SEGÚN ESTUDIO

Sexo oral, mujeres jóvenes: Ellas se sienten vulnerables

Pese a los muchos avances que trajo el feminismo en términos de la autoestima de las mujeres y cómo experimentan su sexualidad, pareciera ser que hay cosas que nunca cambian. Los estereotipos de género siguen teniendo un rol preponderante a la hora en que las mujeres jóvenes se involucran en relaciones sexuales. Un estudio se propuso estudiar específicamente cómo estos inciden en la practica del sexo oral en las mujeres (tanto en el que dan como en el que reciben). Los resultados muestran que las mujeres jóvenes se sienten vulnerables en los actos sexuales orales, tanto dando como recibiendo y tanto física como emocionalmente, y por factores tanto externos así como internos.

Un estudio buscó explorar cómo las mujeres jóvenes experimentan el sexo oral (tanto la felación como el cunnilingus). Así como también, qué factores de los mitos de género entran en juego a la hora de los encuentros de sexo oral entre hombres y mujeres jóvenes y heterosexuales.

Para ello, Elena Sovetkina y Bass Verplanken (del departamento de Psicología de la Universidad de Bath) y Marjorie Weiss (del departamento de Farmacia y Farmacología de la Universidad de Bath) reunieron a 24 estudiantes universitarias, entre 18 y 22 años, a quienes invitaron a discutir sobre el tema en grupos focales. Los resultados, revisados y editados por Justin Hackett (de la California University of Pennsylvania) fueron publicados en el Journal de Cogent Psychology, en el portal Taylor & Francis Online.

En la introducción al estudio, se apunta que los resultados de las encuesta nacional británica de conductas sexuales demostró que el sexo oral se está volviendo cada vez más popular entre los adolescentes y los adultos jóvenes. La literatura psicológica indica que la mayoría de los adolescentes se involucran en el sexo oral porque lo perciben como una actividad recreacional que les provee la oportunidad de tener sexo sin riesgos en términos de consecuencias de salud, sociales y emocionales, apunta la introducción del estudio.

Pero décadas de investigación han revelado que el sexo oral puede tener significados diferentes para los hombres y para las mujeres. Los hombres jóvenes han reportado sentirse más satisfechos con ellos mismos por haber tenido sexo oral casual, dado que eso les hacía ganar popularidad entre sus pares. Las mujeres jóvenes tenían más probabilidades que ellos de reportar consecuencias emocionales y sociales negativas por haberse involucrado en el sexo casual. En contraste con los adolescentes, las adolescentes que practicaban sexo oral ha menudo se sentían usadas por sus compañeros sexuales, también reportaban sentir menos placer y satisfacción, autoestima más baja, sentimientos de ansiedad y culpa.

Otro punto: las consecuencias negativas o positivas de las experiencias de sexo oral en las mujeres jóvenes parecían variar entre la felación (práctica de sexo oral en el pene) y el cunnilingus (práctica de sexo oral en los genitales de la mujer). Un estudio encontró que las mujeres que se iniciaban en el cunnilingus a edades más tempranas, demostraron tener niveles más altos de involucramiento en las relaciones sexuales para obtener una gratificación personal y para sentirse seguras, hábiles y que pueden elegir sus propias metas. En oposición a los relatos de la experiencia de cunnilingus, las historias de felación ha menudo involucraban experiencias de coerción, verguenza, culpa e ignorancia.

Los mitos de género han generado una poderosa serie de creencias sobre la sexualidad de la mujer y los doble estándares sexuales. Como parte de la socialización de género, a las adolescentes se les enseña a ser pasivas y evitar mostrar su deseo sexual.

Puede confundir la proliferación de imágenes de mujeres desnudas o semidesnudas en poses provocativas en revistas, redes sociales o internet, pero esto podría responder más a la intención de presentarse como objeto sexual ofrecido al hombre que a manifestarse como deseantes.

Los mitos de género sitúan a los hombres como los principales receptores de sexo oral y a las mujeres como las dadoras de sexo oral a los hombres.

