GUERRA DEL 5G

Soros pide frenar a Huawei y China amenaza a Silicon Valley

George Soros arremetió contra el presidente chino, Xi Jinping, y lo calificó como el "enemigo más peligroso" de las sociedades libres y democráticas durante su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos. En vez de enfocar su discurso en la crítica al presidente ruso, Vladímir Putin, atacó a las autoridades y empresas tecnológicas de China. Del otro lado, Beijing podría cortar todas sus inversiones en Silicon Valley, a medida que Occidente ejerce presión sobre la empresa china Huawei, advirtió el exgobernador adjunto del Banco Popular de China, Zhu Min.

Baidu, Alibaba y Tencent se destacan entre las empresas chinas que invierten los mayores recursos en Silicon Valley (California, USA).

Por ejemplo, la participación de Tencent en la empresa Epic Games -con sede en Carolina del Norte- es del 40%. Es la compañía que desarrolló y comercializa el popular videojuego Fortnite.

Baidu cuenta con laboratorios de inteligencia artificial agrupados en Baidu Research, en Sunnyvale (Santa Clara).

También en Sunnyvale tiene un gran centro de investigación Alibaba Group, en el 525 Almanor Avenue.

La guerra del 5G, que tiene su expresión más brutal en la detención de una directiva de Huawei en Canadá, con pedido de extradición desde USA, provocó la amenaza del exgobernador adjunto del Banco Popular de China, Zhu Min.

Zhu considera que el conflicto comercial podría convertirse en "una guerra tecnológica".

"La psicología ha cambiado realmente porque la guerra tecnológica es la guerra más interconectada con los capitales de USA y China moviéndose en todas partes", aseguró.

Huawei tropezó con el endurecimiento de los controles no sólo en USA sino también en Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda, que le prohibieron en 2018 proveer la tecnología 5G a sus operadores nacionales de telecomunicaciones.

El ministro de Justicia de Noruega, Tor Mikkel Wara, comunicó que Oslo analiza emprender pasos similares contra el gigante tecnológico chino que incluirán su exclusión de la infraestructura de telecomunicaciones 5G, la nueva generación de telefonía móvil, que serán de uso común a partir del 2020.

Esto planteó la amenaza de China sobre Silicon Valley, cuando Security Times anticipó que China está empezando formalmente a investigar y desarrollar la 6ta. generación de sistemas inalámbricos, o sea que más allá del 5G alentado desde Corea del Sur, intengará un 6G propio.

Security Times citó a Su Xin, líder de un grupo de investigadores que funciona bajo el auspicio del Ministerio de Industria y Tecnología Informática de China.

En este contexto, el financiero George Soros ha advertido del peligro que representa la alianza entre los monopolios tecnológicos y los "regímenes represivos", especialmente China, cuyo presidente, Xi Jinping, se ha convertido, a su juicio, en "el oponente más peligroso de las sociedades abiertas".

"Quiero alertar de un peligro sin precedentes que amenaza la supervivencia" de nuestras sociedades democráticas, dijo Soros en la tradicional cena con algunos participantes en el Foro Económico Mundial de Davos.

Soros puso el foco en las preocupaciones de Occidente sobre los gigantes tecnológicos chinos ZTE y Huawei.

"Si estas empresas llegaran a dominar el mercado 5G, representarían un riesgo inaceptable para la seguridad del resto del mundo", subrayó.

Iván Danílov, columnista de la agencia rusa Sputnik, aseguró que el conflicto entre Soros y Xi Jinping tiene motivos no solo políticos, sino también económicos relacionados con "una lucha por los grandes flujos financieros".

Según la empresa de investigación Netscribes, el mercado global de la red 5G estará valorado en US$ 251.000 millones para el año 2025. Se prevé que la red 5G traiga enormes ganancias en el futuro, porque dará acceso a una gran cantidad de servicios digitales que ahora son imposibles.

Ahora, si Occidente bloquea la participación china en el 5G, y China avanza con su 6G, la batalla tecnológica será brutal.

"China no es el único régimen autoritario del mundo, pero es el más rico, fuerte y tecnológicamente avanzado", señaló Soros.

De acuerdo a Soros, el presidente estadounidense, Donald Trump, debería enfocarse en implementar medidas enérgicas contra China en vez de enfrentarse a "prácticamente todo el mundo" en conflictos comerciales.

"Es bastante obvio que en la política de las autoridades chinas no se han producido los cambios radicales de los que se está quejando Soros. Una explicación lógica del cambio de su enfoque es que no quisieron compartir el negocio con él y ahora intenta vengarse bajo el pretexto favorito de la lucha por la libertad y los derechos humanos", opinó el columnista Danílov.

El asesor político internacional y analista de asuntos exteriores Adriel Kasonta, consultado por Sputnik, opinó: "Soros está tratando de describir sus acciones como gestos de buena voluntad, como apoyo a los derechos humanos en China y apoyo a la democracia en China, pero la pregunta es por qué los actores extranjeros están tan preocupados por el bienestar de los ciudadanos en otros países. Sabemos muy bien que cuando EEUU intenta ayudar o, como otros podrían señalar, se involucran en asuntos internos de otros países, las cosas acaban muy mal para estos países".

Para Kasonta, "Es un hecho, nos enfrentaremos a la Guerra Fría 2.0. China y su Partido Comunista son percibidos en el Hemisferio Occidental como una nueva amenaza comunista".

Si en 2018 el blanco de Soros en Davos fue Donald Trump, esta vez elogió la decisión de su Administración de identificar a China como "rival estratégico".

"El presidente Trump es notoriamente impredecible, pero esta decisión fue el resultado de un plan cuidadosamente preparado", dijo.

Mientras tanto, continuó, "hay indicios claros de que se está produciendo un declive económico de amplia base en China, que está afectando al resto del mundo", lo que podría dar al traste con los planes de Xi Jinping.

"El contrato social tácito en China", argumentó Soros, "se basa en niveles de vida en constante aumento".

De modo que "si el declive de la economía y el mercado de valores de China es lo suficientemente grave, este contrato social puede verse socavado e incluso la comunidad empresarial puede volverse contra Xi Jinping".

Tal recesión, añadió, "también podría suponer la sentencia de muerte para la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, porque Xi puede quedarse sin recursos para continuar financiando tantas inversiones que generan pérdidas".

Soros afirmó haber cambiado de opinión respecto a China en el último año. Y recomendó no permitir que las empresas de telecomunicaciones chinas ZTE y Huawei se salgan con la suya, sino "acabar con ellas".

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