Todas las fuerzas oficialistas en Nación parecen estar puestas en el trabajo de reformas “tácticas” que, con el kirchnerismo duro a la cabeza, pretenden llevar a cabo para asegurarse la tranquilidad durante su mandato. La misión del Gobierno parece ser común, alineando a todos los actores que a pesar de sus diferencias, se conjugan en pos de acomodar la procuración y la Justicia de manera que se fortalezca su gobernabilidad.
UNA PIEDRA EN EL ZAPATO
Decisión de Schiaretti hace trastabillar el proyecto K de reforma del Procurador General
El schiarettismo aún no acepta la propuesta de casamiento kirchnerista: el bloque de diputados del PJ cordobés parece ser uno de los obstáculos para el kirchnerismo a la hora de reformar el Ministerio Público Fiscal y la Justicia. Desde Córdoba aseguran que sin un consenso total, no van a apoyar el proyecto que arribe a la Cámara Baja. Considerando lo muy reñido de los números en Diputados, es posible que el texto iniciativa de Oscar Parrilli, cercano colaborador de Cristina Fernández de Kirchner, no obtenga el apoyo necesario para convertirse en ley.
Pero ese trabajo cuasi ajedrecístico parece estar frenado por diversos factores. Algunos de ellos surgen incluso desde el propio peronismo. Tal es el caso del bloque de cuatro diputados que responden al gobernador cordobés, Juan Schiaretti. Dichos legisladores expresaron una postura muy clara respecto a las reformas: no prestarán consenso, a menos que este sea altamente mayoritario o incluso total.
De este modo, los diputados schiarettistas reconocen la importancia que sus votos pueden tener a la hora de decidir si se llevan a cabo o no. El peso de sus decisiones pueden equilibrar fácilmente la balanza hacia un lado o hacia el otro, lo que les puede costar caro cuando vuelvan a mirar a la provincia de Córdoba o cuando levanten el teléfono de La Rosada. Esta postura conservadora es la que ha llevado al PJ cordobés a sostener el bastón de gobierno por más de 20 años.
Históricamente, Córdoba ha sido una de las provincias protagonistas en la resistencia al crecimiento kirchnerista en el interior del país, representando una de las plazas que la fuerza K no pudo dominar políticamente. Sin embargo, desde la asunción de Alberto Fernández como presidente de la Nación en 2019, el oficialismo cordobés se ha mostrado más dispuesto a un acercamiento que en años anteriores, comprendiendo que Córdoba ya no es la “isla” que alguna vez propuso el difunto ex gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel de la Sota.
Pero este acercamiento no se ha hecho definitivo aún, al menos no en los temas calientes. La reforma que Cristina Kirchner impulsa para el Ministerio Público Fiscal, donde busca revocar el carácter vitalicio del cargo de Procurador General de La Nación y la forma de elección de este último, es uno de esos temas. El schiarettismo conoce bien a su votante cordobés y sabe que, de inclinar la balanza en favor del kirchnerismo en estos tratamientos, puede perder fuertemente en su propia casa.
La postura del PJ cordobés va en consonancia con lo resuelto respecto a la polémica reforma judicial que auspicia Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, a pesar de que la reforma de la procuración todavía no obtuvo media sanción en senadores (la obtendría el viernes 27/11), los diputados de Schiaretti ya declararon por lo bajo cuál será su postura.
Pero el schiarettismo no es el único peronismo del “centro” que se muestra reticente a prestar conformidad a las reformas impulsadas por el kirchnerismo. La legisladora Graciela Camaño (alineada a Lavagna) ya advirtió que no votaría en favor de las reformas. En conjunto con lavagnismo y el schiarettismo, existen otros peronismos que tienen bancas tradicionales, y que tampoco están de acuerdo a prestar sus votos en favor del proyecto kirchnerista de reformas.
Cabe aclarar que estas posturas son las manifestaciones previas y que el escenario político puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. A priori, el schiarettismo busca marcar diferencias en medio de tantos abrazos con Alberto Fernández, para dejarle en claro al votante del PJ cordobés que su partido no parece estar dispuesto a entregarse del todo al proyecto nacional y popular.
La reforma del Ministerio Público Fiscal, el otro caballito de batalla kirchnerista
Esta reforma comprende revocar el índole vitalicio del puesto de Procurador General de la Nación y cambiar su forma de elección. Actualmente, el el jefe de los fiscales federales necesita el consenso de dos tercios de la Cámara alta para poder acceder al cargo. El proyecto kirchnerista propone llevar esa cantidad a una mayoría absoluta. Además, el carácter vitalicio pretende ser llevado a un periodo de 5 años con posibilidad de renovación.
Esta reforma buscaría remover a Eugenio Casal, jefe de fiscales a nivel nacional nombrado en el gobierno de Mauricio Macri.











