Los accidentes de Crucero del Norte reabren las irregularidades en el transporte de pasajeros

En pocos días la empresa de transporte de pasajeros Crucero del Norte sufrió 3 accidentes que ocasionaron 7 muertes y más de 40 heridos. Aunque la compañía habla de atentado, el caso reabre las irregularidades que rodea al sector de transporte y la falta de control de las medidas de seguridad.

La hipótesis de atentado que maneja la empresa se basa en que los tres casos tienen similitudes: dos ocurrieron en proximidades de la localidad correntina de Santo Tomé, prácticamente a la misma hora, el 31 de diciembre y el 11 de enero pasado, y el tercero, ocurrido en Formosa, y también transportaba paraguayos. La sospecha es que se podría tratar de reacciones de los competidores por la expansión de la empresa a Brasil y Paraguay.

Según los directivos de la empresa, no es casualidad que tengamos en los últimos tres meses tres accidentes de muy similares características y con pasajeros transportados hacia un mismo destino, con origen en La Plata y con destino a Asunción, Paraguay.

Por otro lado, como ocurre después de cada tragedia, comenzaron las investigaciones a la empresa y según informa el diario NCO, Crucero del Norte no está habilitada en La Matanza. Si bien los titulares de la empresa gestionaron la habilitación, el expediente está cajoneado en las Direcciones de Inspección General y Abastecimiento, y se realizó una presentación en el HCD pero nadie mostró interés en tratar el tema.

Es común que el control de las empresas de transportes para verificar si cumplen con las condiciones mínimas de seguridad se concrete después de ocurridas las tragedias, donde se descubren incumplimientos en la verificación técnica, sobrecarga de pasajeros, o conductores que no cumplen con los horarios mínimos de descanso.

El 15 de septiembre de 2002 el país se conmovió con el accidente de tránsito más grave ocurrido en la localidad de Cuesta del Totoral, a unos 75 kilómetros de la capital de Catamarca, donde murieron 47 personas y otras 24 resultaron heridas.

El micro que trasladaba a un grupo de jubilados junto a sus hijos y nietos, desde la ciudad tucumana de Concepción a la Virgen del Valle, tenía capacidad para 52 pasajeros pero viajaban 71.

Según las investigaciones, una falla en los frenos y estar excedido en el peso serían algunas de las causas que condujeron al precario ómnibus al fondo de un precipicio de la ruta 38 en la cuesta de El Totoral.

La empresa de transporte era de la ciudad de Alberdi, en Tucumán, perteneciente Oyola, que en su viaje de ida había sorteado sin tropiezos algunos controles policiales, como el existente en la localidad de Huacra, en el límite entre Catamarca y Tucumán, donde no se reparó en la sobrecarga de pasajeros.

También se informó que dicho transporte no poseía seguros ni las dos inspecciones técnicas vehiculares, nacional y provincial. Y que era un ómnibus cinco años más antiguo (era un Scania K112 modelo 1987) de lo que permiten las normas vigentes para llevar pasajeros.

Según las asociaciones de concesionarias, terminales y autopartistas, el parque automotor argentino está envejeciendo rápidamente por la caída de las ventas en el mercado interno. Sin una rápida recuperación, la antigüedad promedio de los autos se estancará entre los 12-13 años que ostentaba el país antes de la recesión a fines de la década del 90, a más de 15 años. Pero lo grave es que la tendencia no sólo afectó a los autos, sino también a los vehículos comerciales, generando mayor inseguridad en el transporte.