Las lluvias y tormentas en Madrid y Barcelona marcarán el inicio de una semana dominada por la inestabilidad en buena parte de España. AEMET anticipa varios episodios de precipitaciones, un descenso brusco de las temperaturas y fenómenos más intensos en el Mediterráneo, donde el granizo y las fuertes rachas de viento elevarán el riesgo durante las próximas horas.
ADIÓS AL CALOR
AEMET anticipa una semana de lluvias y tormentas en Madrid y Barcelona
El episodio comenzará este lunes y se extenderá durante varios días. La capital tendrá una breve tregua, pero el litoral catalán entra en alerta naranja.
Madrid amaneció este lunes bajo un cielo completamente cubierto y afrontará su primera jornada de agua después del calor extraordinario de los últimos días. La probabilidad alcanzará el 95% durante la tarde, especialmente entre las 14:00 y las 20:00, aunque las cantidades previstas serán moderadas y no existe por ahora ningún aviso oficial en la capital. El martes ofrecerá una breve tregua, antes de que las nubes regresen el miércoles y abran una segunda fase mucho más persistente: las posibilidades de lluvia subirán al 65% el jueves y al 95% tanto el viernes como el sábado.
La situación será más peligrosa en Barcelona. El litoral catalán entrará el martes en alerta naranja ante la posibilidad de recoger 40 litros por metro cuadrado en una hora y superar los 100 en apenas dos o tres horas. Las tormentas también podrían descargar granizo, provocar ráfagas de entre 70 y 90 kilómetros por hora y formar alguna manga marina o tornado. Mientras tanto, Aragón y el interior del País Vasco ya permanecen bajo avisos amarillos, en el comienzo de un episodio que también dejará chubascos sobre Valencia, Andalucía, Navarra y diferentes zonas del centro y el norte peninsular.
Cuándo lloverá en Madrid y qué temperaturas dejará el cambio
La elevada probabilidad de precipitaciones prevista para este lunes no implica que Madrid vaya a sufrir un diluvio durante toda la jornada. AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) calcula la posibilidad de que llueva en algún momento dentro de cada franja horaria, pero la cantidad estimada en la capital será reducida. Los registros más relevantes se concentrarían entre las 15:00 y las 19:00, con episodios débiles o moderados que podrían complicar los desplazamientos de la tarde sin alcanzar, por ahora, los umbrales necesarios para activar un aviso.
El cambio será igualmente evidente en los termómetros. Madrid pasará de las máximas superiores a 30 grados registradas durante el episodio cálido a unos 23 este lunes, con una mínima cercana a 16. El martes recuperará parcialmente la estabilidad y llegará a 25, mientras el miércoles podría alcanzar 26 bajo una combinación de nubes y chubascos dispersos. La jornada más templada sería el jueves, con unos 27 grados, aunque la posibilidad de precipitaciones volverá a crecer durante la segunda mitad del día.
El deterioro más persistente aparece, según la previsión actual, hacia el final de la semana. Viernes y sábado presentan una probabilidad del 95%, con máximas que caerán primero hasta 23 grados y después rondarán los 21. Todavía existe incertidumbre sobre la intensidad y la distribución exacta de esas lluvias por tratarse de un horizonte más lejano, pero los modelos coinciden en mantener la capital bajo un ambiente húmedo, cubierto y considerablemente más fresco.
Por eso, la expresión “semana pasada por agua” no significa siete días consecutivos de lluvia. Madrid tendrá pausas, especialmente el martes y durante algunos tramos del miércoles, aunque el paraguas volverá a resultar necesario en diferentes momentos hasta el fin de semana. La evolución dependerá del desplazamiento del aire frío en altura y de su interacción con masas más cálidas y húmedas procedentes del Mediterráneo.
Barcelona entra en alerta naranja por el tramo más peligroso del temporal
Barcelona comenzará a notar el deterioro desde este lunes, con probabilidades de precipitación de entre el 55% y el 70% a lo largo de la jornada. Sin embargo, ese primer frente funcionará apenas como antesala del episodio más adverso, previsto para el martes. AEMET eleva entonces el nivel de peligro a naranja en el litoral de la provincia, una categoría que advierte sobre fenómenos capaces de provocar daños importantes y alterar la movilidad.
