Sexo extremo: Placer hasta morir

La hipoxifilia es una técnica para exacerbar la sensación de placer sexual mediante la asfixia. Es considerada una "desviación sexual" que muchas veces, termina con la vida de quienes la practican.

(Revista Cambio) "Busco un hombre que me torture sexualmente hasta matarme", escribió en Internet Sharon Lopatka, un ama de casa de 35 años de Hampstead, Estados Unidos, días antes de ver su sueño cumplido. El 13 de octubre de 1996 se citó con el analista de sistemas Robert Glass, un padre separado de 45 años, y sostuvo con él relaciones violentas hasta que su cuerpo no resistió más: murió estrangulada con un hilo de nailon.
Diez años después, el caso es célebre no sólo por haber sido uno de los primeros homicidios acordados por Internet, sino por tratarse de uno de los más contundentes ejemplos de hipoxifilia o asfixiofilia: placer sexual que aumenta por asfixia inducida.
Gozar al borde de la muerte es una desviación sexual sobre la cual no hay estadísticas, pues por lo general, los casos sólo salen a la luz pública cuando hay muertos. Y no son pocos. El 22 de noviembre de 1997, Michael Hutchence, líder de la banda INXS, fue encontrado muerto, desnudo y ahorcado con su propio cinturón en su suite del quinto piso del hotel Ritz Carlton, en las afueras de Sydney, Australia. Aunque el juez concluyó que se trataba de un suicidio, la desnudez y el lugar elegido para colgarse dejaron la sospecha de que la causa había sido por asfixia cuando estaba realizando prácticas autoeróticas.
Dos años antes, la víctima de este placer extremo había sido el parlamentario conservador británico Stephen Milligan, quien fue encontrado muerto en su casa, vestido con liguero y una bolsa plástica en la cabeza atada al cuello con un cable eléctrico. Según el informe forense, al borde del orgasmo producido por masturbación, el diputado tiró del cable para que la disminución de la irrigación en el cerebro le produjera una sensación extrema. No quería suicidarse pero dejó pasar más tiempo del que podía aguantar sin aire.
#Pasión extrema
La hipoxifilia es más común de lo que parece y es probable que se haya disparado gracias a la Internet, donde ya tiene terminología propia: breath control play o juego de control de respiración; terminal sex o sexo terminal; scrafing o estrangulación; bagging o asfixia provocada con bolsas; gasper o juegos de estrangulación con otras parejas. Según un informe del FBI de 1999, entre 500 y 1.000 personas mueren cada año por esta causa en Estados Unidos, la mayoría hombres menores de 30 años.
La hipoxifilia, es considerada por algunos como una parafilia o desviación, y en muy pocas sociedades es castigada penalmente, como sí ocurre, por ejemplo, con la pedofilia. Más allá de si hay problemas psicológicos detrás del que acude a esta técnica, la verdad es que con este método se incrementa la sensación de placer. "La técnica produce cambios momentáneos en el cerebro que inducen estados de euforia semejantes a los producidos por el óxido nitroso o gas de la risa -asegura Luis Alberto Ramírez Ortegón, director del departamento de Investigación Científica del Instituto de Medicina Legal y autor de dos artículos sobre el tema-. La persona experimenta sensación de mareo, disminución del control del yo, vértigo, júbilo, regocijo e incremento de las sensaciones de la masturbación, la intensidad del orgasmo, el placer y la excitación".
Frente a este fenómeno tampoco faltan las interpretaciones psicoalaníticas. Como sostiene el psiquiatra y sexólogo Mario Alberto Peña, "sus seguidores podrían haber tenido una distorsión de la realidad durante la infancia que los llevó a creer, por ejemplo, que existe un papel completamente activo y otro completamente pasivo en las relaciones y, en consecuencia, que uno debe agredir y el otro sufrir". Peña sugiere, además, que quienes disfrutan de coquetear con la muerte en busca del placer sexual, también sienten deleite por la descarga de adrenalina que provoca la situación extrema.
La hipoxifilia genera mucha controversia, pero no todos consideran que deba tratarse en el consultorio de un psiquiatra. "Si el asunto es consentido y no provoca patología o distorsión en la calidad de vida, simplemente es una forma diferente de obtener placer -sostiene Peña-. El problema es que como en estos actos están involucrados factores de riesgo, a algunos se les va la mano".
12 es el número de personas que fallecieron en Colombia entre diciembre de 1998 y diciembre de 2000 por asfixia mecánica relacionada con actividades sexuales, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. Todos eran de sexo masculino y nueve eran homosexuales.
 
# En el cine
Los actos sexuales cercanos a la muerte o que terminan en ella no han sido extraños al cine. Uno de los más representativos se ve en El Imperio de los sentidos (1976), de Nagisa Oshima, cuando la protagonista asfixia a su amante al final del orgasmo. En Sol Naciente (1993), dirigida por Philip Kaufman, la trama parte de la aparición de una mujer que muere asfixiada durante el acto sexual. En 2004 fue estrenada Joven y seductor, de Lucas Riley, en la que una investigadora sexual escribe un libro sobre relaciones arregladas en Internet y descubre que algunos de sus entrevistados terminan estrangulados.

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