US$77.800 MILLONES EN 2017

Advierten que son "escalofriantes" las proyecciones de déficit fiscal

De acuerdo a las proyecciones que circulan entre las grandes empresas que contratan trabajos de economistas, el rojo financiero 2017 se ubicaría en "unos estrafalarios $ 1.322.872 millones (US$ 77.800 millones, equivalentes a más de 16% del PBI). La meta de déficit primario para el año próximo es 4,2 % del PBI. Tamañas proyecciones dejan en claro que, para cerrar las cuentas en 2017 y más allá de los fondos que logre captar el blanqueo, el gobierno necesitará colocar importantes volúmenes de deuda." La situación es grave y amerita un cambio de enfoque en la Administración Macri, cuanto antes.

En varias empresas multinacionales pudo verificarse la cuantificación preocupante del déficit fiscal argentino 2016, según estudios macroeconómicos recibidos de estudios muy conocidos.

Uno de los ejecutivos deslizó a Urgente24 un trabajo atribuido, supuestamente, al estudio Massot & Monteverde, y del que se destaca que las cuentas públicas mostraron en octubre un drástico agravamiento, que hace temer por la evolución desde aquí a las elecciones del año próximo.

Por ejemplo:

"(...) El sector público nacional registró el mes pasado un déficit primario real —es decir, sin computar transferencias meramente contables— de $ 63.669 millones, casi triplicándose respecto a un año antes con un salto de más de $ 40.000 millones (175%).

Similar estallido (171%) sufrió el déficit final o financiera —es decir, computando el pago de los intereses de la deuda—, que alcanzó los $ 81.002 millones.

El crecimiento del gasto total —se erogaron $ 75.069 millones más que un año atrás— triplicó al de los ingresos —que se expandieron en $ 24.517 millones.

 Los ingresos corrientes marcaron un exiguo aumento de 24% en moneda corriente, lo que significó un fuerte derrumbe en términos reales.

 La situación hubiera sido peor si no fuera por los recursos apropiados a la Seguridad Social, que aumentaron 31% en términos nominales contra apenas 18% en que lo hicieron los el resto de los impuestos.

 Dentro de los ingresos corrientes se siguen computando otras rentas de la propiedad, que saltaron 273% interanual.

 Otro rubro sospechoso, por el que también se estarían colando movimientos meramente contables es el rotulado como transferencias corrientes, que vienen volando mes a mes (en octubre fueron dieciocho veces mayores a las del mismo mes del año pasado).

 El gasto corriente sin computar intereses —dado el aumento que ha sufrido la carga de la deuda, el gobierno ha optado por exponerlo así— creció 48% frente a un atrás, el doble de velocidad al que lo hicieron los recursos corrientes. Si incluimos los intereses de la deuda, el salto fue de 54 % interanual, bien por encima de la inflación del período.

 Las transferencias a universidades y las remuneraciones fueron los renglones que menos aumentaron, expandiéndose 20% y 36% en términos nominales, respectivamente.

 Las prestaciones de la Seguridad Social se incrementaron 42% interanual, por efecto de la movilidad de los haberes y de la incorporación de nuevos beneficiarios en razón de la moratoria previsional.

 Los subsidios al sector privado treparon 66% frente a un año atrás.

 Tal como habíamos anticipado, el gasto discrecional no se puede retener indefinidamente; el mes pasado el gasto por consumo de bienes y servicios saltó nada menos que 74% respecto a octubre de 2015.

 El rojo operativo de las empresas públicas sigue ampliándose a un vertiginoso ritmo de 95% interanual.

 Pero son el gasto político y el creciente peso de la deuda los que continúan encabezando la expansión de las erogaciones.

 Las transferencias discrecionales a provincias y municipios volaron nuevamente, más que duplicándose (112%) frente a octubre del año pasado.

 Y los intereses abonados representaron más de dos veces y media lo erogado por ese concepto en aquel mes (155% más).

 En cuanto al gasto de capital —que el mes previo venía registrando una caída interanual en términos nominales— marcó un brusco viraje, aunque no originado en el todavía pobre desempeño de la obra pública.

 El repentino estallido —nada menos que 101 veces lo erogado un año atrás— lo dio el renglón inversión financiera, fundamentalmente por créditos otorgados bajo el régimen del plan habitacional ProCreAr.

 En cuanto a las obras federales de infraestructura, tuvieron un escuálido crecimiento nominal de 29% interanual, muy por debajo de la inflación del período.

 Las transferencias de capital para obras en provincias sufrieron un severo traspié en términos reales al expandirse tan sólo 8 % en moneda corriente frente a octubre del año pasado.

 Las transferencias de capital a entes estatales —especialmente AySA y la Administración de Infraestructuras Ferroviarias SE— saltaron 186 % interanual.