La franja más delicada se concentrará entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, cuando podrían caer 40 litros por metro cuadrado en apenas una hora. La agencia tampoco descarta acumulaciones superiores a 100 litros en dos o tres horas si las células tormentosas permanecen estacionarias sobre una misma zona. Esa intensidad representa el principal peligro en entornos urbanos: el agua puede superar rápidamente la capacidad de los desagües, inundar pasos subterráneos y provocar crecidas repentinas en rieras habitualmente secas.
El riesgo no se limitará a la cantidad de lluvia. Las tormentas podrían dejar granizo, ráfagas de entre 70 y 90 kilómetros por hora y fenómenos costeros muy localizados. AEMET incluso contempla la formación de alguna manga marina o un tornado, una posibilidad poco frecuente pero compatible con la fuerte inestabilidad prevista sobre el Mediterráneo.
Después del golpe del martes, Barcelona tendrá una tregua parcial durante el miércoles, con cielos menos amenazantes y una máxima cercana a 29 grados. La pausa será breve: las probabilidades volverán a subir hasta el 70% durante la mañana del jueves y alcanzarán el 100% por la tarde. Los modelos mantienen valores de entre el 95% y el 100% desde el viernes hasta el domingo, aunque con menor precisión sobre la intensidad. La capital catalana afronta así una semana mucho más húmeda que Madrid y con varios episodios capaces de reactivar las tormentas después de cada intervalo de calma.
Aragón y el País Vasco abren un mapa de lluvias que recorrerá España
Fuera de las dos grandes capitales, los primeros avisos de este episodio se concentran en Aragón y el interior del País Vasco. La ribera del Ebro de Zaragoza permanece en nivel amarillo por precipitaciones que podrían alcanzar 20 litros por metro cuadrado en una hora y 40 en doce, acompañadas por granizo y rachas de entre 70 y 90 kilómetros por hora. En el interior de Bizkaia también se esperan tormentas durante la tarde, con acumulados de hasta 15 litros en una hora y posibilidad de pedrisco.
El aire frío en altura extenderá la inestabilidad sobre amplias zonas de la Península, aunque no todas recibirán el mismo volumen de agua ni al mismo tiempo. Valencia y Sevilla podrían registrar chubascos acompañados de actividad eléctrica este lunes, mientras Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha y distintas áreas montañosas del norte y el este quedan expuestas a episodios más aislados. La dificultad estará en localizar con anticipación las células más activas, capaces de descargar una cantidad elevada en pocos minutos y dejar casi intactos otros municipios cercanos.
El descenso térmico será especialmente visible en el interior y el sur. Córdoba bajará hasta unos 26 grados, Granada rondará los 24 y Jaén se quedará cerca de 25, registros muy alejados del calor de los últimos días. Sevilla y Murcia conservarán un ambiente más cálido, con máximas próximas a 31, mientras Zaragoza también alcanzará esa marca antes de recibir las tormentas. En el norte ocurrirá algo diferente: Bilbao podría subir hasta 33 grados el martes por la entrada de viento del sur y caer después hasta unos 22 el jueves, cuando el aire atlántico termine desplazando el calor.
La evolución posterior dividirá nuevamente el mapa. Zaragoza mantendrá posibilidades de tormenta entre el martes y el jueves, mientras Valencia y buena parte de Andalucía tenderán a recuperar una mayor estabilidad después de los chubascos iniciales. Galicia y la cornisa cantábrica recibirán nuevos frentes conforme avance la semana, y el centro peninsular volverá a quedar bajo la influencia de las precipitaciones hacia el viernes. Canarias permanecerá relativamente al margen: habrá algunas lluvias débiles en las islas montañosas y calima en altura, pero el cielo tenderá a despejarse con el paso de las horas.
No se tratará, por lo tanto, de un único temporal avanzando de manera uniforme sobre todo el territorio. España atravesará una sucesión de pulsos inestables, con pausas y reactivaciones diferentes según cada región. El denominador común será el final del calor extraordinario en buena parte del país y la instalación de un escenario mucho más propio del otoño.
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