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DNI BONAERENSE

María Eugenia deshoja la margarita mientras De la Torre presiona

María Eugenia Vidal es clave para el proceso electoral bonaerense 2021. Si ella acepta el convite de Horacio Rodríguez Larreta y acepta ubicarse al frente de la carrera, será bien diferente a si ella decide intentar incursionar en Ciudad de Buenos Aires o bien pasar a 2023.

Asoma un año electoral. La provincia de Buenos Aires será el eje y la vidriera de la repercusión nacional. El oficialismo podría ganar en todo el país, pero si pierde en Buenos Aires quedará muy debilitado. 

Lo mismo para Juntos por el Cambio si perdiera Ciudad de Buenos Aires. 

Las dos últimas semanas de este 2020 que se va podrían arrojar novedades que signarán la puja que viene. De hecho, la campaña ya se lanzó y los actores que pretenden jugar levantaron la mano para decir presente. 

El escenario será bien distinto si hay o no elecciones primarias, como si los intendentes brindan con la certeza que podrán buscar un nuevo mandato en 2023. 

La foto en Lanús, donde se reunieron intendentes del PRO junto con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, buscó un solo objetivo: mostrar unidad. Estaba también el ex jefe de Gabinete, Federico Salvai, en quién la ex gobernadora sigue confiando, y no sólo para la política, a pesar de haber dicho que cambiaria su entorno. 

Uno de quienes escuchó aquella promesa fue el ex ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, quien por estas horas está lanzado a la construcción de un espacio que tiene como premisa central que la provincia de Buenos Aires sea gobernada por bonaerenses. Mensaje a Vidal y Larreta. 

Rebobinemos: Larreta sigue empeñado en que Vidal encabece la lista de candidatos en el terreno bonaerenses 2021, en especial porque resolvería una disputa por liderazgos posibles. Pero Vidal aún no ha respondido en forma satisfactoria sino que continúa su evaluación acerca de su propio futuro político.

Ella conoce todo esto. Unos dicen que lo que hará, ya lo decidió pero no lo explicitó porque es una cuestión de oportunidad y estrategia.

Si fuese así, es el secreto más secreto... al riesgo de generar confusión y especulaciones, a veces innecesarias.

Born in Buenos Aires

La mirada de De la Torre interpela una lógica de la que Buenos Aires no ha podido prescindir desde 1999, cuando Eduardo Duhalde, nacido en la bonaerense Lomas de Zamora, terminó su mandato y él eligió a Carlos Ruckauf, quien había sido vicepresidente de la Nación, pero antes diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. 

Duhalde privilegió a Ruckauf asegurando que, al fin de cuentas, había nacido en Ramos Mejía, localidad de La Matanza; y así lo privilegió a Felipe Solá, nacido en el porteño barrio de la Recoleta pero vinculado a la Provincia desde que fue el ministro de Asuntos Agrarios del entonces gobernador Antonio Cafiero, antes de ser secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación con Carlos Menem.

En definitiva, el último gobernador que había gestionado una comuna del conurbano, le abrió la puerta de la gobernación a quien había realizado una larga carrera en la Ciudad Autónoma, desde 1983, cuando fue candidato a senador nacional junto al lucifuercista Juan José Taccone, derrotados por Fernando De la Rúa y Juan Trilla.

Desde entonces, todos los gobernadores bonaerenses fueron “importados”. Felipe Solá, Daniel Scioli, María Eugenia Vidal y Axel Kicillof. Ninguno de ellos llegó a La Plata con alguna experiencia anterior en la provincia de Buenos Aires. 

Al hacer su balance del primer año, Axel Kicillof reconoció que está aprendiendo. Sin duda, una expresión sincera del mandatario bonaerense pero absolutamente descriptiva de una encerrona que explica por qué motivo la provincia es la caja de resonancia electoral nacional pero acumula problemas estructurales que a diario agrava. 

Los gobernadores llegan para aprender. O, en otros términos, para intentar convertir su gobierno en un trampolín hacia la Presidencia de la Nación. Pero eso nunca ocurrió. Lo recordó, días atrás, el propio Máximo Kirchner en un discurso en la Cámara Baja. La provincia se los devora.

Los proyectos de regionalización intentaron cambiar esta lógica pero terminaron derrotados.

