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SEGUNDO CEREBRO

El misterio del Intestino Irritable, ¿una infección?

La teoría más aceptada del Intestino Irritable sostiene que los nervios gastrointestinales son muy sensibles. Un nuevo estudio dice que es por una infección.

A menudo, a las personas con síntomas del Síndrome del Intestino Irritable (SII) se les dice que la causa está “en la cabeza”, en estrés, la preocupación y las ansiedades. En parte, se debe a que ningún examen médico puede revelar la causa del dolor abdominal, la distensión, la diarrea y/o estreñimiento.

No obstante, no es un trastorno psiquiátrico ni psicológico.

En medicina se lo denomina como un trastorno funcional, debido a que es una afección sin una causa identificable. De hecho, los pacientes no tienen signos visibles de daño en sus tractos digestivos.

La primera visita de los pacientes con SII a un médico habitualmente sucede entre los 30 y 50 años y, en muchos casos, los síntomas pueden retrotraerse a la infancia.

La prevalencia es muy variable entre regiones y depende de los criterios de evaluación y de la cantidad de datos disponibles. Por ejemplo, en Europa y América del Norte está estimada entre el 10-15%.

La teoría más aceptada en la comunidad científica sostiene que se origina en nervios del tracto gastrointestinal demasiado sensibles, por lo que envían señales de angustia al cerebro que provocan dolor y un mal funcionamiento.

Sin embargo, los científicos están encontrando las causas biológicas de diversas enfermedades, entre ellas al SII.

La causa: ¿una infección?

Un nuevo estudio ha revelado una explicación probable de los síntomas del Síndrome del Intestino Irritable: una infección en el tracto digestivo que desencadena una reacción alérgica localizada.

El Dr. Marc Rothenberg, director de la división de alergia e inmunología del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati, explicó en una entrevista a The New York Times que la infección puede alterar temporalmente la capa de células que normalmente recubre el intestino.

Estas células forman una barrera que evita que se absorban las proteínas que inducen alergias en los alimentos. Cuando se traspasa esa barrera, las personas pueden volverse intolerantes a los alimentos que antes no les causaban ningún problema.

Un estudio en ratones publicado en la revista Nature en enero, demostró cómo podría suceder esto.

Después de infectar las tripas de los animales con bacterias, los investigadores encontraron que los microbios liberaban toxinas que iniciaban una reacción alérgica en los intestinos, lo que provocaba que el sistema inmunológico creara anticuerpos contra proteínas de ciertos alimentos.

Cuando esas proteínas específicas se ingirieron de los alimentos, una reacción inmunológica provocó la contracción de los músculos del estómago de los roedores del estudio, imitando los síntomas del SII, incluida la diarrea y el dolor abdominal.

Luego, los investigadores demostraron que se produjo una respuesta inmune similar en 12 pacientes con Síndrome del Intestino Irritable cuando se inyectaron en el recto alérgenos comunes como el gluten, el trigo, la soja o la leche.

Cada paciente con la afección tuvo una reacción localizada a uno o más de los alérgenos, pero solo dos de ocho personas sin el problema reaccionaron.

A diferencia de las alergias alimentarias clásicas que pueden producir urticaria, hinchazón y otros efectos en el cuerpo, la reacción a los alérgenos en el estudio fue detectable solo en el colon.

Los hallazgos, escribieron los autores del estudio en enero, sugieren "nuevas posibilidades para el tratamiento del síndrome del intestino irritable y los trastornos relacionados con el dolor abdominal".

Tratamiento

Hasta que no haya suficiente consenso sobre este u otro estudio, tal vez no sea posible hacer un enfoque normalizado que se pueda aplicar a nivel mundial para el diagnóstico y el tratamiento del Síndrome del Intestino Irritable.

Pero mientras la causa no sea completamente dilucidada, los médicos recomiendan algunos tratamientos cuyos efectos ya son conocidos.

Por un lado, la terapia cognitivo-conductual puede beneficiar a algunos pacientes, como también técnicas de relajación o meditación.

El yoga y otros tipos de actividad física también pueden disminuir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

También se pueden minimizar sus síntomas evitando los alimentos o bebidas que parecen desencadenarlos. Los más frecuentes son el trigo y otros alimentos que contienen gluten, productos lácteos, frutas cítricas, frijoles, repollo, algunas verduras, alimentos picantes o grasos, café y alcohol.

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Información sobre el Síndrome del Intestino Irritable.

Información sobre el Síndrome del Intestino Irritable.

Con fragmentos de un artículo publicado en The New York Times.

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