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YA SON 64 FALLECIDOS

¿Por qué chocaron los trenes en Toledo? Una avería y una orden bajo investigación

Un controlador habría autorizado al AVE a continuar con normalidad pese al Iryo detenido delante, en lugar de limitar la velocidad a 40 km/h.

Antes del impacto hubo una avería, trenes detenidos y una orden de volver a circular. La investigación del accidente ferroviario de Toledo se concentra ahora en esos minutos decisivos, cuando el AVE de Renfe reanudó su recorrido pese a que un convoy de Iryo permanecía inmovilizado por delante.

El choque ocurrió este miércoles por la mañana en el entorno de Urda, en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, y provocó el descarrilamiento de varios vagones, dos de los cuales cayeron por un terraplén. La emergencia obligó a interrumpir la conexión entre Madrid y Andalucía y movilizó a bomberos, sanitarios y fuerzas de seguridad de distintas comunidades, mientras el Gobierno y los principales partidos suspendían sus agendas. Con el rescate y la atención a los heridos como prioridad, los técnicos comenzaron a reconstruir las circunstancias que permitieron que ambos trenes acabaran colisionando.

Con el avance del operativo, el balance ascendió a al menos 64 fallecidos, según la última información publicada por El País. La cifra supera las 46 víctimas mortales de Adamuz, la tragedia del pasado enero que también golpeó el corredor ferroviario entre Madrid y Andalucía. La nueva catástrofe se produce cuando aquella investigación sigue abierta y vuelve a situar la seguridad de la red en el centro de las exigencias de explicaciones, mientras continúa la asistencia a los afectados y el recuento permanece sujeto a actualización.

En ese contexto, el diario español publicó una reconstrucción preliminar que apunta a una avería informática y a un posible doble error de un controlador de Adif. Según las fuentes del Ejecutivo consultadas, se habría autorizado al AVE a avanzar con normalidad pese a tener el Iryo detenido unos 25 kilómetros por delante, sin indicarle que circulara “a la vista”, con el límite de 40 kilómetros por hora que describe esa información. Las órdenes quedaron registradas en audio y por escrito, pero todavía debe esclarecerse por qué se tomaron esas decisiones, qué protecciones permanecían operativas y a qué velocidad se produjo el impacto.

De la parada automática a la autorización para avanzar: los minutos bajo examen

La secuencia que reconstruyen los técnicos comienza con una avería en el LZB, el sistema de protección que supervisa la circulación de los trenes. Según la información publicada por El País, el fallo provocó la detención de seis convoyes, tres en cada sentido, antes de que el centro de control autorizara la reanudación del tráfico unos ocho minutos después. La primera pregunta es qué originó esa incidencia; la siguiente, cómo se gestionó la circulación cuando dejó de estar disponible la supervisión habitual.

El diario señala que el Iryo no consiguió arrancar y permaneció inmovilizado, por razones todavía pendientes de esclarecer. El AVE de Renfe estaba entonces unos 25 kilómetros por detrás y recibió autorización para continuar, pese a que el tramo seguía ocupado. De acuerdo con las fuentes del gobierno citadas, el controlador disponía en su pantalla de información sobre la posición del convoy detenido y estaba supervisado por otro profesional. La revisión deberá determinar qué mostraban exactamente esos registros y cómo se interpretaron antes de transmitir la instrucción.

Los vagones destrozados tras el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en Urda, Toledo, donde continúa el operativo de rescate y asistencia a las víctimas.

Los vagones destrozados tras el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en Urda, Toledo, donde continúa el operativo de rescate y asistencia a las víctimas.

El contenido de esa orden constituye el segundo punto central. La reconstrucción sostiene que se indicó al AVE que siguiera “con normalidad”, cuando correspondía ordenar una marcha “a la vista”, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. Esa modalidad exige adaptar el avance a lo que el maquinista puede observar para detenerse ante un obstáculo. La diferencia resulta decisiva para las pesquisas, aunque todavía se desconoce la velocidad del tren en el instante del choque: que el tramo permita alcanzar los 200 kilómetros por hora no demuestra que circulara a ese ritmo.

