EXCLUSIVO 24

INFORME ESPECIAL

Mandetta no renuncia y erosiona la autoridad de Bolsonaro

Brasil tiene 486 personas fallecidas en total por el nuevo coronavirus, según una encuesta del Ministerio de Salud. El país tiene 12.232 casos confirmados de COVID-19 y 566 fallecidos. Apenas 127 recuperados. El presidente Jair Bolsonaro dijo el domingo (05/04): "A algunas personas de mi gobierno les ocurrió algo. Eran personas normales, pero de repente se convirtieron en estrellas. Hablan hasta por los codos. Su hora aún no ha llegado. Su hora llegará, porque mi lapicera funciona. No tengo miedo de usar la lapicera, ni estoy aterrorizado. Y será utilizada para el bien de Brasil. No es para mi bien". Bolsonaro se lo dijo al religioso que, animado por el propio Presidente, hizo un día de ayuno y oración contra el coronavirus frente al Palácio do Alvorada, residencia oficial de los Jefes de Estado en Brasil. La frase de Bolsonaro fue (no había falta mencionarlo) contra el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien defiende las medidas de aislamiento social a las que se opone el irresponsable Bolsonaro. Con una postura negacionista, el Presidente es un obstáculo para la sanidad pública. Ahora bien, suj infierno político es consecuencia, en parte, de su insistencia en desacreditar públicamente a Mandetta (del partido Demócratas o DEM, que controla la presidencia de las cámaras legislativas), quien tiene la popularidad que pierde el Presidente.

Aplaudido cuando llegó a la sala donde, durante semanas, actualizó cada día los datos sobre la pandemia de Covid-19, el ministro de Salud de Brasil, Luiz Henrique Mandetta, anunció que permanece en el cargo. El 'bolsonarismo' (universo que mezcla a los genuflexos al Presidente y otros personajes delirantes) especuló durante toda la jornada con el cese de Mandetta.

"El médico no abandona a los pacientes", dijo el ministro al comienzo de la noche del lunes (06/04), después de participar en una reunión con el presidente Jair Bolsonaro, el vicepresidente Hamilton Mourão y otros ministros.

Mandetta dejó en claro que él enfrenta dificultades para luchar contra el avance del nuevo coronavirus: "Continuaremos, porque nuestro enemigo tiene un nombre y un apellido: es Covid-19. Ahora, las condiciones de los médicos tienen que mejorar".

Según él, hay que obtener equipos médicos y respiradores para combatir el avance de Covid-19. "Nuestras grandes metrópolis aún no están preparadas para una escalada", admitió.

Él insistió en defender que la población valore y respete las indicaciones de los gobernadores estaduales. "Mientras no tengamos un stock de PPE (equipo de protección personal o kits de tests), un stock de respiradores y la posibilidad de cambiar las recomendaciones, ratificamos que se deben seguir las pautas de los gobernadores estatales", dijo en relación a las cuarentenas ordenadas.

"No tenemos miedo a la crítica constructiva. Tenemos mucha dificultad (es) cuando la crítica no viene en el sentido de construir, sino en el sentido de traer dificultad", explicó.

Durante el día, ellos instalaron que la partida de Mandetta era cuestión de horas. Después de criticarlo durante el fin de semana, el presidente Bolsonaro se reunió con dos médicos candidatos a reemplazarlo: el ex ministro de Ciudadanía y diputado federal, Osmar Terra (MDB-RS); y la oncóloga Nise Yamagushi.

Sin embargo, la reacción contra un eventual despido de Mandetta, fue fuerte. Tanto el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, como el de la Cámara, Rodrigo Maia, y ministros del Tribunal Federal Supremo (STF), informaron a Bolsonaro, que no aceptarían el cambio de ministro durante la pandemia.

Furioso, Bolsonaro tuvo que retroceder.

