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ALEJANDRO CACACE

Pichón de Sturzenegger provoca alegría en Paraguay y festejos en China

Lamentable exposición del secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, en el plenario de comisiones del Senado sobre la extranjerización de la Marina Mercante.

Alejandro Cacace, hijo putativo de Federico Sturzenegger nació en San Luis en 1985. Se graduó de abogado en 2007 e invirtió su tiempo y el dinero familiar en realizar posgrados y “perfeccionamientos” en Harvad como así también en distintas universidades de Madrid, Cádiz, Bologna, Hamburgo, Rotterdam, y (por si fuera poco) también en Budapest.

Colmado de títulos y con su pasaporte lleno de sellos, regresó al país para honrarlo asumiendo la presidencia de la UCR provincial y luego, totalmente decidido a poner sus conocimientos al servicio de la Patria, asumió su primera tarea laboral conocida aceptando generosamente ser diputado provincial en su tierra natal a partir de 2013.

Su carrera como empleado público legislativo no tuvo tregua y en 2019 se convirtió en diputado nacional. Férreo defensor de la interrupción del embarazo y confeso admirador de Adolfo Rodriguez Saá durante la pandemia, también “farmeó aura” proponiendo un salario universal a todo residente en el país mayor de 18 años nativo o con más de un año de permanencia en Argentina que no tuviera ingresos o fuera trabajador precarizado. ¿Lo sabrá 'el Coloso'?

Federico Sturzenegger en la batalla naval, según Grok.

Federico Sturzenegger en la batalla naval, según Grok.

En que te has convertido Alejandro

“Nunca creas que lo has visto todo”. Corta y contundente frase recibida por este simple cronista ocasionalmente devenido en expositor ante distintas comisiones parlamentarias, de parte nada menos que de un senador libertario quien con más sabiduría que militancia no pudo menos que reconocer que estaban asistiendo al patético discurso de un verdadero ignorante.

Es ya un hecho conocido y tristemente reiterado el afán con el que el ahora “Coloso degradado”, Federico Sturzenegger, ha intentado destruir uno de los pilares de la logística interna del país tal como lo es la Marina Mercante Nacional.

Resoluciones, decretos y leyes pergeñados por Sturze y sus laderos fueron fracasando uno tras otro siendo la frutilla del postre el fiasco gubernamental relacionado con el practicaje marítimo y fluvial que terminó con una vergonzante capitulación oficial y la subsiguiente separación del otrora poderoso ministro de las espinosas cuestiones acuáticas.

Así las cosas, el alicaído ministro hizo entrar a la cancha al niño prodigio Cacace quien encontró en la autodenominada Liga de Gobernadores del Norte el caldo propicio para -paradójicamente- reflotar el proyecto de hundimiento de la Marina Mercante.

Con el tradicional aire de superioridad que caracteriza a los funcionarios libertarios, este “pichón de coloso” tomo la palabra en el emblemático Salón Azul del Palacio Legislativo y luego de aclarar que estaba en discusión un proyecto de ley presentado por los propios senadores y no por el PEN, arremetió sin pruritos contra lo que más placer provoca en la particular raza libertaria, las industrias y el empleo nacional.

El funcionario junto a su coprotagonista ocasional – en este caso, Pablo Lavigne, del Ministerio de Economía- intentó dejar explicito su pensamiento mágico al abonar a la teoría que indica que una vez eliminada la presencia de mano de obra y de empresas navieras argentinas en el Paraná si bien se perderán un puñado de puestos de trabajo, se generarán “cientos de miles de empleos en tierra” (sic), los que ahora se encuentran frenados por la sencilla razón que el costo logístico del transporte de mercaderías se lleva hasta el 30% del costo total del producto.

Este pequeño “genio” forjado en tantos prestigiosos claustros foráneos atribuyó los excesivos costos logísticos a la existencia de una vetusta ley de 1944 que torpemente reserva el cabotaje a la bandera nacional. Seguramente en Harvard no le explicaron que en la meca libertaria (USA) existe una norma mucho mas estricta que data de 1920 conocida como Jones Act.

“La ley de cabotaje tuvo la intención de hacer crecer a la Marina Mercante, pero terminó por hacerla desaparecer”, sostuvo Cacece, sin sonrojarse, ignorando -o tal vez simplemente ocultando- que al menos en el transporte fluvial fue una astuta política arancelaria, impositiva y hasta de requisitos técnicos subestándar de parte de Paraguay la logro el “milagro” de que los propios armadores argentinos se llevaran sus embarcaciones a la bandera paraguaya.

El Subsecretario no se privó curiosamente de ponderar y hasta exaltar las bondades de la flota fluvial paraguaya y del exitoso modelo de exportación del país vecino. Sin importarle que este esté precisamente basado en una absoluta reserva de cargas para la bandera paraguaya junto a una absoluta prohibición de embarque en sus naves de marinos que no sean de la misma nacionalidad.

