"El ministro de Defensa (N. de la R.: Luis Petri) está a las puertas de cometer el mayor desatino en la estructura de defensa desde la guerra de Malvinas a nuestros días": advirtió Fernando Morales, perito naval, titular de la Liga Naval Argentina y especialista en Defensa y en Comunicación. Se refiere al proyecto de modificación de la Ley de Seguridad Interior. Aquí el texto completo:
Nueva ley de Seguridad Interior. ¿Quién nos defiende del ministro de Defensa?
La reforma de la Ley de Seguridad Interior es inviable ¿en qué pensaba el ministro de Defensa? El autor, Fernando Morales, además de titular de la Liga Naval es especialista en Defensa y Comunicación.
La comunidad militar ya no oculta su malestar por la zaga de destinos y torpezas que emanan del piso 11 del Edificio Libertador General San Martín. La desprolija iniciativa ministerial sobre cambios a la ley de seguridad interior debería ser el límite a una gestión que se torna peligrosa.
“La guerra es la continuación de la política por otros medios”. La célebre máxima militar es fruto del pensamiento de Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz, reputado militar prusiano y uno de los máximos exponentes de la ciencia militar mundial, su pensamiento y su obra es materia de estudio obligado en todas las academias militares del mundo.
“Vamos a prohibir a los buques extranjeros navegar sin permiso dentro de las 200 millas del mar argentino, vamos a crear más batallones de granaderos para repartirlos por todas las provincias y vamos a mandar a los militares a jugar al poliladrón a como de lugar”: Los conceptos precedentes anidan con firmeza en la mente de quien se auto percibe como el gran estratega nacional a partir de la ductilidad innata que posee para echar mano a cuanto atuendo militar se cruce por su camino.
La comparación no es antojadiza, las guerras nunca son buenas pero las malas políticas en tiempos de paz nos pueden llevar a situaciones muy delicadas e incluso a un conflicto bélico no deseado.
El mayor de los desatinos
Para ser indulgente, en esta columna
- Trataré de asumir que Luis Petri -actual ministro de Defensa- tiene buenas intenciones para con las FFAA, que realmente cree que hasta media hora antes de su llegada las instituciones militares eran denostadas, vilipendiadas y olvidades por parte del gobierno y tal vez de la sociedad toda y que todo lo que se hacía hasta antes de su providencial llegada estaba mal hecho;
- Intentaré autoconvencerme sobre la importancia que tiene para la satisfacción de aquellos que eligieron la carrera de las armas que el ministro los visite luciendo sus mismos uniformes e incluso que se vista de piloto de combate para no volar y que esa imagen sea usada para sus redes sociales siempre enfocadas a su campaña electoral para su pago chico;
- Comprenderé además que su impulso refundacional hace que se adjudique la última pincelada aplicada a la carrocería de un tanque dada durante su gestión como un logro de su gestión dejando de lado años de planificación y desarrollo a lo largo de varias gestiones ministeriales. Criterio que aplica al mero cierre de un contrato con Dinamarca por aviones F16 trabajado durante años por sus antecesores civiles y militares (entre ellos su actual Jefe de Estado Mayor Conjunto)
Dicho todo esto ahora sí puedo afirmar que el Sr. Ministro está a las puertas de cometer el mayor desatino en la estructura de defensa desde la guerra de Malvinas a nuestros días.
Un empecinamiento adolescente
Tal como es sabido, el tándem electoral Bullrich-Petri prometió en campaña una reforma profunda del sistema de seguridad y defensa con el propósito de involucrar a las FFAA en tareas de seguridad interior. Por su parte la dupla Milei Villarruel marcó (en la voz de esta última) su total oposición a empeñar a los militares en cuestiones que impliquen enfrentamientos con civiles. “Ya sabemos cómo terminó esto en los 70” Repitió hasta el hartazgo Victoria Villaruel.
La fórmula de Petri salió 3ra., lejos, Villarruel obtuvo la Vicepresidencia de la Nación. ¿Necesita el ministro que se le explique una vez más porqué su idea y la de quien era su referente en materia política no son del agrado ni de la sociedad civil ni de los cuadros militares? pues bien así lo haré.
En primer lugar y en su afán de protagonismo electoral Petri anuncia como de propia factura una reforma que cuando menos debería haber sido presentada en conjunto con su par de seguridad (a quien en 7 meses ha traicionado más de una vez)
Con vuelo muy bajo (por no decir rasante) la propuesta se focaliza en una reforma a la Ley de Seguridad Interior apuntando a habilitar el potencial uso del instrumento militar a requerimiento de un comité de crisis de alcance provincial que determinará de acuerdo con reglas de empeñamiento previamente fijadas el accionar militar en el supuesto caso de sufrirse una acción “terrorista”.
Por razones de brevedad omito explayarme sobre la vaguedad del término “terrorismo” solo recordando que el propio ministro Petri suele poner como ejemplo el accionar de 'Hamas' en Israel mientras que su exaliada -hoy a cargo de la Seguridad Interior- utilizó el mismo término para calificar a los detenidos en una de las tantas protestas callejeras orquestadas por gremios y sectores políticos opositores.
Reiteradamente distintos estamentos militares y civiles relacionados con el tema manifestaron su severos reparos a intentar involucrar a las FFAA en operaciones relacionadas con la seguridad interior máxime cuando se pretende hacerlo con una mera reforma a la ley de seguridad interior sin atender lo normado en las leyes de Defensa Nacional y de Inteligencia.
