"Ante los ojos de las principales élites económicas brasileñas, Jair Bolsonaro repite una trayectoria conocida. De un mal menor, el peor de los males se está volviendo a los ojos de estas élites", escribe el periodista William Waack, editor de CNN, en su columna en el diario local Estado de São Paulo.
PARA ELITE ECONÓMICA
Jair Bolsonaro: De político "tolerable" a "insoportable"
Las elites económicas de Brasil, que en su momento apoyaron al presidente Jair Bolsonaro, hoy le sueltan la mano completamente por su tono autoritario.
Y es que las elites económicas, que en su momento apoyaron al presidente, hoy le sueltan la mano completamente. Frente al errático manejo de la pandemia, los constantes ataques de Bolsonaro a la democracia, a la Corte Suprema y al Tribunal Supremo Electoral (TSE), el mes pasado un grupo inicial de más de 200 empresarios, economistas, intelectuales y políticos suscribió una carta pública en la que se reafirma el compromiso con la democracia y se sentencia que "no se aceptarán aventuras autoritarias".
Luego la "carta del PBI", como la llamó la prensa brasilera, fue firmada por más de 1500 personas, pero el dato central es que entre los firmantes se encuentra parte del establishment económico brasileño. Entre ellos están Pedro Moreira Salles, presidente del Banco Itaú, el más importante de Brasil en el sector privado; la familia Trajano, dueña de Magazine Luiza, una de las mayores redes de venta minorista y líder del comercio online; José Olympio Pereira, CEO de la financiera Credit Suisse Brasil; Antonio Carlos Pipponzi, de Drogasil, la red de farmacias más importantes de Brasil; Horácio Lafer Piva, expresidente de la poderosa Federación de Industrias de São Pablo; Jayme Garfinkel, de Porto Seguro, una de las mayores aseguradoras de Brasil; y Guilherme Leal, de Natura, la compañía de cosmética.
Waack señala:
Y agrega:
Walter Schalka, presidente de Suzano, el mayor productor de celulosa de Sudamérica y también signatario de la carta, expresó al diario Estado de São Paulo que los empresarios hasta ahora había evitado tomar posición frente a los embates antidemocráticos de Bolsonaro por temor a represalias, en una economía que tiene, en sus palabras, una participación del Estado cercana al 40%.
Además de los rasgos antidemocráticos del jefe de Estado, el rumbo económico de Brasil tampoco ha dejado conforme a muchos en el mundo empresarial. Hoy por hoy, las políticas públicas parecen estar más orientadas por las elecciones del próximo año, dejando atrás las promesas de ajuste del gasto público y reformas estructurales con las que Bolsonaro conquistó al sector empresarial hace casi 3 años.