Un atisbo de vergüenza pareció aflorar en el funcionario, cuando sin atreverse a mirar a sus ocasionales oyentes dijo.: “La ley que apoyamos libera totalmente el cabotaje a nivel nacional, pero dejamos algunas cosas reservadas para la bandera entre ellas las lanchas de práctico y las embarcaciones deportivas". Duro mensaje al Paraguay ya que no podrán sus ciudadanos tripular las motos de agua o los botes a remo de los lagos de Palermo.

Finalmente, habiendo 2 proyectos en discusión, claramente Cacace se ocupó de marcar la diferencia: “El proyecto que apoya el Ejecutivo es el que elimina la obligación a cualquier flota extranjera de contratar mano de obra nacional”.

El éxtasis pareció cundir entre los CEOa al servicio de empresas paraguayas presentes e incluso entre alguna torpe funcionaria correntina que espetó: “Vamos a ir con las barcazas paraguayas hasta Tierra del Fuego con nuestros productos”. Alguien debería recomendarle a esa señora ministra que contrate un buen seguro por aquello de “las olas y el viento” (pero sin "sucundum”).

Al finalizar su “brillante” exposición, Cacace se negó a honrar con su presencia las restantes exposiciones ya que los mesías no suelen escuchar a simples profetas.

No es Paraguay estúpido, es China

Aún los más férreos opositores a la destrucción de la Marina Mercante Argentina reconocen que el transporte de mercancías en la Hidrovía (o Vía Navegable Troncal) bajo bandera argentina a quedado reducida a la nada misma y que es necesario adoptar medidas para posibilitar que esos hipotéticos cientos de miles de puestos de trabajo comiencen a producir y a exportar (primero deberán poner en condiciones puertos y muelles).

Lo que sin lugar a duda resulta incomprensible es la tozudes (tal vez interés non santo) gubernamental en no aceptar ninguna propuesta alternativa que no implique el exterminio de la bandera nacional.

Tampoco tiene sentido que para solucionar un problema puntual del litoral fluvial se avance sobre el estratégico transporte marítimo nacional. Abrir las puertas del Mar territorial, los puertos marítimos y las aguas interiores de la República a cualquier bandera merece consideraciones mucho mas profundas que las que puede llegar a elucubrar en su mente una ignota funcionaria provincial.

Hace pocas horas un funcionario de primer nivel sostuvo: “En Brasil ganó China y nosotros somos USA”.

Para bien o para mal no somos USA, aunque algunos se consideren funcionarios de una enorme embajada del país del norte en el cono sur.

Lo que en este contexto seguramente es para mal, es el manifiesto interés de la República Popular China por hacerse cargo precisamente del transporte marítimo de cabotaje de Argentina.

El tema es sencillo, la naviera estatal china COSCO, es la única en condiciones de posicionar buques a tiempo completo en el “lejano sur,” ingresar con tarifas a precio de dumping y en pocos meses quedarse con el monopolio de transporte de mercaderías en el país, incluidos los insumos a ser utilizados antes y después de la construcción de la todopoderosa base naval integrada de Ushuaia.

Senado, tenemos un problema

Con una serie de detalles que exceden el propósito de esta crónica, el plenario de comisiones recibió la mirada estratégica sobre la actividad de la Marina Mercante Nacional para cualquier potencia marítima o fluvial del mundo.

La relación entre el poder marítimo y el poder naval son ponderados y valorados por USA, China, Rusia, Brasil, El Reino Unido y el 90% de los países costeros.

En Ormuz ahora mismo una veintena de buques mercantes se alternan en el apoyo logístico a la flota militar en operaciones. Malvinas sin ir más lejos tuvo tres veces más buques mercantes que militares en el TOAS.

Mientras los todopoderosos aliados de Argentina se esfuerzan por alejarnos la flota pesquera china de las 200 millas y prohíben a empresas del mismo origen participar en licitaciones como la de la Hidrovía, Cacece y Sturze le abren la puerta al imperio oriental para que se afinquen en el puerto de Buenos Aires.

El silencio en el salón azul solo fue superado por la cara de sorpresa de los senadores al escuchar una campana discordante pero contundente. El dato no pasó desapercibido.

Por estas horas existen frenéticas negociaciones para que la Comisión de Defensa del Senado tome participación y emita su propio dictamen sobre el alocado proyecto libertario.

Entre las alternativas se baraja un pedido para que comparezcan ante la comisión los jefes de la Armada Almirante Juan Carlos Romay y del Estado Mayor Conjunto de las FFAA Almirante Marcelo Dalle Nogare para que sean ellos los que ratifiquen o rectifiquen el rol estratégico de la actividad marítima nacional.

La moneda está en el aire mientras los funcionarios libertarios están en bolandas y a los gritos.

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FUENTE: Urgente24