“En primer lugar por más que se declame no se puede garantizar la seguridad jurídica a los militares que se empeñen en este tipo de tareas si no se modifica de raíz la ley de defensa en su plexo normativo, no mediante cosmética a su decreto reglamentario” Señala un general en actividad.
Del mismo modo hasta ex miembros del actual gobierno reflexionan sobre la manera en la que un Comandante Militar en Operaciones en un determinado teatro puede llevar adelante su tarea sin tener la posibilidad de contar con información de inteligencia producida por su propia fuerza.
“No se puede planificar una operación sin inteligencia. Hoy las FFAA tienen absolutamente prohibido producir inteligencia interior y no es lógico pensar que otras fuerzas van a compartir información propia en forma espontánea y sin reservase lo más “jugoso” para su propio lucimiento profesional”. Aseguran ex miembros de la DINIEM (Dirección de Inteligencia Estratégica Militar).
Si bien la lista de desaguisados de la norma en cuestión es larga, la redacción de esta es un oxímoron permanente.
“En caso de tener que hacer uso de la fuerza el personal militar deberá hacerlo en forma proporcional al ataque sufrido”, reza el proyecto sin explicar como hace personal equipado y entrenado para la letalidad militar para contrarrestar a un supuesto terrorista que blande una pistola o revolver y es neutralizado con un FAL o armamento de similar magnitud.
A todo esto, si el disparador de esta alocada iniciativa se encuentra en Rosario, vale la pena preguntarse cual es el conflicto armado en esa ciudad. No hay bandas fuertemente pertrechadas abatiendo uniformados policiales. “Podríamos enviar la V flota de USA al rio Paraná, pero el sicario que mata por encargo a inocentes o no tan inocentes no se neutraliza con comandos especiales sino con inteligencia criminal y -fundamentalmente- con erradicación de la connivencia policial, política y judicial con el crimen organizado.
De la Conjuntes militar a la Interagencialidad nacional
He dejado para el final, el aspecto tal vez más importante que el ministro Petri parece no tener en cuenta. El abordaje Interagencial con el que el mundo enfrenta al terrorismo del siglo XXI más cercano al accionar hibrido que al tradicional ataque paramilitar (el que por cierto no estoy descartando)
Mientras redacto esta columna, los altos mandos militares del país se encuentran acompañando al ministro Petri en la provincia de Salta presenciando el “tradicional cambio de guardia de Los Infernales de Güemes” el que paradojalmente se realiza por primera vez.
En CABA, hacen lo mismo los Granaderos, Patricios y Coraceros devenidos en una suerte de amenizadores de las mañanas porteñas al menos una vez por mes.
Todo prolijamente difundido por un equipo de prensa más enfocado en la campaña electoral del ministro que en la Defensa Nacional de hecho para escribir dos líneas relacionadas con su función oficial han debido recurrir a un veterano coronel reciclado desde el EMCO que estando en edad más que merecida para la jubilación prefiere apostar a la gestión.
Muy lindo y pintoresco todo, solo que la Defensa Nacional es un poco más compleja. Y si hablamos de la defensa frente a amenazas no regulares ni necesariamente artilladas la complejidad se eleva al infinito.
Es insoslayable entender que, así como el abordaje estratégico, táctico y logístico de una operación militar tradicional solo se concibe (lección aprendida en Malvinas) a través de la conjuntes militar (las fuerzas aportan personal y medios y un único comandante conjunto opera, el concepto ante la hipótesis a la que refiere el proyecto ministerial queda chico.
¿La amenaza terrorista puede ser una bomba? Si, claro que sí, pero eso tiene gusto a poco en los conflictos del presente. El ataque al sistema informático de una red ferroviaria, el cierre remoto de una válvula en un oleoducto, el colapso de la informática bancaria y hasta el apagado de los semáforos en una avenida principal son -a no dudarlo- los objetivos perseguidos por el terrorismo siglo XXI.
- ¿Cuántas divisiones artilladas desplegaremos llegado el caso?
- ¿Harán falta los aún no arribados F16 para saturar el espacio aéreo nacional?
- ¿Seremos seguramente derrotados por no contar con submarinos operativos?
Las respuestas a los interrogantes precedentes son obvias. Ahora si dejamos de confundir defensa con desfile y genialidad militar con uso indebido de uniformes, podríamos indicarle al ministro Petri que el abordaje integral de la defensa sobre todo ante flagelos como el terrorismo internacional excede a su escritorio.
Ya que le gusta liderar, él podría comenzar con la convocatoria a un equipo de representantes de aquellas áreas sensibles entre las que me permito indicarle, transportes, salud, economía, minería, puertos y vías navegables, comunicaciones y energía (solo por nombrar a algunos).
Ya en funciones se deberán analizar las debilidades y fortalezas en materia de vulnerabilidad de distintos puntos sensibles y llegado el caso se podrá dar el gusto de reforzar con personal de elite alguna represa, central térmica, puente o antena de comunicaciones lo que nada tiene que ver con sacar comandos anfibios a pedir cedula verte y patente a las rutas.
Claramente el tema es más complejo, mas tedioso y apunta a un plazo varias décadas superior a la corta mirada electoral de los comicios mendocinos.
Ahora si lo que quiere simplemente es una foto ( y van…) de personal vestido de verde circulando torpemente con vehículos de gran porte en calles angostas no hace falta que le complique la vida a los militares.
Pídale a la ministro de Seguridad que incorpore más gendarmes que harán el trabajo más rápido y mejor ya que para eso fueron entrenados.
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