A las puertas de su retiro y con la popularidad por las nubes -a diferencia de gran parte de los incumbentes en tiempos de pandemia- la canciller alemana Angela Merkel buscaba dejar un último gran logro diplomático antes de irse.
FUTURO DE LA UE
Antes de su retiro, Merkel quiso armar una cumbre europea con Putin pero: no ha lugar
Las diferencias geopolíticas entre los países que conforman la Unión Europea en algunos temas, como la relación con Rusia, les impiden moverse como un bloque monolítico, y con esas diferencias se topó Angela Merkel antes de despedirse.
Férrea defensora del proyecto de la Unión entre los países de Europa, nadie ha luchado y apostado tanto por esta institución en los últimos años como la alemana que camina hacia el fin de su mandato.
Este año hay elecciones en Alemania y ella ha anunciado que no se presenta.
La aspiración de Merkel antes de irse era abrir un canal de diálogo euro-ruso, congelado desde la invasión de Ucrania en 2014.
Pero las diferencias geopolíticas entre algunos de los estados miembros de la Unión Europea con respecto a Rusia hicieron que no fuera posible.
Además, señala Sylvie Kauffmann en una nota editorial del diario Le Monde, hay otro factor: debido a su defensa del gasoducto ruso Nord Stream 2, a Merkel "ya no se la ve como una representante creíble de los intereses europeos frente (al presidente ruso, Vladimir) Putin", señaló la diputada verde alemana, Franziska Brantner.
La canciller alemana pretendía llevar a cabo una nueva cumbre entre la Unión Europea y Putin, una cumbre 27 + 1 (los 27 estados miembro de la Unión más Rusia).
Así lo enfatizó durante la última cumbre de la UE, la semana pasada.
Pero fue rechazado por los estados miembro de Europa del Este, que apoyan un enfoque más duro hacia el presidente ruso.
"El presidente de Estados Unidos se reunió con Vladimir Putin para una conversación seria, sin que esto diera la impresión de ser una recompensa para el presidente ruso. Una UE soberana, en mi opinión, debe ser igualmente capaz de representar los intereses de la UE en una conversación similar", dijo Merkel al terminar la última cumbre.
Francia acompañaba la iniciativa de Merkel (de hecho, su presidente Emmanuel Macron en el pasado ha intentado trabajar en esta dirección y tampoco tuvo éxito) pero no fue suficiente.
El Kremlin también había mostrado su apoyo a reiniciar cumbres con la UE.
"Putin apoya la creación de mecanismos de diálogo y contactos entre Bruselas y Moscú", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
"No fue posible llegar a un acuerdo para reunirnos inmediatamente al más alto nivel (...) Personalmente, me habría gustado ver aquí un paso más firme", dijo Merkel al salir de la reunión.
La última cumbre entre los jefes de la UE en Bruselas y Putin tuvo lugar a principios de 2014.
Desde la nota editorial de Le Monde, Kauffmann señala que este no es el único fracaso diplomático reciente de Merkel: "Sobre China, Angela Merkel aprovechó el impulso que le dio la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) hasta el 31/12/2020 para forzar la celebración de un acuerdo integral de inversión entre la UE y China, sellado el 30/12 tras una cumbre por videoconferencia con el presidente chino, Xi Jinping".
Bloqueado por el Parlamento Europeo, "este acuerdo nace hoy muerto debido al deterioro de las relaciones con Beijing", escribió Kauffmann.
Volviendo al caso ruso, para Kauffmann uno de los factores determinantes del fracaso de Merkel en este emprendimiento fue que ella se "olvidó" de hablar con otros europeos, que lo descubrieron, "furiosos", la víspera del Consejo Europeo.
Pero yendo más hacia lo profundo, es evidente que sigue habiendo diferencias geopolíticas entre los países europeos que en algunos temas, como la relación con Rusia, les impiden moverse como un bloque monolítico, y con esas diferencias se topó Angela Merkel antes de despedirse.











