En la Roma antigua, el legado era el representante de los procónsules y de los emperadores en las provincias del imperio. En el español contemporáneo es aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea material o inmaterial. Conclusión: Un legado es la manera que tiene una persona de dejar, libremente y a título póstumo, algo valioso, necesario, quizás trascendente, a una o varias personas distintas de sus herederos legítimos. Quizás, también, un texto con forma de libro.
DESEOS EXPLÍCITOS
El legado está de moda: Cada persona es un libro (necesario)
El legado es más que la última voluntad de una persona. Ante el final, es la vida misma. Cada persona es un libro diferente y de dejar constancia se trata.
No es un testamento, es algo diferente porque, de alguna manera, se trata de permanecer. En USA, Julie Kaltenrieder, vicepresidente y asesora de patrimonio en Regions Financial Corporation, lo explicó muy bien una vez: "Un legado tiene un alcance mucho más amplio que su interpretación literal, regalar un bien a través de un testamento. Es, también, la transmisión de nuestro patrimonio interior, la herencia de valores fundamentales, creencias y experiencias de vida con la intención de inspirar a las futuras generaciones".
"En la Argentina -y no sólo en la Argentina- desde hace algún tiempo es de uso frecuente la posibilidad de relatar ciertos fragmentos de vida concretándolos en un libro exclusivo para quienes se desea que reciban el legado", cuenta Norma Beatriz Cabada, quien ha cumplido con numerosos encargos al respecto.
Nudos en la garganta
Argentina es un país de inmigrantes, pleno de historias donde pasado y presente abren puertas, invitando a generaciones futuras compartir historias y vivencias. Es en esas obras, hechas “a medida”, donde queda el registro de los que se “hicieron de abajo”, de los que cumplieron objetivos, de los hacedores de su propio destino, de metas conseguidas con esfuerzo, azar y disciplina.
El que tiene mucho para decir jamás debería guardarse nada. Con 'Legado', los nudos en la garganta se desatan. Los deseos se acatan. En la era de la comunicación la inmediatez y lo efímero necesitan un antídoto que blinde los recuerdos y que no posea fecha de vencimiento: un libro. Páginas como mapas afectivos o profesionales. El alma es de papel escrito.
La brillantez intelectual de algunos no siempre es sinónimo de moldearlas en palabras.
"Verba volant, scripta manent". Esta cita latina, cuya traducción literal es: Las palabras vuelan, los escritos permanecen, está tomada de un discurso atribuido al emperador romano Cayo Tito. Dos mil años después, aunque el sentido de la frase difiera, el ser humano se aferra a la perennidad de sus proyecciones, y teme que los dispositivos electrónicos le jueguen una mala pasada. El temor de que los archivos se borren se asemeja a que algún deterioro cognitivo haga lo propio y ya no se recuperen los recuerdos.
El tiempo expone la fragilidad de mantener vivo en la memoria lo que los estadounidenses denominan 'the porpose', el propósito. La vida transcurre, el relato se apaga y las anécdotas se disipan hasta desaparecer. El desafío es preservar los recuerdos, las efemérides afectivas, intelectuales, los logros y reveses, las historias de vida, catarsis y secretos, la palabra no dicha, el vacío y la abundancia.
El deseo de poner latido y alma en un texto para los que interesan es un seguro de vida a la trascendencia.
De generación en generación
Los interesados contratan a quien tendrá la tarea. Coloquialmente, se denominan “escritores fantasmas” a quienes redactan obras, pasiones, el derrotero de gente que tiene mucho para decir. Estos escribas deben poseer -más allá de la técnica literaria- la suficiente empatía y agudeza como para adentrarse en el mundo de aquellos que dejan en sus manos la realización del libro propio. Es una labor en la que sensibilidad y la eficiencia se deben amalgamar.
- Empresas familiares,
- actividades profesionales que van de generación en generación,
- el arte que da su pátina,
- lamentables problemas de salud,
- encuentros y despedidas.
- Patriarcados cuyos deseos son órdenes,
- matriarcados que manejan hilos rojos.
- También instrucciones acerca de la última voluntad.
Por cada idea hay un escritor que graba, investiga, escucha, sugiere, y se pone a escribir para que, quienes se así lo quieren, logren dejar un legado.
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