Lila Lemoine, polémica legisladora libertaria, en declaraciones al canal “Laca Stream” fue aún más explícita: “Vos discúlpate, Julio Garro, pero discúlpate con Lionel Messi. Vos tenés tu criterio propio, pero tu criterio supuestamente acompaña nuestra ideología sino ¿por qué carajo estás en este gobierno?”.
EDUCANDO A LA DIPUTADA LEMOINE
"No quiero que ningún funcionario del gobierno vaya a sobarle la quena a potencias extranjeras"
Lilia Lemoine, refiriéndose al subsecretario del gobierno Julio Garro: “es un tipo que estaba arrodillándose, se lo veía a punto de sobarle la quena a alguien”.
Con respecto a las críticas que recibieron los jugadores de la selección argentina por haber compartido en una trasmisión en vivo conceptos racistas, Lemoine encontró una explicación para el enojo de los galos: “son envidiosos, malos perdedores y están furiosos”.
Sin embargo, su ignorancia a menudo parece enciclopédica y, en particular, todo lo que atañe a la historia argentina.
La ex cosplayer (se disfrazaba con ropa de súpero heroínas) y maquilladora profesional explicó:
“En Argentina no hay gente de color es porque acá hubo integración racial, No podes decirle a un país racista por haberse mezclado. Al contrario, fuimos totalmente integradores. Mi selección es representativa de su población y la selección francesa no es representativa de su población por que el 100% de la población francesa no es negro”.
Luego, asoció esta cuestión con las selecciones nacionales deportivas:
“Yo creo que si los argentinos tuviéramos gente afro descendientes que pateen la pelota como patean los africanos, yo creo que los traeríamos a la selección, al contrario, se le haría agua la boca a todos. El argentino es competitivo. No se fijan si el jugador es rubio morocho petiso alto. No hay mejor ejemplo de lo que integra el futbol, es puro mérito, meritocracia”.
Cuatro hechos históricos que desconoce Lilia Lemoine
En 1778, a poco de crearse el Virreinato del Río de la Plata, el número de afrodescendientes representaba hasta el 40% del total en algunas de las principales ciudades.
En la época de la independencia aún alcanzaba un tercio de la población en Buenos Aires y superaban la mitad de los habitantes en algunas provincias del noroeste, a pesar de la libertad de vientres dispuesta por la Asamblea de 1813.
Debieron pasar cuatro décadas para que, en 1853, los constituyentes le dieran la libertad total a la población negra que habitaba nuestra nación.
1-La guerra de la independencia:
Fue muy importante, decisivo, el número de soldados de color en los ejércitos sanmartinianos: de los 2500 efectivos negros que iniciaron el cruce de Los Andes regresaron con vida sólo 143.
Las tropas del Gran Capitán tenían unos 5.000 efectivos de los cuales el 50% era afro.
Las familias acomodadas de las ciudades enviaban a “sus negros” de la servidumbre a defender a la patria, en lugar de exponer la vida de sus hijos. Por su parte, los hacendados de las provincias convocada para la gesta “donaban” vacas, caballos, mulas y… seres humanos de piel oscura.
A un mes de librada la batalla de Chacabuco, José de San Martín exclamó "¡Pobres mis negros!", en el espacio en donde yacían enterrados buena parte de los combatientes del Batallón N° 8, compuesto de libertos de Cuyo.
Fue un gesto de reconocimiento y homenaje.
El Libertador tuvo un trato muy cercano con varios de los afro descendientes de su tropa y expresó siempre simpatía por ellos.
Durante décadas, la fecundidad de las negras en Argentina fue bajísima, hecho raro entre las clases más humildes de la época.
Las mujeres no querían traer hijos al mundo en medio de la penosa situación en que se encontraban.
2-Más de tres décadas de guerra civil en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Hasta el escritor Jorge Luis Borges reconoció el mérito a los afro descendientes en los campos de combate: "Los negros eran mucho mejores soldados que los blancos" escribió el autor de El Aleph.
Entre 1813 y 1853 muchos obtuvieron su libertad por haber servido en distintas guerras.
Cepeda, Pavón y Caseros son apenas algunos de los nombres de decenas y decenas de contiendas armadas, especialmente, entre unitarios y federales.
En esa época, no hubo un solo batallón argentino que no tuviera presencia de soldados afroamericanos.
3-La contienda que más vidas afro argentinas se cobró fue la fratricida conflagración con el Paraguay (1865-1870).
El ejército argentino en el frente estaba compuesto por batallones de negros que fueron diezmados durante la lucha.
Una canción inmortal de Antonio Tarrago Ross refleja lo ocurrido en batallas como las de Curupaity;
“Retumba cambá tambor
la guerra en el Paraguay
negro carne de cañón,
sin patria y sin libertad.
El negro quiere vivir
y está obligado a matar
La vida y la libertad”.
4-Al año de terminar la guerra de la Triple Alianza, una gran epidemia de fiebre amarilla traída por los soldados que regresaban desde el Norte se cebó con los más pobres de la ciudad de Buenos Aires.
En otras palabras, enfermaron especialmente a los afrodescendientes.
Domingo Faustino Sarmiento, en su obra de la vejez “Conflicto y armonía de las razas en América” recordaría la epopeya negra en nuestras tierras.
La negación ha sido una de las tantas formas del enmascarado racismo moderno argentino que promueve desde su propia Constitución Nacional la inmigración de razas europeas.
No los matamos, como a los pueblos originarios que habitaban la Patagonia, pero los usamos como “carne de cañón” en decenas de batallas.
Fueron reducidos a la servidumbre más indigna, hambreados y finalmente desterrados.













