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TINELLI, RIAL, MIRTHA, LANATA FUERON...

Masterchef y Barassi rompen las teorías apocalípticas: El problema de la TV no es Netflix

Son siempre los mismos personajes y todos politizados. El paso de Cristina Fernández y Mauricio Macri por la Casa Rosada tuvo mucho que ver. Si bien fueron un desastre en lo económico, ya son historia y eso abre las puertas a un recambio que inexorablemente ocurrirá.

El presente de la política tiene una relación directa con el presente de los medios. Se retroalimentan. Tanto quienes lo integran como aquellos que los consumen comprenden que esto es así y que hay líneas editoriales que se deben respetar a rajatabla.

Con la profundización de la grieta y el paso de Cristina Fernández y Mauricio Macri por la Casa Rosada, y las nuevas generaciones con sus comportamientos muy distintos, los históricos "productos" que parecían intocables comenzaron a no ser así.

Ocurrió que un día las personas comenzaron a expresar en redes sociales lo que sienten o piensan de tal o cual personaje de los medios y a castigarlos cambiando de canal.

Sin dudas, la grieta tuvo mucho que ver. Tanto Marcelo Tinelli como Susana Giménez, Mirtha Legrand y Jorge Rial son los que más sufrieron una erosión que hace muchos años no se veía. El proceso se aceleró con la pandemia, que puso en valor otras cosas y comportamientos que antes parecían olvidados por la vorágine diaria.

Entonces, muchos niegan esta realidad e insisten con que el problema son las nuevas generaciones, las redes sociales y plataformas como Netflix, que le sacan público.

No es cierto. Si un producto es de calidad, tranquilamente puede superar los 20 puntos, rozar los 25 y los 30 puntos de rating, y hacer que el resto de los canales no lleguen a 10. Sumados. Esto ocurre con Masterchef.

A su vez, puede ocurrir que un conductor como Darío Barassi se convierta en la figura de su propio programa y roce los 10 puntos a las 3 de la tarde.

Todo eso puede ocurrir y, de hecho, es lo que está pasando. No se trata de canales. Se trata del recambio y de la originalidad del programa.

No es casual que todos los programas que van por fuera de la grieta sean exitosos. No es casual que el presidente Alberto Fernández, quien en campaña convocó a todos los espacios partidarios bajo el Frente de Todos a "cerrar la grieta", haya ganado y ahora que se radicalizó -siendo uno más de la polarización, a la par de su vicepresidenta- esté sufriendo una erosión impactante, tal como grafican absolutamente todas las encuestas.

Tampoco es casual que el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta haya tenido que volver al centro con la pandemia y las clases.

Tampoco es casual que América TV haya logrado volver a la franja de 2 a 4 puntos de rating con el programa Los Mammones, que está reemplazando a TV Nostra. 

No es casual. Definitivamente, no lo es.

Tanto con los programas, así también como su rechazo o apoyo a ciertos políticos, el público elige. Y elige terminar con la confrontación, con la politiquería y el chusmerío. Hoy, la sociedad elige la salud, la diversión y una economía coherente que le permita un trabajo estable y la normalidad. No está pidiendo mucho.

Mirtha Legrand, Susana Giménez, Marcelo Tinelli, Jorge Rial o Jorge Lanata son simplemente algunas de las figuras que no entendieron el cambio de época, dedicando sus espacios a bajar línea. ¿Línea de qué? ¿Línea a quién?

No se dieron cuenta que corren riesgo de la frase lapidaria de los jóvenes: "¡Uh, este ya fue!".

El recambio de conductores, referentes y de programas que apunten a divertir y entretener es el nuevo norte que los canales deberían seguir.

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