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Ciclogénesis en Europa: AEMET y Météo-France anticipan cuándo termina el calor

España empezará a refrescar el domingo; Francia tendrá otro pico el martes antes del avance de una posible borrasca explosiva.

Europa encara el final de septiembre atrapada en un calor impropio del otoño, pero el bloqueo atmosférico comienza a mostrar sus primeras grietas. AEMET y Météo-France ya anticipan un cambio de patrón, mientras los modelos vigilan una posible ciclogénesis capaz de reactivar el Atlántico y alterar el tiempo en buena parte del continente.

España todavía deberá atravesar el tramo más intenso de este episodio, con condiciones propias de una ola de calor, máximas de 38 grados en Badajoz y Sevilla y valores cercanos a los 40 en el valle del Guadalquivir durante el sábado. El primer alivio se percibirá ese mismo día en algunas zonas del norte y el este, antes de extenderse el domingo hacia el oeste. La bajada más generalizada llegará entre el lunes y el miércoles, cuando buena parte del país quedará por debajo de los 30 grados y los termómetros volverán a acercarse a los niveles habituales de finales de septiembre.

El cambio, sin embargo, no avanzará de forma simultánea por todo el mapa europeo. Francia podría afrontar un último pico de temperaturas excepcionalmente altas el martes 29, impulsado por el aire cálido que ascenderá delante de una profunda borrasca atlántica. Ese sistema podría intensificarse rápidamente al oeste de Irlanda y convertirse en la primera gran ciclogénesis de la temporada, aunque su trayectoria todavía no está definida. Si el escenario se confirma, un frente de lluvias, tormentas y viento cruzará posteriormente Europa occidental y terminará de desplazar el aire cálido entre el miércoles y el jueves.

España soportará el último golpe de calor antes del cambio

Antes de que llegue el alivio, España deberá atravesar varias jornadas con temperaturas más propias de julio que del comienzo del otoño. AEMET prevé máximas entre 5 y 10 grados superiores a lo habitual en amplias zonas del interior, con anomalías todavía mayores en puntos del norte. Madrid rondará los 34 grados, Zaragoza podría alcanzar los 37, Bilbao se moverá cerca de los 35 y Sevilla y Badajoz llegarán a los 38. Barcelona y Valencia quedarán algo más contenidas por la influencia marítima, aunque conservarán un ambiente caluroso y noches difíciles para descansar.

El sábado será el día más exigente en el centro y el sur de la Península. El valle del Guadalquivir podría acercarse a los 40 grados, con Sevilla y Córdoba entre las capitales más afectadas, mientras Madrid, Toledo y Cáceres continuarán ampliamente por encima de los 35. En Zaragoza, el viento de levante permitirá una caída respecto del viernes y dejará la máxima alrededor de los 31 grados. En Barcelona y Valencia también comenzará a frenarse el ascenso, pero la humedad mantendrá una sensación térmica elevada durante buena parte de la jornada.

El retroceso del calor empezará a ganar terreno durante el domingo. A Coruña y otras ciudades de Galicia serán de las primeras en notar el ingreso de aire más fresco y la llegada de precipitaciones, mientras Bilbao y Santander comenzarán a dejar atrás el pico térmico. Madrid experimentará una bajada progresiva y Sevilla continuará calurosa, aunque ya lejos de los registros extremos del sábado. Barcelona, Valencia y Murcia resistirán algo más por la persistencia del aire cálido sobre el Mediterráneo, una diferencia que impedirá hablar todavía de un descenso uniforme en todo el país.

La transformación más clara aparecerá entre el lunes y el miércoles, cuando la vaguada atlántica empuje una masa de aire más fría sobre la Península y aumente la inestabilidad. Madrid, Bilbao, A Coruña y buena parte del interior podrían quedar por debajo de los 30 grados, mientras Sevilla, Valencia, Murcia, Barcelona y Zaragoza todavía se moverían entre los 30 y los 33. También crecerá la posibilidad de lluvias y tormentas, primero en Galicia, Extremadura y el oeste de Andalucía y después en Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana. No llegará el frío, pero sí el primer alivio general después de una ola de calor fuera de temporada.

Francia perderá hasta 10 grados en 24 horas tras el pico del martes

Francia vivirá una evolución diferente a la española porque la borrasca podría intensificar el calor antes de expulsarlo. El viento del sur que circulará por delante del sistema arrastrará aire cálido desde la Península y provocará un nuevo repunte durante los primeros días de la próxima semana. París podría alcanzar entre 28 y 30 grados el martes, alrededor de siete por encima de lo habitual, mientras Lyon, Toulouse y Burdeos volverían a superar con claridad esa barrera. Lille también quedará bajo un ambiente inusualmente templado, aunque con registros inferiores a los del centro y el sur.

