CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los pasajeros de Aerolíneas Argentinas que se encontraban en Río de Janeiro en la noche del viernes 24/09 fueron notificados a las 21:15 que el vuelo de las 21:44 estaba cancelado.
La oferta que el personal de la compañía les realizó a los azorados usuarios de Aerolíneas fue que había posibilidades de ubicar apenas a 33% de los pasajeros en un vuelo de la compañía brasileña Gol pero el resto debería esperar al sábado 25/09 para abordar o el matutino vuelo 1251 o el vespertino vuelo 1253 de Aerolíneas.
Se solicitó una lista de "voluntarios" a permanecer en Río, a quienes se les ofreció pagarles el hotel de esa noche y compensarlos con dinero en moneda estadounidense.
Aparentemente es un procedimiento estándar de emergencia porque cuando esto ya estaba ocurriendo en Río de Janeiro, Mariano Recalde, presidente y gerente general de Aerolíneas, no había sido notificado de la novedad.
A los pasajeros afectados por la situación se les notificó que había un planteo gremial de los pilotos. Pero en la sede de Aerolíneas se negaba que existiera constancia de algún conflicto sindical.
"Evidentemente hay una puja con sordina por el control de la política", se explicó a Urgente24. Líderes sindicales disputan espacios con los funcionarios políticos designados por los Kirchner. Y es interesante hacer notar que Recalde es hijo del diputado nacional Héctor Recalde, abogado del líder transportista Hugo Moyano, quien evidentemente no tiene demasiado predicamento sobre los sindicatos presentes en Aerolíneas.
En cuanto a las vacantes disponibles en la empresa Gol, se informó a los pasajeros que se les concedería prioridad a quienes tuvieran menores de edad a cargo o a personas de más de 70 años.
La situación inicial fue de gran confusión y hasta enojo pero, según la veraz información que llegó a Urgente24, el personal de mostrador de Aerolíneas -todos ciudadanos brasileños- pudo gestionar la situación de crisis.
En tanto, Recalde tomaba conocimiento de la novedad por el relato de uno de los pasajeros damnificados, que llamó de inmediato por Nextel a un colaborador del funcionario.
Recalde pidió a los responsables de Tráfico de Gol el rescate de los pasajeros de Aerolíneas, quienes tuvieron una "desgracia con suerte": terminaron embarcados con bastante velocidad en un avión de gran porte de Varig (Gol Linhas Aéreas Inteligentes y Varig se encuentran unidas bajo la identidad jurídica de VRG Linhas Aéreas), unidad mucho más confortable que las que utiliza Aerolíneas para el tramo Río de Janeiro-Buenos Aires, y volaron el tramo sin escalas cuando inicialmente temían un trasbordo en Sao Paulo. Gol cumplió con el pedido desesperado de Recalde y, a la vez, demostró cómo reacciona ante una emergencia una empresa competitiva.
La única alteración que sufrieron los pasajeros fue que llegaron a Ezeiza cuando en la ruta original arribarían a Aeroparque.
Pero ¿qué había ocurrido? La información oficiosa fue un desajuste en las tripulaciones, resultado de demoras en las partidas y/o decolajes, que provocó que quedaran sin pilotos algunos vuelos internacionales como el que debía ir y volver a Río de Janeiro.
En días de los españoles de Marsans en Aerolíneas, esa triquiñuela fue un mecanismo habitual del sindicato Apla para hostigar a los administradores de la empresa.
En las compañías aerocomerciales que disputan el difícil mercado regional no ocurren esos absurdos pero sí suceden en la vapuleada Aerolíneas Argentinas, pese al pedido (reiterado) de Cristina de Kirchner a los empleados de Aerolíneas para que realicen medidas de fuerza contra la conducción de Mariano Recalde.
Aún quienes lograron embarcar en el Varig Gol, de acuerdo al relato que llegó a Urgente24, prometían a viva voz no volver a viajar por Aerolíneas Argentinas. Es obvio que la situación
> provoca un sobrecosto operativo injustificado y gigantesco para la compañía aerocomercial cuyo déficit pagan los contribuyentes argentinos;
> provoca un deterioro importante en la confiabilidad de la compañía aerocomercial, deteriorando su imagen y poder de branding (marca); y
> provoca descrédito a la presidente Cristina de Kirchner, quien reclamó a los empleados de Aerolíneas Argentinas un esfuerzo más o menos proporcional al que realizan los contribuyentes.
Urgente24 ya se ha referido en otras oportunidades a la situación tan particular en la que sindicalistas que se adjudican haber impedido en su momento la quiebra de la empresa, la están dejando afuera del mercado con sus caprichos, irregularidades y abusos cotidianos.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, tuvo una especial contemplación para con los díscolos planteos de Apla durante el conflicto que alentaron Julio De Vido y Ricardo Jaime contra los empresarios españoles que siguen siendo accionistas principales de la empresa aunque se encuentran afuera de su gestión.
Pero ahora el asunto ya provoca malestar dentro de la propia Casa Rosada y en sectores juveniles del kirchnerismo que son los que designaron los Kirchner para administrar la compañía aerocomercial.
Más allá de estas riñas domésticas en el oficialismo, crece el reclamo para ordenar el sindicalismo en el aerocomercio estatal.
Si Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas son empresas consolidades en su gestión operativa, ¿por qué hay 2 sindicatos de pilotos que conviven en lo que es un grupo empresario gestionado por el Estado Nacional?
O sea: ¿no correspondería también consolidar los sindicatos?
Luego, nunca hay dificultades con uno de esos sindicatos (Uala o Unión de Aviadores de Líneas Aéreas) y siempre hay problemas con el otro sindicato (Apla), que se comporta como si Aerolíneas fuese propiedad de sus afiliados cuando en verdad ellos son mantenidos por los contribuyentes y, además, carecen de idoneidad para lograr cualquier comportamiento comercial que apunte a la competitividad y la autofinanciación.
Es posible, en ese contexto, que hayan comenzado a debatirse cambios de difícil pero necesaria implementación en el aerocomercio argentino en manos del Estado Nacional.
Salvemos a Aerolíneas (de los sindicalistas de Apla): Otro desafío a Cristina
La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (Apla) es responsable de formular un modelo laboral para Aerolíneas Argentinas que está destruyendo la compañía que hoy día financian los contribuyentes argentinos. Resulta insólita la contradicción del planteo que realizan los de Apla, sindicato que desde hace tiempo debería haber recibido sanciones ejemplares de parte del Ministerio de Trabajo de la Nación.
25 de septiembre de 2010 - 00:00