El proyecto de José Roberto Dromi para Carlos Menem de creación de 7 regiones fue el más ambicioso porque le quitaba el Gran Buenos Aires a la provincia, y se lo sumaba a la Ciudad Autónoma, para que el Área Metropolitana Buenos Aires fuese 1 de las 7 regiones. Pero el libro "Argentina por Regiones", de Carlos Menem y Dromi, en 1997, ya no tocaba la provincia.

Luego de la reforma constitucional de 1994, que convirtió a la Argentina en un distrito electoral único por la eliminación del Colegio Electoral, era mejor no malquistarse con la provincia sino dominarla.

De Massa a Monzó

Esta particularidad no se circunscribe al cargo de gobernador. Los senadores nacionales que la representan suelen no surgir tampoco de la política bonaerense. Los casos de Esteban Bullrich, Gladys González y Jorge Taiana son elocuentes. 

Para los intendentes, el sueño de llegar uno de ellos a la Gobernación se ve trunco por la imposibilidad de instalarse primero como dirigentes de corte nacional para capitalizar su experiencia de gestión y, al mismo tiempo, convertirse en un buen postulante.

Los candidatos “amoldados” por consultoras y expertos en marketing no consiguen que aspirantes se conviertan, por magia, en grandes gestionadores. Los ejemplos sobran. Una cosa es ganar una elección y otra muy distinta gobernar. 

Sergio Massa, en su momento, entendió muy bien esa dificultad. Cuando construyó el Frente Renovador saltó desde una intendencia al plano nacional que ya había visitado en su rol de titular del ANSeS. Podría haber sido candidato a gobernador si hubiese querido, pero él entendió que, si su objetivo más importante es ser Presidente, no era conveniente pasar con el sillón de Dardo Rocha. 

En la actualidad, Massa, desde la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación se proyecta de otra manera. Por lo pronto, muestra como activo la actividad legislativa que fue más productiva en 2020, pese a la pandemia, que en el año electoral 2019.  

Los consensos y la aplicación de tecnología marcaron la diferencia del último año de Emilio Monzó, quien acaba de anunciar sus intenciones de ser candidato a gobernador. 

Hay muchas explicaciones para entender esta lógica de identidad bonaerense. 

El propio Joaquin De La Torre esboza una de ellas: “La provincia de Buenos Aires tiene 135 socios en el buen sentido de la palabra, que son los intendentes, que quieren que a sus vecinos les vaya bárbaro, porque a ellos les beneficia eso claramente. Hasta en la parte egoísta son los mejores socios. Cuando vienen los porteños a la provincia de Buenos Aires y que desconocen cómo funciona el sistema de poder y de gestión de la provincia de Buenos Aires, claramente vuelven a traer los modelos que no sirven. Entonces inventan la frase de que la provincia “es muy difícil, o la provincia es inviable”. Pero cuando la gobernaron los bonaerenses no fue inviable y eso muy claramente lo tenemos con el mejor gobernador que fue Duhalde, que había sido intendente y que sin duda eso lo benefició para entender cómo funcionaba el proceso de gobierno de la Provincia de Buenos Aires, entonces la provincia no es inviable, lo que es inviable es que personas de afuera vengan a gobernarla sin conocerla. Uno no puede amar lo que no conoce y no puede gobernar lo que no ama”.

Por supuesto que hay quienes, del otro lado del mostrador, insisten en las dificultades estructurales para un territorio con tantas necesidades que todo resulta insuficiente, siempre; pero que tiene una enorme incapacidad para generar un equilibrio propio. El interior bonaerenses se encuentra mucho más consolidado que el Gran Buenos Aires.

Acerca de que Duhalde fue el mejor gobernador habría que definir cuáles serán los criterios de la comparación. Duhalde gobernador, por ejemplo, también fue el período de "la Mejor Policía", por ejemplo.

Los jefes comunales suelen construir su propia imposibilidad para estar en la mesa de decisiones. 

Un experimentado dirigente suele utilizar una metáfora que también se utiliza en la Provincia de Córdoba: “los intendentes construyen muros tan altos en sus territorios que después se les hace imposible poder saltarlos”. 

En este contexto, una vez más, la madre de todas las batallas se dará en territorio provincial. Es la consecuencia del desequilibrio demográfico que acumula la Argentina.

De lo que allí suceda dependerá, en gran parte, el futuro del gobierno nacional y de las chances que pueda tener la oposición para volver a soñar con regresar al poder. Son muchos los que la apetecen, pero pocos la conocen. Y son aún menos quienes quieren llegar para quedarse en Buenos Aires.

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