Las elecciones en Marcos Juárez, Córdoba, dejaron a Germán Font como ganador de la intendencia por más del 46% de los votos. El candidato del peronismo cordobés se impuso en un contexto muy particular y sin grandes patrocinios externos en una ciudad que, años atrás, concentraba la presencia de los principales dirigentes nacionales.
GANÓ EL PJ
Elecciones 2027: Marcos Juárez anticipa derrotas para fragmentados
Ganó Germán Font (PJ Córdoba) en Marcos Juárez en una elección repleta de particularidades. No hubo participación de LLA.
Para Font, el apoyo implícito corrió por parte del Gobierno provincial. Con el respaldo a distancia del gobernador Martín Llaryora, el ahora intendente electo mantuvo su campaña en el ámbito local con fuerte foco en propuestas de gestión, lo que le permitió dar el zarpazo tras más de 50 años de ausencia peronista en el municipio local.
En ese sentido, la estrategia coordinada con el Centro Cívico consistió en mantener un aislamiento consensuado para evitar la “contaminación” con debates externos, en especial del plano provincial o nacional, y así poder anotarse a favor una jurisdicción clave para la economía del sudeste cordobés. Algo que se consumó con el festejo de los integrantes locales del ahora oficialismo, sin presencia de funcionarios de alto rango y con límite a los saludos protocolares en redes sociales.
¿Qué significa para Martín Llaryora?
La apuesta de Martín Llaryora para mantener ese aislamiento electoral en Marcos Juárez resultó positiva. Más allá de sumar un intendente aliado en el mapa provincial, que acumula más de 400 intendencias, el líder del Gobierno cordobés pudo comprobar algunos factores que podrían repetirse de cara a su intento de reelección.
Entre ellos, uno de los más destacados fue el foco en el perfil de gestión. Al respecto, el candidato Font representó una respuesta a un reclamo vigente de los vecinos de Marcos Juárez, ante un creciente nivel de desaprobación de la intendencia de Sara Majorel, quien había acumulado el rechazo del electorado en los últimos meses.
Por otra parte, Llaryora pudo probar los efectos de limitar el factor nacional en el debate. En ese sentido, la propuesta del PJ se mantuvo al margen de las tensiones del peronismo, tanto a nivel provincial como nacional, y puso foco en los problemas diarios de los electores sin ingresar en la compulsa de la “grieta”.
Esto último podría ser replicado por el gobernador cordobés en su futura campaña para la reelección. Algo que se materializaría en un “despegue” del calendario electoral provincial del nacional, ubicando la contienda para los primeros meses del 2027.
Además, Llaryora logró reafirmar uno de los principios centrales de las campañas electorales en el PJ cordobés: la fragmentación del rival. Con propuestas disgregadas en distintos candidatos, el oficialismo de Marcos Juárez no logró alianzas de peso que pudieran garantizar la permanencia del voto “en una misma canasta” y superar así la base peronista.
Cabe destacar que la evolución en cantidad de votos del PJ en las últimas tres elecciones en Marcos Juárez no superó los 6.300. Sin embargo, esa cantidad sirvió a la victoria en la última oportunidad, realzando el peso de la base electoral.
Marcos Juárez para Javier Milei y el PRO
En el plano nacional, la lectura sobre las elecciones en Marcos Juárez dejó efectos limitados. Sin un candidato patrocinado por la Casa Rosada, la caída de la “derecha” en la ciudad del interior cordobés no tuvo mayores repercusiones en La Libertad Avanza, aunque sí entre algunos de sus “socios”.
Para los libertarios, encabezados por Gabriel Bornoroni en Córdoba, la ejecución de alianzas directas en Marcos Juárez no resultó una prioridad. En ese sentido, surgieron alternativas “no autorizadas” que se pegaron al discurso de Nación y apenas cosecharon porcentajes que terminaron fragmentando la potencia del oficialismo.
Lo que sí activó la no participación de LLA fueron las alarmas en ciertos sectores de la oposición provincial, donde se guardan expectativas de lograr un espacio único de cara al 2027. Con Bornoroni como gestor del apoyo de la Casa Rosada y con aspiraciones propias a la gobernación, la decisión de “no jugar” caló hondo en los ánimos de espacios colaboradores oficiales, como los encabezados por Luis Juez o Rodrigo de Loredo.
Al respecto, la lectura general fue la de un tropiezo repetido contra el aparato electoral del PJ, que siempre encuentra a la oferta opositora en posición de interna.
En el plano local, uno de los grandes derrotados de la noche fue Pedro Dellarossa, el ex intendente PRO que supo ser acompañado directamente Mauricio Macri durante los años de bonanza de Juntos por el Cambio. De hecho, la ciudad del sudeste cordobés fue el “kilómetro cero” de la alianza que se transformó en gobierno en 2015, algo que parece haber quedado completamente en el pasado.
La caída de Dellarossa, quien había gestionado Marcos Juárez en dos periodos para luego dar el salto al Gobierno provincial, marcó el fin de una época y el inicio de una etapa de desprendimientos como la candidatura de Verónica Crescente (vecinalista), Gerardo Pascuali (UCR) y otros que restaron a las posibilidades del ex intendente. Una realidad en la que muchos aspirantes a candidatos en Córdoba temen verse reflejados el año que viene.
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