La evidencia indica que los aspectos positivos y negativos de las experiencias de sexo oral en las mujeres jóvenes reflejan las mismas representaciones socioculturales que existen en nuestra cultura y sociedad desde siempre. De los hombres se espera que deseen y busquen el comportamiento sexual sin importar el contexto, mientras que de las mujeres se espera que evitan el sexo casual y tengan relaciones sólo cuando están enamoradas y en una relación.

En el estudio puntual de Sovetkina, Weiss y Verplanken, se armaron discusiones en grupos focales para conocer cómo las mujeres jóvenes perciben sus experiencias de sexo oral, y cómo las estructuras de género y poder en la sociedad afectan las interacciones de sexo oral entre los hombres y mujeres jóvenes heterosexuales.

De las 24 estudiantes universitarias, aproximadamente el 17% de ellas reportó tener una extensa experiencia en el sexo oral, 83% dijo tener experiencia moderada. La mitad de las participantes indicó que había practicado sexo oral dentro y fuera de una relación, alrededor del 42% de ellas dijo haberlo tenido sólo en el marco de una relación, mientras que el 8% lo tuvo sólo por afuera de una relación. La mitad de las estudiantes reportó haber tenido una experiencia positiva de sexo oral, el 25% había tenido experiencias neutras, el 21% podía recordar experiencias mixtas y el 4% reportó haber tenido una experiencia negativa con el sexo oral.

Las mujeres definieron su percepción de vulnerabilidad en el sexo oral como relacionada con factores tanto externos como internos.

Los factores externos estuvieron asociados con la vulnerabilidad física de la mujer en el encuentro, a partir de haber tenido experiencias en las que un hombre intentó controlarlas físiclmente durante la felación, así como haber sentido dolor físico o incomodidad durante el cunnilingus.

Los factores internos estuvieron asociados con la vulnerabilidad emocional (psicológica) de las mujeres, y se relacionaron con la angustia que les produce la percepción de su propia imagen corporal, y su percepción de que los hombres toman el control en las relaciones.

"De hecho, mi novio me dijo que de alguna manera le gusta cuando estoy un poco incómoda, y esto lo escuché de muchos chicos -dijo una de las participantes durante una de las discusiones de grupos focales-. Es un tema de poder, pero no quiere decir que él quiera lastimarme. Creo que ellos simplemente lo encuentran sexy cuando una está un poco incómoda. Pienso que simplemente tiene que ver con su propia naturalza: quieren sentirse poderosos."

Entre otras cosas displacenteras asociadas a la felación, las mujeres reportaron la percepción de que los hombres querían eyacular en sus bocas y esperaban que ellas tragaran el semen, así como que les empujaban la cabeza hacia adentro.

Las estudiantes universitarias enfatizaron que la mayoría de los hombres estaba obteniendo su conocimiento sobre el sexo oral a través del porno en internet. Asímismo, la experiencia de sentir dolor físico durante el cunnilingus fue percibido por las mujeres como un signo de inmadurez de los hombres y fue atribuido a la influencia del porno.

En cuanto a la percepción de la vulnerabilidad emocional, apunta el esutdio, esta estaba organizada en torno a los estereotipos socialmente aceptados sobre cómo debería ser la apariencia física de una mujer y se relaciona con los problemas de autoestima de las mujeres y su "eficacia" sexual. Predominaba la ansiedad y el miedo a no alcanzar los estándares sexuales de los hombres, así como la preocupación de que los hombres las controlen y dominen en la relación.

En cuanto al cunnilingus, las participantes dijeron que la presión social de los medios y la pornografía -que dictan los estándares sobre su apariencia física- juegan un rol preponderante en que ellas se sientan vulnerables durante este acto. Dijeron que esto las volvía demasiado conscientes de sí mismas e impactaba en el nivel de satisfacción que sentían respecto de su imagen corporal. (Por ejemplo, algunas mujeres temían que un hombre notara su celulitis u otras imperfecciones físicas o particularidades de sus vaginas). También fue nombrado el tema de que las mujeres temen que a los hombres no les guste el bello púbico o se burlen de sus imperfecciones.