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Para padres y abuelos: ¿Qué hace felices a nuestros niños?

Una investigación revela qué provoca la felicidad y la tristeza en los niños. Y los resultados son muy interesantes.

 

Criar hijos felices es una de las principales preocupaciones de los padre, y comienza, incluso, antes de que ellos nazcan. 
 
Pero ¿qué es lo que hace a los niños realmente felices? ¿Juguetes, viajes, parques de diversiones, etc.? 
 
Una encuesta realizada en Brasil muestra por primera vez, qué sienten sus niños y qué les hace sentir felices o tristes.
 
A pedido de la Sociedad Brasileña de Pediatría, el Instituto de Investigación Datafolha escuchó a 1.525 niños, de entre 4 y 10 años, de 131 municipios distribuidos a lo largo de todo el país. 
 
Hasta entonces, no existía en Brasil una investigación acerca de los sentimientos de los niños. No era posible afirmar si la diferencia cultural o la clase económica podría contribuir en la medida de la felicidad durante la infancia. Para sorpresa de los investigadores, ninguno de estos factores fue significativo. Los niños de Recife (capital es Pernambuco, en el noreste del país, y con una población de 1,6 millón de habitantes) dieron respuestas muy similares a los de São Paulo (a 2.129 Km. de distancia, ciudad con casi 12 millones de habitantes), o los de Porto Alegre (a 3.752 Km. de Recife, y de 1,4 millón de habitantes). "Los sentimientos se mostraron universales", dice Eduardo Vaz, pediatra, presidente de la Sociedad Brasileña de Pediatría (SBP).
 
El estudio contempló los estados emocionales del niño en relación a la familia, al futuro, a jugar y a la escuela. 
 
Luego vino otra sorpresa: lo que hace al niño más feliz son cosas sencillas, como estar con sus abuelos, jugar con amigos y practicar deportes. 
 
Para determinar si los padres tienen esa misma percepción, el semanario Época (del grupo Globo) habló con 10 familias, de las 5 regiones geográficas brasileñas. Aquí, los resultados:
 
Abuelos
 
Querer estar cerca de los padres, de los hermanos y... de los abuelos. Sí, de los abuelos también. Eso provoca que el 87% de los niños entrevistados se encuentre más contento, según la investigación. Los abuelos están más presentes en la vida cotidiana de sus nietos, por diversas razones.
 
Los abuelos de hoy en día llegan a la vejez más saludables, conectados y menos nostálgicos. 
 
Lucia Maria Chavez vive en São Paulo, pero sus nietos, Fernando, 11, y Leonardo, de 5 años, viven en otra localidad llamada São Carlos. 
 
Pero ellos se hablan todos los días por Skype o por teléfono. Cuando la madre, la nutricionista Fernanda Mozeto trabajaba afuera y uno de los niños tenía fiebre, su abuela recorría los 255 kilómetros que separan las 2 ciudades para cuidar a su nieto. 
 
"Los abuelos son depositarios de la historia de esa familia", dice Lídia Aratangy, psicóloga, autora de Novos desafios da convivência (Ed. Rideel). "La presencia de ellos trae a los niños, la seguridad de dónde ella vino".
 
Padres
 
Estar cerca de los padres es también motivo de alegría para la mayoría de los niños. 
 
Para el 87%, permanecer cerca de la madre, para el 78% cerca del padre. Y uno de los factores que más afligen a los niños es estar alejados de ellos. Alrededor del 71% dicen que los invade la tristeza cuando está lejos del núcleo familiar (generalmente el padre y la madre).
 
El día del cumpleaños aparece como motivo de alegría para el 96% de los niños. No solo los regalos son responsables de la felicidad de los pequeños, la atención que reciben en el día de su familia y amigos también -más allá del mero hecho de crecer en términos sociales y físicos-.
 
