La compañía estadounidense Boeing no para de cosechar “malas noticias” tanto en el campo judicial, como en el industrial y el financiero. Precisamente, esa última área se vio golpeada en las últimas horas tras la obligación de indemnización admitida por la empresa para con sus pares brasileños de Embraer.
Tras el acuerdo de fusión de la división de aviones comerciales caído, la empresa con asiento en Seattle deberá abonar a sus competidores una cifra cercana a los 150 millones de dólares para compensar la negociación que canceló sobre la marcha durante el 2020. En esa oportunidad, Boeing había llegado a un acuerdo de compra por 4.200 millones de dólares que no se terminó concretando.
Ahora, y tras un proceso de arbitraje a la que se sometieron los acuerdos, la empresa brasileña hará efectivo el cobro de la indemnización ante un proceso que casi la lleva a la quiebra. Cabe destacar que el traspaso de las operaciones de aviones comerciales a Boeing estuvo a nada de ser concretado, lo que había llevado a Embraer a realizar erogaciones previas en consecuencia.
Actualmente, Embraer goza de un buen pasar financiero y con un contexto empresarial mucho más alentador que el de Boeing.
Boeing de problema en problema
Mientras tanto, Boeing sufre una tormenta de varios frentes. Uno de ellos, el más candente, es el que vive con su cuerpo de colaboradores en Seattle, donde enfrenta una huelga tras el vencimiento del contrato con los principales sindicatos.
Por ese motivo, la directiva de la compañía dispuso un corte abrupto de gastos en distintos conceptos. Con la finalidad de amortiguar las pérdidas por la protesta, Boeing señaló la posibilidad abierta de despidos temporales para empleados, gerentes y ejecutivos.
Además, se recortaron gastos en viajes, contrataciones, carreras corporativas, caídas de contratos no esenciales, reducción de incorporación de nuevas maquinarias, suspensión de gastos en marketing y todo tipo de erogaciones corrientes.











