LUIS A. RIZZI

La democracia insuficiente

Dato clave que no puede quedar desapercibido: "Hoy nuestra democracia es insuficiente y el gobierno de Mauricio Macri lo acaba de comprobar cuando, para evitar desmesuras en la protesta contra el G 20, tuvo que negociar con los grupos sociales directamente que carecen de representación política en los órganos de la democracia republicana formal."

Cuenta Johan Norberg, en su libro “Grandes Avances de la humanidad” (Editorial El Ateneo, marzo 2018) que la tasa mundial de alfabetización aumentó de alrededor de 21% en 1890 a casi 40% en 1950, y en 2015 fue del 86%. Esto significa, agrega, que apenas el 14% de la población adulta del mundo no sabe leer ni escribir, mientras que en 1820, solo el 12% podía hacerlo. En los países en vías de desarrollo en 1970 la mitad de los adultos eran analfabetos, hoy lo es menos de un quinto.

Me pareció oportuno recurrir a esos datos para demostrar que nuestros sistemas de gobierno democrático-republicanos quedaron detenidos en el tiempo cuando la realidad social era muy diferente a la actual.

Hay una obviedad: una cosa es gobernar a sociedades con mayorías analfabetas y otra cosa es hacerlo con gente que sabe leer y escribir ya que esa “sabiduría elemental” transforma los negocios, la cultura y esencialmente incrementa la necesidad de la participación social.

Para el caso argentino se agrega otro hecho que se debe tener en cuenta: somos una sociedad en la que, a contramano de lo que ocurre en el mundo, la pobreza aumenta; y hoy tienen un piso del 30%, tiene generaciones literalmente perdidas por haber padecido desnutrición infantil y a ello debemos agregarle otro 30% estimado que sería la llamada “economía marginal o negra”.

Eso es un fracaso de la política.

Con otras palabras, Felipe González decía en una entrevista al diario “El país”, con relación a que la gente no se siente protagonista en las democracias dado que no es el voto el que define las grandes cuestiones sino factores externos y “…que elija a quien elija esto no va a cambiar…”, mas adelante decía: "el debate político no solo se está banalizando, sino que está cayendo en una simplificación estupidizante como respuesta a problemas que son complejos.”

En la Argentina, Gustavo Gonzalez decía días atrás en una nota en el bisemanario “Perfil”, “…que la satisfacción con la democracia cayó del 58% al 27% en siete años. Es la cifra más baja desde 2001.” A su vez en 18 países del continente “…un explosivo 44% piensa que la democracia no es el mejor sistema de gobierno, contra el 19% que creía eso hace cinco años.”

Esto demuestra que la representación política que mantenemos formalmente vigente corresponde a una época muy diferente a la actual, que fue diseñada cuando el analfabetismo era mayoría y era lógico, que los asuntos de gobierno los resolvieran personas “instruidas” que actuaban como “representantes” de la gente común a y a los que ficticiamente les concedíamos la virtud de su idoneidad. Me remito a las cifras de alfabetización expuestas al inicio.

Fernando Henrique Cardoso en un reportaje que publicó el diario Clarín, dice en esta línea de pensamiento: “…el sistema político brasileño tiene que ser repensado. Tenemos cerca de treinta partidos que se han convertido en una sopa de letras y eso, es inviable. No son verdaderamente partidos, son corporaciones que se organizan para hacerse con los fondos públicos. Tienen capacidad de presionar a los Gobiernos y estos, como necesitan su apoyo en el Congreso les siguen el juego. Habría que cambiar el sistema de votación, crear más distritos electorales y tener una relación más directa. Los sindicatos, las alcaldías, las empresas, las iglesias y los clubs de fútbol son los que inducen al voto, los grandes electores.”

Es obvio que las redes sociales se han convertido en verdaderos canales de expresión social. Las revueltas de los “chalecos amarillos” en Francia, fueron generadas desde las redes y según la información disponibles son más bien un movimiento anárquico en el sentido que carecen de dirigentes, son espontáneos. Ejercen una suerte de democracia negativa y descubrieron que tienen un poder impensado, “el poder la de la obstrucción” tal como dice Pierre Rosanvallon.

Jaime Duran Barba escribía en una de sus columnas semanales del periódico “Perfil”: “…Empecemos diciendo que hay un dato duro común a todos los países: la tecnología evoluciona exponencialmente, y con ella la forma de ser y las costumbres de los ciudadanos."

Hoy nuestra democracia es insuficiente y el gobierno de Mauricio Macri lo acaba de comprobar cuando, para evitar desmesuras en la protesta contra el G 20, tuvo que negociar con los grupos sociales directamente que carecen de representación política en los órganos de la democracia republicana formal.

Sería bueno que los líderes participantes tomen en cuenta esta experiencia.

En una época, en especial algunos intelectuales hablaban del país real y el país legal, hoy más bien tenemos que pensar que nuestro sistema republicano democrático es insuficiente.

Esta es la verdadera cuestión.