Lejos del estereotipo de la familia perfecta, saber que la proximidad es tan importante para el bienestar del niño puede ayudar a los padres, dentro de lo posible, a adoptar pequeñas acciones que marcan la diferencia. Puede ser una nota sorpresa en la mochila o en la lonchera, una llamada telefónica en medio de la tarde, un SMS o utilizar la hora del almuerzo para recogerlo en la escuela. Llevarlo al cine o al parque también es bueno, pero es la presencia de los padres lo que marca la diferencia y no el tipo de programa social elegido. 
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Tal como dice el escritor Guimarães Rosa, "la felicidad se encuentra en horitas de descuido".
 
Cocinar comidas familiares, según la encuesta, hace a los niños 87% más contentos. 
 
Pero, qué ocurre ¿el día en que la madre llega a casa tarde del trabajo, y los niños ya están durmiendo? 
 
"Esos momentos no importan si son ocasionales, y si los padres están presentes habitualmente", afirma Lídia. 
 
La presencia física es importante, pero no es sólo a eso que se refiere Lídia cuando habla de presencia. Saber dónde está el niño, lo que va a comer, si tiene abrigo en un día frío, si volvió a la escuela bien o si tiene un cumpleaños de un compañero y hay que comprar regalo son cuidados a la distancia que hacen diferencia en las relaciones familiares. "Los niños sienten esa conexión", dice Lídia.
 
Una vez que la escucha, valorizada, recibe atención y cariño, el niño siente que puede confiar en los padres. Esta confianza se convierte en un canal abierto para el diálogo, en especial en la adolescencia. Esto no quiere decir que los contratiempos no sucederán. Pero, si ocurre algún problema, ese adolescente tiene la intimidad de abrirse y pedir ayuda.
 
Futuro y autoestima 
 
Esa red de intimidad construida con la familia se refleja en otra área importante en el desarrollo del niño: la autoestima, la capacidad de gustarse y apreciarse.
 
La investigación ha mostrado que los padres pueden ir por el camino correcto: el 86% de los niños son felices cuando ven una fotografía propia y un 87% cuando se imaginan adultos.
 
Gustar de la imagen de sí mismo es un signo positivo en la autoestima. Ser feliz al imaginarse adulto demuestra seguridad sobre en quién él/ella se convertirá y muestra esperanza en el futuro. 
 
Para Odair Furtado, psicólogo, profesor del programa de Psicología Social en la universidad PUC-S. Paulo, eso es reflejo de un cambio profundo en la sociedad. La condición de vida de los brasileños ha mejorado, especialmente en las clases bajas, y las perspectivas de futuro, al menos por ahora, ya no parecen ser sólo un sueño.
 
La imagen es uno de los bloques en la construcción de la autoestima. Los otros bloques pueden aprenderse en el día a día, con la ayuda de los padres. 
 
La valoración de los logros, como por ejemplo cuando el niño aprende a andar en bicicleta sin ruedas, es uno. Y ayudarlos a levantarse del piso cuando se caen, durante el aprendizaje. "Los padres deben permitir que el niño enfrente los desafíos", dice Ana Olmos, psicóloga infantil e investigadora de la Universidad de São Paulo (USP).
 
Pero no siempre tendrá éxito. Aprender a sentirse frustrado es tan importante como saber cómo hacerle frente a las críticas cuando ellas dan apoyo para seguir adelante y no darse por vencido. 
 
Por ejemplo, enseñar al niño los mejores movimientos para el juego de damas o de ajedrez es educativo. Dejarle que gane, no lo es. "Porque cuando tenga que enfrentarse fuera de casa, no sabrá cómo lidiar con eso", dice Ana.
 
Una cuestión importante es cómo el niño percibe las críticas familiares. 
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Si bien para 7 de los 10 padres escuchados, el regaño o el reto es el mayor motivo de tristeza de los niños dentro de la casa; para el 71% de los niños, lo más triste es quedarse sin padres. La reprimenda no aparece como una causa de tristeza. 
 
"Incluso cuando se pone triste por ser retado, el niño inconscientemente se siente protegido", dice Ana Olmos. "A partir de los 6 años, los niños tienen la conciencia de que los padres están discutiendo con ellos para su bien".
 
Juegos
 
Uno de los dilemas de los padres modernos es qué ofrecer a sus hijos en función de las mejores oportunidades para el futuro. Además de preocuparse por cursos extracurriculares como clases de lengua extranjera, es importante preservar el tiempo de juego. 
 
