Ceuta cruzó esta madrugada un nuevo umbral en una crisis migratoria que ya se convirtió en un problema de orden público. Un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó y apedreó un vehículo del Ejército en Benzú, dejó cuatro militares heridos y obligó a los efectivos a escapar a pie para salvarse.
ALERTA IGNORADA
Fuerte emboscada al Ejército en Ceuta: 4 heridos y 12 detenidos
Un grupo de 30 a 40 migrantes atacó en Ceuta un vehículo militar con piedras acumuladas previamente. Los soldados, desarmados, escaparon a pie.
El ataque ocurrió cerca de las 5.30, cuando los miembros del Grupo de Regulares número 54 se dirigían hacia uno de los puntos de vigilancia establecidos en la zona. Varios individuos aparecieron desde distintos lugares y comenzaron a lanzar piedras de grandes dimensiones contra el coche, que no estaba blindado. Las primeras inspecciones revelaron que los proyectiles habían sido trasladados y acumulados previamente, por lo que la Policía sospecha que la emboscada estaba preparada.
Los soldados, que se encontraban desarmados, fueron perseguidos en dirección a Calamocarro mientras continuaban recibiendo piedras y golpes, hasta que lograron pedir auxilio al 112. La intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil permitió detener a doce ciudadanos marroquíes, pero el episodio dejó una pregunta todavía más grave: por qué el Ejército fue enviado a patrullar sin medios para defenderse cuando las asociaciones militares aseguran que habían advertido a Defensa del riesgo con más de diez días de anticipación.
De la sarna a la emboscada: crece la preocupación por los militares
La agresión en Benzú no encontró a las Fuerzas Armadas libres de antecedentes. Días atrás, el Ministerio de Defensa había confirmado un brote de sarna que afectó a 24 militares desplegados en Ceuta. Al menos 14 pertenecían a una compañía del Grupo de Regulares de Ceuta N.º 54, la misma unidad de la que forman parte los cuatro efectivos heridos durante la emboscada. No hay información que permita afirmar que se trate de los mismos soldados o de la misma compañía, pero la sucesión de episodios volvió a poner el foco sobre sus condiciones de trabajo.
Como contó Urgente24, la Unión de Militares de Tropa denunció entonces que parte del personal había sido alojada en la antigua batería costera K-8, una instalación habitualmente en desuso, con escaso mantenimiento y antecedentes de plagas. La asociación también advirtió sobre hacinamiento, turnos prolongados, raciones insuficientes y falta de elementos de protección, al punto de que algunos efectivos habrían utilizado sus propios guantes y barbijos. Defensa activó un protocolo sanitario, negó que los contagios estuvieran relacionados con los migrantes y señaló que dos casos eran anteriores al operativo.
En menos de dos semanas, una misma unidad quedó asociada primero a una emergencia sanitaria y luego a una agresión física. Para las asociaciones militares, ambos episodios exponen un problema común: efectivos destinados a contener una situación crítica mientras se multiplican los cuestionamientos por la precariedad de los alojamientos, la falta de equipamiento y la ausencia de reglas claras para responder ante un ataque. La preocupación ya no pasa únicamente por lo ocurrido hoy en la península, sino por cuánto tiempo pueden sostenerse los operativos bajo esas condiciones.
Sánchez deberá dar explicaciones ante el Congreso
La emboscada contra los militares agregará un nuevo frente a la comparecencia de Pedro Sánchez, prevista para el próximo 3 de septiembre a las 9.00 ante un pleno extraordinario del Congreso. El presidente deberá informar sobre la actuación del Ejecutivo antes, durante y después de la entrada masiva registrada el 30 de julio en Ceuta. La Moncloa pretendía que acudiera el día 9, pero la presión de la oposición y de varios socios parlamentarios obligó a adelantar sus explicaciones.
Sánchez tendrá que responder por la gestión migratoria, la saturación de los centros de acogida y las decisiones tomadas para recuperar el control de la ciudad, pero también por las condiciones en las que fueron desplegadas las Fuerzas Armadas. El brote de sarna, las denuncias por falta de equipamiento y el ataque contra cuatro soldados desarmados ampliaron una crisis que ya no afecta únicamente a la frontera, sino también a la seguridad del personal enviado para vigilarla.
La comparecencia llegará, además, en medio del choque entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska por la información del CNI (Centro Nacional de Inteligencia). Mientras Defensa sostiene que Inteligencia compartió datos sobre los movimientos previos, Interior afirma que ninguna alerta permitió anticipar la magnitud de lo ocurrido. El ataque de Benzú elevará todavía más la presión sobre el mandatario, que deberá explicar por qué, casi un mes después del comienzo de la crisis, los militares continuaban patrullando sin armas, en un vehículo sin blindaje y sin un protocolo claro de respuesta.
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