 El gasto total escala a un ritmo interanual de 57%,33 puntos porcentuales más rápido que los ingresos.

 El déficit primario acumulado en los 10 primeros meses del año sumó $ 295.000 millones; y el financiero trepó 65% y se ubicó en $ 438500 millones.

 Según la metodología oficial, el déficit financiero acumulado en esos 10 meses de 2016 sumó $ 261.461 millones; esa pícara estrategia de exposición le permite al Ministerio de Hacienda, pues, esconder un rojo adicional de nada menos que $ 177.000 millones (unos US$ 11.500 millones).

 El objetivo asumido por el gobierno —un déficit primario de 4,8% del PBI— implica un rojo de $ 378.000 millones.

• En el informe oficial, Hacienda destacó que el resultado primario de los primeros diez meses se acerca a 3/4 del objetivo, dando a entender un seguro cumplimiento; a nuestro juicio, el objetivo resulta imposible de cumplir, aun considerando proyecciones optimistas para los dos últimos meses del año.

 Si tomamos el rojo registrado en el último bimestre de 2015 y proyectamos los actuales ritmos interanuales de crecimiento de gasto e ingresos, el déficit primario del último bimestre se ubicaría en $ 117.723 millones y el de todo el año 2016 sumaría $ 412.700 millones (5,24 % del PBI).

 Los ingresos crecen 27% frente a los mismos diez meses de 2015 mientras que el gasto total se expandió once puntos porcentuales más rápido (38%).

 El renglón que crece con mayor rapidez es el de intereses, impulsados por las colocaciones de nueva deuda, que salta 65% respecto a lo abonado en los diez primeros meses del año pasado.

 En el otro extremo, los gastos de capital muestran el menor aumento, con una irrisoria expansión nominal de 6% interanual.

Proyecciones escalofriantes

 A los ritmos actuales diferenciales con que crecen el gasto y los ingresos, se proyecta un rojo acumulado para los 10 primeros meses de 2017 de $ 929.163 millones.

 Esto representaría unos US$ 56.300 millones, equivalentes a más de 11% del PBI.

 A ese número, aún quedaría por incorporarle el rojo de los dos últimos meses del año; tomando el registrado en el último bimestre de 2015 y proyectando los actuales ritmos de crecimiento de gasto e ingresos para los años 2016 y 2017, el déficit de ese bimestre podría ubicarse en $ 393.703 millones.

 Con estas proyecciones, el rojo financiero del año próximo se ubicaría en unos estrafalarios $ 1.322.872 millones (US$ 77.800 millones, equivalentes a más de 16% del PBI). La meta de déficit primario para el año próximo es 4,2% del PBI.

 Tamañas proyecciones dejan en claro que, para cerrar las cuentas en 2017 y más allá de los fondos que logre captar el blanqueo, el gobierno necesitará colocar importantes volúmenes de deuda.

 Los fondos tomados deberán luego ser cambiados por pesos.

 Como ocurrió este año, para hacerse de los pesos sin hundir el tipo de cambio se deberá recurrir principalmente a la emisión del BCRA.

 De la emisión de este año, $ 160.000 millones son para asistir al Tesoro y otros $ 123.000 millones han sido para comprar los dólares originados en las colocaciones de deuda en el exterior.

 La emisión de pesos para comprar los dólares financieros obliga al Central a esterilizar esa liquidez colocando LEBAC.

 A pesar de la baja de tasas de la semana pasada, el stock de LEBAC continuó aumentando y el Central absorbió $ 27.000 millones.

 La base monetaria cae más de 12% en términos reales en lo que va del año.

 La baja de tasas en paralelo con una reducción de la oferta monetaria en términos reales, muestra que la demanda de dinero está volviendo a ceder, lo que no fue ajeno a la suba del dólar.

 Si el compromiso de frenar la inflación se mantiene, el stock de LEBAC deberá mantenerse en alza.

 Las colocaciones de deuda en moneda extranjera también han disparado el saldo de depósitos en dólares del sector público —se duplicaron respecto a fines de agosto— con el objeto de evitar la monetización inmediata de esas divisas.

 En total, los depósitos en dólares en el sistema financiero ascienden a US$ 27.071 millones.

 De ese total, US$ 6.335 millones corresponden al sector público; a principios de año había US$ 1.405 millones

 Esos dólares tendrán que, a la brevedad, ser cambiados a pesos para financiar el elevado gasto estatal correspondiente a los últimos treinta días del año.

 Todo ello hace prever un incremento del ya indisimulable rojo operativo del Central, conocido en la jerga de las finanzas públicas como déficit cuasifiscal.

 Se estima que el desequilibrio del ente rector superará 2,5% del PBI.

 Aun asumiendo una moderación en la tasa de expansión del gasto, todo indica que la suma de déficit fiscal y cuasi fiscal en 2017 representará más de 13 % del PBI. (...)".

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