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SOBRESALTO NOCTURNO

Almería suma otra madrugada sísmica: dos terremotos en apenas 70 minutos

El IGN registró dos seísmos de magnitud 2,2 y 2,1 en Huércal-Overa, Almería, con focos a cuatro kilómetros de profundidad y percibidos por la población.

La tierra volvió a moverse en Almería y, apenas 70 minutos después, lo hizo otra vez. Dos terremotos se hicieron sentir durante la madrugada de este martes 3 de noviembre en el entorno de Huércal-Overa, donde el Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró movimientos de magnitud 2,2 y 2,1, ambos a cuatro kilómetros de profundidad.

La primera sacudida llegó a la 01:10, con epicentro al sur del municipio, mientras que la segunda se produjo a las 02:20, al suroeste de la localidad. Aunque la cercanía entre ambos episodios marcó la madrugada, sus magnitudes fueron pequeñas: la evaluación del IGN sitúa la intensidad máxima del primero en II-III y la del segundo en II, niveles que describen una percepción entre apenas apreciable y débil, especialmente entre personas que se encuentran en reposo dentro de edificios.

El doble temblor se suma a una actividad reciente que ya había llevado al Levante almeriense a las noticias. El 19 de octubre, un terremoto de magnitud 3,4 con epicentro al noroeste de Los Gallardos alcanzó una intensidad máxima de III-IV y también se percibió en Diputación de Overa, dentro del término municipal de Huércal-Overa. Dos semanas después, los nuevos movimientos vuelven a poner el foco en una región atravesada por fallas activas, aunque la proximidad geográfica y temporal, por sí sola, no permite establecer que estos episodios estén conectados.

Por qué Almería es una de las zonas sísmicas activas de España

La explicación de los temblores de Almería comienza en un proceso que avanza lentamente, aunque sus efectos pueden sentirse en segundos: el acercamiento entre las placas africana y euroasiática. Ese movimiento genera esfuerzos que se transmiten por la corteza terrestre y se acumulan en las fallas. Cuando esas estructuras se desplazan y liberan parte de la energía almacenada, se produce un terremoto. La provincia forma parte del sector oriental de las cordilleras Béticas, donde esa deformación sigue activa.

La presión se distribuye entre distintas estructuras geológicas. El IGN identifica en el sureste peninsular sistemas como los de Carboneras, Palomares, Los Tollos, Carrascoy, Bajo Segura y Alhama de Murcia, una red que ayuda a entender por qué los epicentros aparecen repartidos entre diferentes localidades. La actividad sísmica regional está relacionada con estas fallas, en las que predominan los movimientos de desgarre, es decir, aquellos en los que los bloques de terreno se desplazan lateralmente entre sí.

Algunas de esas estructuras tienen dimensiones que superan ampliamente los límites de un municipio. La falla de Carboneras se extiende unos 50 kilómetros por tierra y otros 90 bajo el mar hacia el suroeste, mientras que la de Alhama de Murcia alcanza casi 90 kilómetros y está dividida en cuatro segmentos. Por su parte, las de Palomares, Los Tollos, Carrascoy y Bajo Segura se alinean a lo largo de más de cien kilómetros entre Almería y Alicante. Esa continuidad geológica permite comprender por qué el seguimiento del fenómeno abarca tanto el interior como el litoral y el entorno marino.

Ese mapa de fallas explica el contexto en el que se producen los terremotos, pero identificar el origen concreto de cada uno exige un estudio más detallado. La localización de un epicentro señala dónde comenzó el movimiento en su proyección sobre la superficie; no identifica automáticamente la falla responsable. Por eso, al analizar la actividad almeriense conviene distinguir entre la explicación tectónica de la región y las conclusiones que pueden extraerse de un episodio particular.

Tres antecedentes recientes que marcaron la actividad sísmica de Almería

Más allá de los pequeños movimientos registrados estos días, Almería ha vivido episodios de mayor magnitud en los últimos años. Uno de los más recientes ocurrió en Tabernas, la noche del 15 al 16 de febrero de 2026, cuando el IGN detectó un terremoto de magnitud 4,2 con epicentro superficial. El seguimiento posterior contabilizó 56 réplicas hasta el 10 de marzo, la mayoría inferiores a magnitud 2, aunque dos alcanzaron valores de 2,6 y 2,8. Ese balance corresponde a aquella secuencia concreta y muestra cómo un movimiento principal puede dar paso a semanas de seguimiento.

El antecedente de mayor alcance se produjo el 14 de julio de 2025, frente a Cabo de Gata. A las 07:13, un terremoto de magnitud 5,3, localizado en el mar a unos treinta kilómetros al sureste de la costa almeriense y a tres kilómetros de profundidad, se percibió en 586 poblaciones, según el informe posterior del IGN. El organismo lo identificó como el de mayor magnitud registrado en la costa de Almería durante la época instrumental, aunque no constató daños significativos. Hasta el 2 de septiembre había contabilizado 117 réplicas, en su mayoría inferiores a magnitud 3.

Antes, el 2 de septiembre de 2024, otro terremoto de magnitud 3,4 en Adra se había sentido en una decena de municipios de Almería y Granada. Ocurrió a las 10:25, a cinco kilómetros de profundidad, y extendió la percepción del movimiento a ambos lados del límite provincial. Los tres antecedentes permiten dimensionar la diversidad de la actividad almeriense: desde sacudidas de alcance local hasta episodios percibidos a cientos de kilómetros, con efectos que dependen de las características de cada terremoto.

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FUENTE: Urgente24.