CÓRDOBA. El acto del peronismo de Córdoba por el Día de la Lealtad fue una manifestación de diferencias respecto a la convulsión nacional que vive el Partido Justicialista. Lejos de los lineamientos nacionales gravitados aún por el kirchnerismo, el oficialismo provincial marcó los límites inexpugnables que se autoimpone para mantener el éxito electoral.
ALEJADOS
En Córdoba, el peronismo se aplicó repelente K el 17 de octubre
Lejos del kirchnerismo, el PJ cordobés tuvo liturgia propia. Los detalles de un acto para mantener viva la llama.
En ese orden, el evento llevado a cabo en Córdoba capital sirvió para reafirmar la supervivencia del gen peronista en el seno de la administración que hoy está a cargo de Martín Llaryora. La misma que es ejecutada por el “partido cordobés”, una idea que intenta expresar la pluralidad ideológica como condición a sostener para poder alcanzar un mejor nivel de gestión tras 25 años ininterrumpidos.
El acto, que congregó al PJ cordobés en el Club Unión San Vicente, mantuvo la presencia de casi todo el seno partidario. En el encuentro estuvo el propio gobernador Llaryora, la senadora Alejandra Vigo, el intendente capitalino Daniel Passerini y otros jugadores de peso que actualmente componen el oficialismo provincial.
Se destacó la ausencia de Juan Schiaretti, quien no formó parte del acto. Todavía en un lugar incómodo desde su partida de la gobernación, el ex candidato presidencial decidió no eclipsar el acto organizado por su esposa (Vigo), y ceder el terreno en favor de un Llaryora que pasó su primer 17 de octubre como gobernador.
Kirchnerismo no, Javier Milei tampoco
La reunión, que sirvió para mantener viva la llama peronista, no solo marcó límites intrapartidarios. Los oradores se hicieron cargo de hacer saber ciertas disconformidades con el oficialismo nacional de Javier Milei.
Si bien el PJ cordobés se ha mostrado en buena sintonía institucional con el Gobierno libertario, los líderes del Gobierno provincial dejaron claro que no todo es color de rosas y que lejos están de ser “el peronismo libertario”. Algo que, claro, no se condice con las actitudes parlamentarias de apoyo casi permanente a las avanzadas de la administración Milei.
“Para ser justicialista hay que entender que, además del superávit fiscal, se defiende el trabajo, la educación y trabajamos con los empresarios para generar empleo. Siempre decimos que nuestro compromiso es dar trabajo, porque esa es la mejor política social”, planteó Llaryora al cierre del acto. Así, el gobernador marcó la línea propia que intenta imprimir en un espacio que contiene a una multiplicidad de sectores con un marcado perfil ideológico.