El ascenso llegará después de un fin de semana que ya mantendrá temperaturas elevadas. Météo-France espera alrededor de 31 grados en Burdeos durante el domingo, cerca de 30 en Lyon y valores próximos a 27 en Marsella. París permanecerá algo más moderada antes del salto previsto para el martes, mientras Lille y las ciudades cercanas al canal de la Mancha serán las primeras en percibir el aumento de la nubosidad asociado al Atlántico. La diferencia entre regiones mostrará cómo el flujo meridional concentra el calor en el interior y el sudoeste antes de que cambie la dirección del viento.

El martes 29 aparece así como la jornada clave. La llegada de aire subtropical podría dejar una tarde propia del verano en París, Lyon, Burdeos y Toulouse, acompañada por una sensación más pesada debido al aumento de la humedad. Marsella y Niza, condicionadas por el Mediterráneo, conservarán valores algo más contenidos, pero también noches muy suaves para esta altura del año. No se trataría necesariamente de una ola de calor oficial en todo el país, sino de un pico breve y muy tardío generado por la circulación previa a la borrasca.

La caída comenzaría entre el miércoles y el jueves con el avance del frente desde el oeste. Burdeos y París serían de las primeras grandes ciudades en recibir lluvias, ráfagas y un descenso marcado, que posteriormente alcanzaría Lille, Lyon y el este del territorio. Algunas previsiones contemplan pérdidas cercanas a los diez grados en apenas 24 horas, mientras Marsella y la costa mediterránea podrían conservar el calor durante algunas horas más. La magnitud final dependerá de dónde se profundice la depresión y de la velocidad con la que consiga cruzar Francia.

Portugal se enfría primero e Italia conserva el calor: Europa queda partida en dos

Portugal será uno de los primeros países en abandonar el episodio cálido. Lisboa, que todavía ronda los 33 grados y permanece bajo aviso por temperaturas elevadas, comenzará a descender antes del fin de semana, mientras Oporto recibirá con mayor rapidez la nubosidad y el aire atlántico. El cambio se profundizará cuando el frente avance hacia la Península y deje lluvias sobre el norte del país. Al otro lado del océano, Londres se mantendrá cerca de los 20 grados y afrontará un tiempo cada vez más húmedo; Manchester, Cardiff y Edimburgo quedarán más expuestas a los primeros chubascos y a las ráfagas asociadas con la borrasca.

Italia quedará inicialmente protegida por el anticiclón que domina el Mediterráneo central y occidental. Roma, Nápoles y Palermo conservarán tardes cálidas, con registros cercanos a los 27 o 29 grados, mientras Milán podría experimentar un aumento de la nubosidad antes que las ciudades del sur. La península italiana no sentirá un desplome tan inmediato como Francia o España: el aire frío tendrá que atravesar primero el oeste europeo y superar la barrera de los Alpes antes de alcanzar con claridad el norte del país. El cambio podría llegar allí más debilitado y dejar al centro y al sur bajo condiciones todavía veraniegas.

La transición también será desigual en el centro del continente. Bruselas y Ámsterdam quedarán cerca del corredor de lluvias que descenderá desde el mar del Norte, mientras Berlín ya presenta un ambiente mucho más fresco, con máximas que se moverán entre los 15 y los 19 grados. Fráncfort, Hamburgo y las ciudades occidentales de Alemania tendrán mayor probabilidad de recibir viento y precipitaciones cuando la perturbación se desplace hacia el este. En cambio, Viena, Zagreb y buena parte de los Balcanes podrían mantener temperaturas más altas durante algunos días, alejadas del núcleo principal de la circulación atlántica.

El mapa europeo quedará así dividido entre un oeste dominado por frentes, lluvias y descensos térmicos y un Mediterráneo que resistirá bajo aire más cálido. Irlanda y el Reino Unido estarán en la primera línea si la ciclogénesis se profundiza al oeste de las islas británicas; Portugal, España y Francia recibirán después el frente, mientras Italia y el sudeste europeo demorarán más en abandonar el calor. La trayectoria definitiva de la borrasca determinará hasta dónde llegará el cambio y qué ciudades sufrirán las ráfagas más intensas.

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FUENTE: Urgente24.