Clonazepam fue patentado por el laboratorio Roche en 1960 y salió a la venta en 1975 en Estados Unidos, hoy disponible como medicamento genérico, con más de 17 millones de recetas anuales. ¿Y sin receta? Porque en muchas áreas del mundo se usa como fármaco recreativo. El tema es muy actual porque, además, hoy domingo 10/10 es el
AUTOMEDICACIÓN
Clonazepam, gran ganador de la angustia por COVID-19
Un informe de la Confederación Farmacéutica Argentina (CFA) indica que el clonazepam fue una de las drogas más vendidas durante la pandemia.
Para Roche es Rivotril, pero también es Klonopin, Induzepam, Diocam, Clonax, Clonagin, Kriadex, Linotril, Neuryl, Paxam, Zatrix... depende cada mercado.
En concreto, se se usa para prevenir y tratar convulsiones, trastorno de pánico, ansiedad y el trastorno del movimiento conocido como acatisia. Gran parte de su uso como automedicación es como tranquilizante, vía oral, de la clase de las benzodiazepinas. Sus efectos comienzan en 1 hora y duran entre 6 y 12 horas.
Los efectos secundarios incluyen somnolencia, falta de coordinación y agitación. Es muy adictivo: su uso prolongado puede resultar en dependencia -33% de los consumidores luego de las 4 semanas- y síntomas de abstinencia si se detiene abruptamente.
Según Wikipedia, "Existe un mayor riesgo de suicidio , particularmente en personas que ya están deprimidas. Si se usa durante el embarazo, puede dañar al feto."
En la Argentina
La Confederación Farmacéutica Argentina (Cofa), que relevó las operaciones del sector durante 2020, de pandemia, informa que la venta de psicofármacos como el clonazepam o el alprazolam, que sirven para tratar los problemas de ansiedad, creció 4 veces más que el expendio de otros medicamentos.
Durante 2020 se vendieron 538.514 unidades más de clonazepam y 344.880 unidades más de alprazolam que en 2019.
Esta tendencia había sido advertida por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Nación, que lo relacionó con “el estrés, la ansiedad y la incertidumbre” que produjeron la pandemia y el aislamiento.
Pero lo grave, según Juan Pablo Carranza, en La Voz del Interior, es un texto adicional de la CoFA:
En 2020, se comercializaron en la Argentina 51.951.691 unidades de psicofármacos, más de 1 por cada argentino.
Los medicamentos utilizados para tratamientos psiquiátricos y actúan sobre el sistema nervioso central crecieron 6% en 2020. En el caso de los sedantes, 9,18% y en los antipsicóticos, 8,59%.
La clave más preocupante es el comentario de Diego Zapata, presidente del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba:
La automedicación en casos de estrés puede ser aún más peligrosa que estas recetas esporádicas. Sin embargo, muchos no atienden las advertencias. Las drogas más utilizadas para tratar la angustia, ansiedad, falta de sueño, son las benzodiacepinas, psicotrópicos con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos y miorrelajantes.
Sin embargo, este comportamiento genera graves riesgos para la salud, ya que las intoxicaciones por medicamentos, efectos adversos o interacciones de éstos, pueden llevar a una persona a
- sufrir mareos,
- disminución de la presión arterial,
- inestabilidad,
- problemas de visión y concentración,
- fallas renales,
- hepáticas,
- cardiacas, que pueden ser fatales.
Otra vez...
Volvamos al clonazepam: en dosis muy altas, o altas con poca tolerancia, causa una fuerte amnesia pudiendo ser total a corto plazo, con desinhibición conductual, provocando alta probabilidad de accidentes graves y actividades riesgosas/inesperadas.
En dosis crónicas, altas y a largo plazo, causa deterioro cognitivo. Al igual que el alcohol y los barbitúricos, la abstinencia puede causar efectos colaterales y, en caso de retirada abrupta, incluso la muerte, depende del tiempo de consumo y la dosis equivalente del fármaco.












