CÓRDOBA. Las elecciones legislativas es un tema que también ocupa la agenda presidencial y del Gobierno nacional, aunque muchos integrantes del Frente de Todos no quieran admitirlo. En ese orden, Alberto Fernández habría retomado el trabajo electoral al menos en Córdoba, donde su espacio está construyendo una nueva plataforma electoral, luego de años de ausencia de un kirchnerismo contundente en la provincia.
FDT
Alberto F. mete el dedo en la lista cordobesa y afloja con Schiaretti
El armado en la provincia está en marcha y la única certeza es la presencia del senador Carlos Caserio en la lista de cara a las legislativas. El presidente de la Nación tendría participación activa en el armado y retomó las riendas de la relación con Hacemos por Córdoba. Además, ordenó moderación a los dirigentes del Frente de Todos en cuanto a las críticas a Juan Schiaretti.
La intención del Frente de Todos es convertirse en la segunda fuerza en Córdoba para las siguientes elecciones, y por eso está en busca de candidatos que puedan aportar peso al nuevo grupo de líderes que formó el senador Carlos Caserio. Justamente este último es la única certeza de cara a las listas futuras del espacio, ya que buscará renovar su banca en el Senado.
Pero fuera de él, todo son especulaciones. Si bien hay una danza de nombres que pueden llegar a acompañar, la realidad indica que no hay suficientes dirigentes cuya candidatura se presente por decantación de su propia exhibición pública.
Por ello es que el mandatario nacional tendría decidido colaborar intelectualmente en el armado. De esta manera, la dirigencia nacional intentará conducir a Córdoba en los aspectos generales, hasta que cobre la suficiente fuerza, hasta que el kirchnerismo cordobés cobre la suficiente fuerza como para armarse por sí mismo.
Pero tras ese armado desde Nación, no solo estará Fernández, sino también el Ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, quien tiene un especial interés por la plaza. Es que el funcionario fue y es el principal promotor de establecer relaciones cercanas con el schiarettismo cordobés en busca de una alianza que le de un corte de peronismo central al espacio que es dominado por el kirchnerismo.
Y aunque la realidad marque una fuerte distancia con el Gobierno de Juan Schiaretti, es el propio De Pedro quien sigue aconsejando a Fernández aguantar hasta donde de la paciencia las actitudes del gobernador. De allí la necesidad de participar del armado por parte del presidente.
Cabe recordar que en los últimos días, el Frente de Todos inició una embestida de críticas que en algunos casos rozaron la ruptura con la gestión cordobesa, a raíz de la distancia que siempre pretende relucir Hacemos por Córdoba. Y fue el propio Fernández quien la frenó por pedido expreso a sus funcionarios.
Además, el propio Caserio, quien es el encargado de rearmar el espacio en la provincia, sostiene diferencias con el gobernador y su orientación es más rupturista. Ante esta tendencia es que el mandatario decidió intervenir.
Es que la confrontación no sumará al espacio kirchnerista en Córdoba, sino sólo llevará más certezas a los votantes de que se tratan de dos espacios diferentes, llevando a los indecisos a tener en claro a quién votar. Y eso nunca puede ser bueno en una disputa de números reñidos para quedarse con el segundo lugar.
Es más, el Frente de Todos reconoce que en Córdoba existe una base electoral más o menos fija de no más del 20%, y es altamente difícil que esa base se incremente, ya que el resto de los votantes son compartidos por Juntos por el Cambio y Hacemos por Córdoba. El trabajo que apunta a realizar el kirchnerismo en Córdoba es decantar la mayor parte de esos votos que no le son propios al espacio opositor por excelencia, y así volver más flaco al PJ cordobés en la compulsa nacional.
Por eso criticar a Schiaretti no resulta una buena estrategia. Con esa acción, se pone a su principal contrincante en la provincia en una posición que lo hace permeable a recibir votos antikirchneristas de los “desilusionados” de Mauricio Macri y compañía.
Ahora bien, de cara al 2023 es otra la historia, y allí sí se apunta a una alianza del peronismo. Aunque tal vez esta no llegue con los actores actuales ya que el propio Schiaretti no estará en ninguna lista provincial.
En esa ocasión, y ya fuera de lo nacional, el schiarettismo cobra fuerza y le discute el poder a Juntos por el Cambio en la provincia. A esto querría sumarse el kirchnerismo.
Así, el mandatario tendría decidido moderar sus reacciones hacia Córdoba, con la misma herramienta que lo hizo ganar las elecciones de 2019. Volverse a camuflar de un peronismo centrado y enfrentado a Juntos por el Cambio, sobre todo para que el verdadero contrincante no absorba votos accidentalmente.