"Jugando, los niños aprenden habilidades que van más allá del desarrollo motor y cognitivo", afirma María Ângela Barbato Carneiro, coordinadora del Centro Cultura e Investigación del juego de la PUC-SP. "Ellos aprenden a argumentar, a ser oídos, a prestar atención, a organizar y a liderar, a proponer nuevas alternativas".
 
En la investigación de la SBP, los juegos aparecen como actividades favoritas cuando los niños no están en la escuela. Y, contrariamente a lo que muchos padres piensan, la tecnología no es el primer ítem en la lista. 
 
6 de cada 10 padres encuestados indicaron videojuegos e internet coma distracciones favoritas. 
 
Pero en la investigación, los favoritos de los niños fueron jugar con muñecas y con autitos, en el ítem de juegos individuales. Los videojuegos están en 4to. lugar en esa categoría. 
 
Entre las distracciones en grupo, los niños eligieron jugar a la pelota, andar en bicicleta y jugar a las escondidas. En definitiva, las actividades que tuvieron éxito en los niños que ahora son adultos son las mismas que alegran a los pequeños de hoy.
 
Otra impresión de los padres que rechazó la investigación es qué los hace muy tristes a los niños. Los adultos de 7 familias, de entre las 10 escuchadas, señalaron que a los niños los hace tristes perder en los juegos y competiciones. 
 
Pero para el 47% de los niños lo triste es jugar solos. Perder no fue citado como unrazón para la tristeza.
 
La publicitaria Adriana Ceresér, de 37 años, lleva a sus hijas, Gabriela, 9, y Gisela, 6, desde pequeñas a jugar en espacios públicos, a pesar de tener un patio en su casa. "Quiero que ellas tengan otros núcleos de amistad", afirma. 
 
Los fines de semana, toda la familia anda en bicicleta. Cuando no van, las niñas se quejan. "Siento que esto las ayuda a desenvolverse", afirma. Y las ganancias son también físicas. "Ellas ya andan en bicicleta sin rueditas, mientras que sus primos, que no siempre andan, todavía las usan", dice Adriana.
 
Los juegos son un estímulo para que los niños participen en actividades físicas en el futuro. 
 
La investigación muestra que al 93% de ellos les gusta hacer deporte. ¿Cómo explicar, entonces, que 1 de cada 3 niños, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Brasil, tiene exceso de peso? 
 
Es muy sencillo: "Gustarles no significa que lo practiquen, o que conozcan diversas opciones", dice Beatriz Perondi, pediatra y médica del Deporte en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la USP. Jugando en los videos no consiguen una práctica de verdad. 
 
Una hora de juego consume alrededor de 700 calorías, en comparación con 150 calorías enfrente al televisor. "Hacer del deporte una actividad familiar placentera contribuye a la formación del hábito de practicar más adelante", dice Beatriz.
 
Escuela
 
Cuando se les preguntó qué les gustaba de la escuela, los niños no dudaron: el 91% citaron las vacaciones. 
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Y el 89% de recreo. 
 
Por lo tanto, la escuela es un lugar donde el niño se siente bien porque tiene la oportunidad de interactuar. 
 
"Les gustan los momentos en los que pueden jugar sin actividades dirigidas", dice Maria Marcia Malavasi, coordinadora de pedagogía de la Universidad Provincial de Campinas (Unicamp).
 
La hora de estudio es es motivo de alegría para el 65% de los niños. La empleada pública Lara Barcelos de Carvalho, de 38 años, residente en Sobradinho, en el Distrito Federal, se empeña en estar a la hora de estudiar en casa. 
 
Ella, menor de 16 hermanos, quiere darle a sus hijos Mateo, 11, Felipe, 7, y Geovana, de 6, el seguimiento que ella no tuvo. "Ellos entienden mejor cuando estudio con ellos", afirma. 
 
Los amigos de los niños piden hacer los trabajos del colegio en casa de Lara. "Me gustaría que cada uno desempeñe, de la mejor manera, la capacidad que tiene". ¿Y ese no es un camino para alcanzar la felicidad?

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