicas José López. En paliques íntimos suma algunos más. “Si todo es Lawfare se diluye la gravedad tremenda del ataque a Cristina”. (...)".













