POLÍTICA

INTERNA ETERNA

La UCR no se pone de acuerdo ni en los resultados

En la seccional cordobesa, la batalla entre oficialistas y opositores continúa a más de una semana de conocidos los resultados. Ahora, tanto Convergencia (a pesar de que ganó) como Sumar presentaron impugnaciones a los resultados arrojados por la Junta Electoral. Nuevamente, la decisión final será judicializada y terminará en manos de la Justicia federal. Mañana (23/3) se vencen los mandatos actuales y deben asumir los ganadores, por lo que el partido podría quedar acéfalo.

CÓRDOBA. A más de una semana del cierre del escrutinio que debía dirimir la interna radical en Córdoba, la Unión Cívica Radical de aquella provincia todavía no encuentra paz. Ahora, las listas que formaron parte del escrutinio no quedaron conformes con el conteo de la Junta Electoral e impugnaron los resultados, a pesar de que una de ellas ganó la elección. 

Así, Convergencia (ganadora) y Sumar elevaron a la Justicia federal la decisión respecto a la veracidad del conteo. Por ello, el juez federal, Ricardo Bustos Fierro, deberá expedirse nuevamente sobre la interna radical, y en tiempo récord, ya que mañana (23/3) se vencen los mandatos actuales, tanto en el Comité capital, como en el provincial. 

Esta no sería la primera intervención del magistrado, ya que semanas antes del escrutinio (14/3), debió revertir una decisión de la Junta Electoral que daba por presidente del partido al candidato oficialista, Marcos Carasso, quien finalmente fue ganador de la elección. Cabe recordar que la interna radical en Córdoba contó con importantes pujas para definir puestos claves de cara a las próximas legislativas.

Por el lado de Convergencia, Mario Negri y Ramón Mestre fueron los impulsores de la lista que habría resultado ganadora, mientras que en Sumar, Rodrigo De Loredo fue candidato y motor, aunque contó con el apoyo de el senador Martín Lousteau, quien se encuentra en franco enfrentamiento con Negri. 

En cuanto a la impugnación de los resultados, la desconfianza de ambas listas por las decisiones de la Junta Electoral, produjo que se genere un nuevo foco de conflicto. Para la ganadora Convergencia, el 51,5% declarado en el conteo oficial no representa la cantidad de votos reales que habría conseguido el oficialismo en toda la provincia, y sus integrantes han denunciado algunos amaños por parte de la lista opositora, que habrían tenido lugar en los distritos con mejor desempeño para estos últimos.

Mientras que para Sumar, la presencia de tres de cinco oficialistas entre los integrantes de la Junta hace que la legitimidad del conteo decaiga, sosteniendo que la elección podría haber sido mayor para la alternativa opositora, de no ser por supuestas “trabas” u obstáculos que la estructura oficialista le habría impuesto antes, durante y después de la votación. Si bien la derrota fue asumida por el propio De Loredo, para Sumar, el proceso electoral fue irregular de principio a fin, por lo que se debería dar a lugar su reclamo. 

“Se ha verificado un andamiaje por parte del oficialismo partidario tendiente a impedir que la lista Sumar acceda al poder partidario, restándole competitividad”, reza parte del descargo de Sumar ante la Justicia federal. 

De este modo, ambas listas terminaron por acusarse la una a la otra de actos similares. En concreto, los resultados impugnados habían arrojado a Convergencia como ganadora, renovando el mandato oficialista que hoy está en manos de Ramón Mestre. 

Para el Comité Central, a las urnas habían asistido un poco más de 36 mil electores, de los cuales habían surgido 35240 votos válidos. Convergencia habría obtenido 18177 votos, contra 17061 de Sumar, además de 1206 votos en blanco, y algo más de 500 votos nulos. Pero dichos números no satisfacen ni a uno ni a otro. 

Y a pocas horas del “traspaso” de mando de Mestre a su protegido Carasso, la UCR cordobesa se encuentra jugando con fuego, ya que en caso de que Bustos Fierro no logre una resolución en menos de un día, el partido puede sufrir una acefalía en su dirigencia, que dejaría una grieta imborrable. Mientras tanto, el radicalismo nacional quiere poner en carrera a un candidato para el 2023, aunque demuestra una falta de madurez política importante en varias seccionales y con varios dirigentes de peso incluidos.  
 

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