Molinos Río de la Plata, propiedad del poderoso grupo empresarial de la familia Pérez Companc, es una de las principales alimenticias de la Argentina, que se suma a SanCor, Lipo, Tía Maruca, Verónica, ARSA y Nestlé, empresas que conforman un bloque que no deja de acumular resultados económicos negativos.
NUEVO CONFLICTO SINDICAL
Molinos Río de la Plata: El plan de despidos masivos y rebajas salariales encendió alertas
200 puestos de trabajo corren peligro en Molinos Río de la Plata, que se suma a SanCor, Lipo, Tía Maruca, Verónica, ARSA y Nestlé, empresas que no dejan de acumular resultados negativos. Y abre un nuevo conflicto.
En ese marco, es que comenzaría a aplicar recortes de personal y congelar los salarios en su planta de Esteban Echeverría, donde gran parte de los 200 trabajadores que emplea ya encendieron alertas y anticiparon la generación de medidas de fuerza.
Tanto la comisión interna de los empleados de Molinos como el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) solicitaron a la empresa que otorgue garantías de que se desactivarán los planes de despidos, y advirtieron:
Es que los representantes gremiales señalan que el grupo Pérez Companc, una de las familias más ricas de Argentina según Forbes, estaría aprovechando el contexto de flexibilización laboral promovido por el gobierno de Javier Milei para maximizar ganancias a costa de los trabajadores.
"Quieren producir lo mismo con menos gente y eso lo pagaremos las familias de los operarios despedidos y con la salud de quienes sigan trabajando. No lo vamos a permitir", indicaron las organizaciones.
Y agregaron que "hace meses que la empresa no realiza las denuncias de accidentes de trabajo ante la ART, obligando a los trabajadores a realizarlas con el riesgo de tener atrasos en los pagos de los días de licencia y desconoce muchas de la licencias por enfermedad". Esta misma política se "replica en todas sus plantas".
Molinos Río de la Plata, en un momento difícil
Cabe mencionar que la compañía presentó recientemente su balance correspondiente al primer trimestre del año, en el que registró ingresos netos por 199.548 millones de pesos. Ese monto representó una disminución del 25,9% en términos reales en comparación con el mismo período del año anterior.
Molinos afirmó que, a pesar del incremento del 6,1% en el volumen de ventas en el mercado local, la caída en los precios en términos reales no compensó dicho aumento. Los precios fueron ajustados nominalmente en un 8,4% durante el último año, mientras que la inflación medida por el INdEC fue del 55,9% en el mismo período.
A través de un comunicado, la empresa informó que en la primera parte de 2025 los costos de venta unitarios aumentaron nominalmente un 24%, superando el ajuste de precios del 8,4%, lo que derivó en un resultado neto negativo de 5.460 millones de pesos.
En cuanto al mercado externo, Molinos registró un incremento del 32% en sus exportaciones durante el primer trimestre del año. Sin embargo, la compañía indicó que el contexto de consumo interno sigue siendo desfavorable.
Según consultoras de mercado, el consumo cayó un 8,6% trimestre contra trimestre, lo que impactó en las ventas locales.
La lista es larga
Molinos Río de la Plata, líder en el mercado alimenticio con marcas como Granja del Sol, Lucchetti, Matarazzo y La Salteña, ha sido históricamente un actor clave en el sector. Pero no es la única, ni la más complicada...
La firma Lipo, tradicional marca de caramelos, y Dilexis, la controlante de la reconocida marca de galletitas Tía Maruca, también atraviesan tiempos complicados.
El síntoma más evidente de los inconvenientes derivados de las menores ventas y el costo laboral en alza está en la imposibilidad de ambas compañías de cumplir al 100% con el pago de los salarios.
En el caso de Lipo, recientemente los 100 empleados de su planta en Lanús, en la provincia de Buenos Aires, implementaron un cese de tareas exigiendo se abonen los sueldos.
También SanCor transita este momento de mayo con la incertidumbre de no saber qué ocurrirá con su concurso de acreedores, mientras que La Serenísima sigue expectante ante el tire y afloje que vienen promoviendo Arcor, Danone y la familia Mastellone.
Por su parte, La Lácteo y ARSA experimentan un drama económico sin solución inmediata. La semana pasada, a esos nombres se sumó el de Verónica, que cayó en un freno productivo a partir de medidas sindicales derivadas de la falta del pago completo de los salarios y la retención de aportes sociales.
La empresa dejó de producir hace poco más de una semana como consecuencia de una medida de protesta promovida por el gremio ATILRA que redundó en la parálisis de las actividades en las plantas que la firma posee en Totoras, Lehmann y Suardi, todas en Santa Fe.
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