WALL STREET BAJA EL PULGAR

Inversores externos militan en el Partido de la Desconfianza

Si se midieran las decisiones que toman tanto el inversor externo como local poniendo en riesgo su capital como si fuera una encuesta sui generis sobre la economía nacional se inferiría que el retroceso que sufrieron los bonos en los últimos días en el mercado internacional, que subió el riesgo país por encima de los otros vecinos del continente, excepto Venezuela, significó un espaldarazo coyuntural al 64% que la CEPAL estimó de caída en la inversión extranjera en Argentina en el año precedente. Pero terminadas las campañas y ya en veda, este viernes 11/08, de la mano de Tansener y TGN (ambas relacionadas con los aumentos de tarifas que esperan turno y luz verde de los guarismos de las PASO) el Merval recalculó las posibilidades del domingo y le dio un aval al rumbo económico en curso.

“Existe una percepción que el resultado eleccionario, sobre todo en provincia, va a ser parejo. Hasta hace unos días, el mercado venía operando con una amplia victoria de CFK, pero ante este cambio de escenario, sube el Merval y el volumen de negocios”, explicó a Cronista.com/ Santiago Acuña, presidente de Acuña y Asociados y director de Macchi Valores S.A.

En las pizarras, los papeles de Transener habían trepado +4,47%, a $26,85 cada uno y lideraron las subas del panel de las líderes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, lo que acentuó su incursión en terreno positivo al crecer +1,83 % a media sesión, hasta situarse en las 21.519,16 unidades. Las otras alzas más importantes las registraron TGN (+4,43%), Central Costanera (+4,24%), y Agrometal (+4,17%).

En la mesa de cambios del Banco Central, el cierre semanal arrojó una salida neta de más de US$ 1.500 millones para contener la paridad del billete estadounidense cerca de los $ 18, precisamente para moderar los signos de desconfianza que rodearon al proceso comicial en ciernes.

Es que los políticos, tanto gobierno como oposición, se empeñaron en retroceder el eje de la contienda a las presidenciales de 2015, en busca de deslindar responsabilidades por la dura transición económica actual o en proyectar el voto ciudadano de esta elección de medio término en octubre a anticipar lo que puede venir en 2019.

Con la polarización en que el Presidente actual Mauricio Macri, y su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner, coincidieron en convertir los escrutinios que surjan en octubre en un plebiscito del balotaje bis de 2015, o sea, volver a lo que estaba o ratificar lo que está en marcha, de hecho posicionaría propuestas económicas disímiles a 2 años vista, de modo que estiraría la transición hasta definirlas en 2019 en las urnas.

El columnista del diario La Nación, Carlos Pagni, lo expuso en estos términos: el oficialismo intenta mostrar una oportunidad en el panorama económico y la oposición apela al miedo o la amenaza sobre ese futuro económico.

Pero con los avatares de la política internacional a cuestas, en Wall Street no están de humor para ocuparse del juego chico en el otro extremo austral del continente americano: la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, y los propios datos sobre inflación y empleo los mantienen bastante entretenidos como para prestarle atención al túnel del tiempo de la política argentina.

El síndrome CFK allende fronteras

Sin embargo, en los pocos rincones que siguen al mundo emergente reconocen que el resultado electoral en Argentina podría determinar más incertidumbre política doméstica y menos vértigo en el giro de Mauricio Macri.

Daniel Chodos, analista del banco de inversión Credit Suisse, alertó al respecto que "el precio de los activos ya refleja una mayor probabilidad de que Cristina salga primera en las PASO”.

Observó al respecto que el spread de los bonos argentinos en dólares se abrió más de 10 puntos básicos en julio y los primeros días de agosto, mientras que en el resto de la región, menos Venezuela, esas diferencias se achicaron. Contrastó: “Julio fue un buen mes para los bonos en mercados emergentes, la Argentina fue a contramano".

Más lapidaria fue la data reportada desde Santiago de Chile por la Comisión Económica para América Latina el el Caribe (CEPAL), según la cual en 2016 Argentina lideró una caída del -7,9% de la inversión extranjera directa (IED) de toda la región, ya que ingresaron US$ 4.229 millones en tal concepto, -64% que en 2015, que había sido de US$ 7.530 millones.

Fue consecuencia de la merma en la reinversión de utilidades y la cancelación de deudas con casas matrices y filiales, que se compensó en parte con la entrada de nuevos capitales, la que experimentó un notable aumento respecto del año anterior (un 177%, con un total de US$ 3.649 millones).

También pesó en el indicador la nacionalización del capital de compañías, como Petrobras, que fue vendida por US$ 892 millones, Distribuidora del Sur y del Norte por US$ 220 millones y Petroquímica Ensenada, por US$ 184 millones, todas adquiridas por grupos locales.

Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay también tuvieron una diferencia negativa, mientras que en Brasil, Colombia y Paraguay creció la IED, señala CEPAL, que prevé que el panorama podría comenzar a arrojar resultados positivos para la Argentina si las inversiones anunciadas durante 2016 "efectivamente se concretan".

Para la oficina de la ONU, durante el año pasado "se rompió la tendencia decreciente del número y monto de inversiones anunciadas que había comenzado en 2012 y se alcanzó un récord estimado en US$ 12.000 millones".

Y que los sectores que concentran el 58% del total de los anuncios son la industria automotriz, las centrales eléctricas, la producción de litio y las telecomunicaciones, de acuerdo con el informe elaborado por el organismo.

Al cierre del 1er semestre, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) señalaba anuncios por US$ 13.200 millones, en tanto el Ministerio de Hacienda, desde que asumió Cambiemos, suma más de US$ 63.800 millones, indicador que proyecta positivamente tomando en cuenta las medidas que prometió el presidente Mauricio Macri.

A falta de capital externo de riesgo, el país se endeudó en más de US$ 70.000 millones el año pasado y en lo que va de éste el BCRA ya inyectó $ 100.000 millones, más de lo que lleva emitido para financiar al Tesoro, que a esta altura del 2017 suma $ 95.800 millones.

El famoso bono a 100 años emitido por el gobierno fue simbólico, y no consiguió su cometido, porque la calificadora de Morgan Stanley finalmente no subió la nota al país para devolverlo a la categoría de emergente que perdiera hace varios años.

El indicador de inversión extranjera directa difundido ahora en Santiago de Chile por CEPAL sumó el año pasado US$ 167.043 millones (una caída del 17% desde 2011), con Brasil a la cabeza, que se llevó casi la mitad de las inversiones totales (47%), seguido por México (17%) y Colombia (8%). La cifra de Argentina fue la más baja desde 2009.