ELECCIONES 2019

El 40% “ni-ni”

Los ni-ni son un peligroso fenómeno transcultural que arribó a la política y amenaza con deformarla o destruirla si el Estado no reconoce el problema y asume la necesidad de autopreservarse limitando la expansión de esa realidad consecuencia de malas decisiones.

Creo que no quedan dudas que para la elección de fondo, la presidencial, la clave pasará por ese 40% “ni-ni”, que serian los anti “K”, los desilusionados de “Cambiemos” y ese segmento que le daría lo mismo votar por un “peronismo alternativo” (como si lo hubiera), por “Cambiemos” o por cualquier otro que se presente con buenos modales y algún antecedente valioso como podría ser Roberto Lavagna a quienes algunos ya pretenden convertirlo en una suerte de “hombre providencial”, con lo cual lo estarían comenzando a demoler.

Las encuestas que se hagan de acá en más seguirán mostrando mas o menos lo mismo, que hay un 60% que no votaría nunca a Macri y Kristina. En cuanto a la imagen, la intención de voto, la valoración de unos y otros nada indica que varié más allá de dos o tres o cuatro puntos, según varíen los humores circunstanciales. Salvo claro está que, una bandada de cisnes negros o blancos invadiera el territorio político. Con uno solo seria insuficiente.

Por eso poco valor le doy a las encuestas actuales y sobre todo a las que se hace sobre la base de que “se votaría hoy”. Falacia política, quizás muy lucrativa.

En este panorama electoral, para mi sobradamente claro, hay hechos objetivos, si lo pensamos bajo el escrutinio de la razón, como le gusta decir a Amartya Sen, que de todos modos, como se pregunta el mismo Sen, ¿la razón es un buen remedio para corregir el mal razonamiento, la ira o el furor?

Hay no solo regímenes políticos sostenidos por esos vicios humanos, sin ir más lejos el régimen “Madurista bolivariano venezolano” que, se sustenta en la ira anti imperialista norteamericana y la llamada “derecha” y el furor de la lucha liberalizadora de demonios ficticios. Con esto basta para permanecer en el poder durante un tiempo que pueden ser 5, 10 o 20 años.

En cierto modo la ira y el furor, son los fundamentos electorales de Cambiemos y los “K” que, no advierten que cuanto mas ensanchan la grieta, se están disparando a sus pies.

No se puede engañar a todos durante todo el tiempo, solo se lo puede hacerlo con alguna minoría, parafraseando a Abraham Lincoln.

En nuestro escenario electoral, la ira y el furor son irracionalidades que, son usados tanto por el oficialismo “cambiemos” y la oposición “K”.

De ese modo el calificativo de “buenos” y “malos” va y viene, pero ninguno de ellos reconoce que son participes, de ahora, 16 años de decadencia. La pobreza, la inflación, la falta de crecimiento, la marginalidad, asi lo demuestran.

Este es nuestro oximorón político, los candidatos que a la fecha, si las elecciones fueran hoy, ficción inútil, solo llegarían a un máximo de 35%, con lo cual su legitimidad de origen sería muy precaria y la de ejercicio mucho más.

Admitamos, como realmente lo fue que, la herencia recibida fue muy pesada, pero el gobierno de “Cambiemos” la aceptó sin chistar, por aquello, como dijo días pasados Juan Jose Aranguren en LN+ que, no había que dar malas noticias. Malas noticias que era obvio que los votantes de Cambiemos no ignoraban.

Macri defraudó a sus votantes porque no tuvo idoneidad política para enfrentar la crisis y la financió con endeudamiento estéril, digo estéril porque se destinó a financiar la pesada herencia o gasto inútil, y además, como si eso fuera poco, se financió en 2018 una corrida cambiaria que duplicó el precio del dólar en unos pocos meses.

Esa financiación fue tan repudiable y perjudicial para la economía nacional, como los seguros de cambio que implementó, durante 2015 el Banco central, pero la vara de medición fue muy diferente porque unos están, mal procesados pese que los contratos de cambio se cumplieron por el gobierno de “Cambiemos” y jamás fueron declarados nulos como hubiera correspondido, y otros ni siquiera tuvieron que dar explicaciones mínimas por su pésima praxis.

Las delicias de la hipocresía política de nuestros gobiernos y sus opositores.

La cuestión, como lo vengo escribiendo desde hace varios años es que carecemos de “calidad política”.

Como decía antes, nuestros hechos objetivos muestran que el de “Cambiemos” ha sido y es un mal gobierno que se le empiezan a desmoronar varios de sus consideradas virtudes, como la “revolución de los aviones”, que valora un incremento de pasajeros, pero no tienen en cuenta que Andes devolvió aviones y despidió gente, que ARG/AU sigue y seguirá recibiendo ingentes subsidios, empresa que está implementando con un pésimo criterio financiero una política comercial insustentable en el tiempo para obtener fondos para hoy, para hacer creer que necesita menos subsidios, sobre la venta de vuelos que se realizarán mañana y que Dios sabe que seguirá bancando el estado.

Su política salaria es la de una empresa próspera y la ANAC no pudo sostener una resolución de reválidas de patentes del personal aeronáutico. Me pregunto, “Es esto lo que se debe hacer”.

Días pasados las inundaciones en el Norte, pusieron al descubierto la mala planificación de las obras de las vías del Ferrocarril Belgrano y fue la población la que de apuro tuvo que construir canales debajo de las vías, para que el agua pudiera descender.

El caso del famoso puente del ferrocarril Sarmiento en Lujan que debió ser remendado para que pudieran circular los trenes que, aun el servicio ferroviario a Rosario demore casi 7 horas, asi es imposible hacerlos competitivo. La inflación del 47%, el nivel de tasas de interés del 50%, siendo generosos y piadosos, acreditan no solo falta de idoneidad y sensibilidad, sino que son el costo de la propia ineficacia profesional.

El inútil se empecina en su ignorancia.

La política de incentivos para acelerar la explotación del “shale gas” de Vaca muerta, diseñada, con alguna lógica, por el ex ministro J.J. Aranguren debió ser revisada, más que nada por imposibilidad presupuestaria y por lo que se presentó como una variación de los precios del BTU, pero parecería que no se enfrentó la cuestión sino se trató de imponer una rectificación sumando una vez a las tantas arbitrariedades que, algunas podrían justificarse que, ratifican nuestra fama de imprevisibles.

Estoy convencido que Macri ni Cristina, sucesora de Néstor, deberían de una buena vez dar un paso al costado porque entre ellos se construyeron 16 años de decadencia continuada, sin desconocer que este gobierno tiene un mayor margen de honestidad económica, pero no se puede decir los mismo de su honestidad profesional política.

La intención de voto de ellos dos llega al 37%, 22% Cristina y 15% Macri.

Es tan magra la situación que el resto de los postulantes no llegan, sistema de lemas mediante, al 20%.

Esto es lo que nos debe preocupar, no tenemos ofertas políticas de calidad.

Lo cierto es que los “ni-ni” resolveremos la elección, y seguramente al votar cerraremos los ojos y nos taparemos la nariz.

Asi algo cambiará para seguir peor, porque la soberbia sin causa será la materia prima del que gane.