Entre la autorización y la colisión quedó además un intervalo que los investigadores intentan reconstruir. Siempre según la versión recogida por el periódico, no se transmitió una orden para detener el AVE durante el recorrido que lo separaba del Iryo, pese a que este continuaba parado. Las comunicaciones conservadas en audio y por escrito permitirán contrastar esa hipótesis y establecer qué instrucciones recibió el conductor. Por ahora, esa revisión apunta a una posible combinación de fallo técnico y decisiones operativas, sin que exista una conclusión definitiva sobre las responsabilidades.

Puente vuelve al centro de las críticas: la explicación del ministro sobre el fallo

Óscar Puente compareció desde Atocha sin ofrecer todavía una respuesta definitiva sobre cómo pudo producirse la colisión. El ministro calificó el accidente de “verdaderamente inverosímil” y reconoció que las primeras horas habían estado dedicadas a reconstruir lo sucedido: “Hemos tratado de entender qué es lo que ha pasado, qué ha podido suceder”. Sus palabras reflejan la distancia entre las hipótesis difundidas por fuentes del Ejecutivo y una conclusión que permita establecer responsabilidades.

La intervención dejó pendiente una explicación sobre el punto más delicado de la información publicada por El País: por qué se habría autorizado al AVE a continuar con normalidad en esas condiciones. El responsable de Transportes confirmó que el centro de control asumió la gestión tras la avería, pero las declaraciones recogidas hasta ahora no aclaran quién validó las instrucciones ni cómo se supervisó su cumplimiento. Esas respuestas deberán contrastarse con las comunicaciones y los registros que están examinando los técnicos, antes de dar por demostrada la cadena de errores descrita por el diario.

Puente también trasladó su consternación y apoyo a los afectados y sus familiares. La atención a las víctimas ocupa la respuesta inmediata del departamento; el examen de lo ocurrido exigirá precisar qué decisiones se adoptaron y qué controles debían intervenir antes del choque. Por ahora, su comparecencia aporta una primera explicación institucional, sin resolver los interrogantes que plantea la reconstrucción preliminar.

Óscar Puente comparece desde el centro de control de Adif en Atocha para explicar las primeras informaciones sobre el accidente ferroviario de Toledo, cuyas causas siguen bajo investigación.

Óscar Puente comparece desde el centro de control de Adif en Atocha para explicar las primeras informaciones sobre el accidente ferroviario de Toledo, cuyas causas siguen bajo investigación.

Felipe VI cancela sus compromisos: “Nuestra tristeza en un momento tan duro”

Felipe VI conoció la gravedad del accidente mientras asistía a unas maniobras militares en Bétera, Valencia. La visita al ejercicio Grifo 2026 quedó acortada para facilitar su regreso y seguir la evolución de la emergencia. Antes de marcharse, el monarca habló ante los medios y trasladó sus condolencias: “Quiero transmitir a las familias nuestra tristeza en un momento tan duro”. También explicó que ya había contactado con Emiliano García-Page para interesarse por lo ocurrido.

La conversación con el presidente castellanomanchego se produjo cuando este ya se había desplazado hacia la zona del siniestro, según fuentes del Gobierno regional. El jefe del Estado quiso conocer la situación de los afectados y permaneció pendiente de las novedades mientras los servicios de emergencia continuaban trabajando. En sus declaraciones evitó valorar las posibles causas y centró sus palabras en las víctimas y en quienes participaban en la asistencia.

La Casa Real anunció posteriormente que el rey cancelaba sus compromisos institucionales hasta el jueves. Eso supone su ausencia en el concierto conmemorativo del 150 aniversario del nacimiento de Pau Casals, previsto para esta tarde en el Auditorio Nacional de Música, y en la clausura del World Infrastructure Forum de mañana. Esta última cita forma parte del mismo foro cuya inauguración abandonó Óscar Puente por la mañana para acudir al centro de control de Adif en Atocha.

Felipe y Letizia también difundieron un mensaje conjunto en el que se declararon conmovidos y preocupados. “Acompañamos en su tristeza a las familias y seres queridos de los fallecidos y enviamos nuestro cariño a los heridos y personas afectadas”, señaló la Casa del Rey. A ese pésame sumaron su reconocimiento a los equipos de rescate y a todas las personas que colaboran sobre el terreno, una labor que el monarca destacó expresamente al mencionar el despliegue de distintos organismos y de la Unidad Militar de Emergencias.

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FUENTE: Urgente24, RTVE, El País y El Mundo.