En la conferencia de prensa, Mandetta agradeció a los funcionarios que esperaron toda la tarde, frente al ministerio, para conocer si el ministro seguía o cesaba. "Hubo personas que incluso limpiaron los cajones de sus despachos y me ayudaron a limpiar el mío", informó Mandetta.

Él agregó que sólo es un "portavoz" de "un equipo técnico excepcional". Y remató: "Solo hago algunas conjeturas. Cuando deje el ministerio, saldremos juntos y continuaremos trabajando para el país".

La crisis política

A todo esto, ¿qué sucede con Bolsonaro?

Desde Brasilia DF, el periodista Jorge Vasconcellos analizó así la situación en Correio Braziliense:

 **  "(Jair) Bolsonaro atraviesa el peor momento de su mandato, menos de 1 año después de revelar públicamente, en julio de 2019, con solo 6 meses en el cargo, la intención de postularse para la reelección. En esa ocasión, prometió entregar un país "mucho mejor para aquellos que nos suceden en 2026". Ahora, él cosecha los frutos de la opción de anticipar la disputa electoral en un momento en que el país más necesita unidad para superar la crisis económica y de salud."

 **  "Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de la población apoya las medidas de aislamiento social adoptadas en los estados. Los objetivos preferidos de los ataques del Presidente son los candidatos presidenciales virtuales en 2022, João Doria (PSDB), gobernador de São Paulo; y Wilson Witzel (PSC), gobernador de Río de Janeiro, quienes surfean la ola de aprobación popular de los ejecutivos regionales durante el crisis. En la dirección opuesta, Bolsonaro está experimentando el peor momento de su popularidad desde que asumió el cargo."

En tanto, el analista político Melillo Dinis le dijo al periodista Luiz Calcagno, también del Correio:

 **  El escenario más probable es un país aún más enfrentado, con todos acusándose a sí mismos. Bolsonaro acusa a los gobernadores, los gobernadores dicen que el Presidente tardó en actuar. Una economía pobre, con deuda pública multiplicada por muchos factores, que transformarán al país en un estado más desestructurado, sin otra dirección que el conflicto y el colapso social”, dijo. El segundo escenario es que la crisis permitirá la reconstrucción de un pacto social con el fortalecimiento de las instituciones democráticas."

 **  "Después de un pobre desempeño del PIB en 2019, con un crecimiento de solo 1,1%, la expansión más pequeña en 3 años, Bolsonaro insiste en señalar el cierre del comercio y otras restricciones dl distanciamiento social como obstáculos para la recuperación económica. Al subestimar el nuevo coronavirus, que él clasifica como "pequeña gripe", ha encontrado seguidores que terminan exponiéndose al riesgo de contaminación cuando salen a la calle desafiando las normas sanitarias, como lo hizo el propio presidente", reflexionó Vasconcelos.

Paulo Calmon, profesor del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia (UnB), explicó que Bolsonaro comete "errores estratégicos muy graves" porque él “se está basando en un escenario sobre el impacto de Covid-19 que es engañoso. Es como un general que imparte órdenes a las tropas ignorando los informes de sus oficiales en el campo de batalla y escuchando solo el consejo de 2 o 3 amigos cercanos”.

Y remató: “La historia muestra que los líderes que ignoran los hechos, desprecian el conocimiento científico y se aíslan de sus aliados, comprometen definitivamente sus carreras políticas y su legado para la historia. Me temo que el presidente Bolsonaro se está moviendo en esa dirección”.

Con la Parca recorriendo Brasil, en parte por la irresponsabilidad de Bolsonaro, el Presidente se involucró con disputas políticas incluso acerca de la ayuda del gobierno federal a los más necesitados. Es uno de los principales motivos de desgaste del Presidente, quien culpa a la "enorme burocracia" por la demora en el pago de la ayuda de emergencia de R$ 600 a cada trabajador informal, aprobado por el Congreso (después de que el Ejecutivo propusiera apenas R$ 200).

Hay 54 millones de personas esperando el beneficio.

El politólogo Ricardo Caichiolo, de Ibmec Brasilia, dijo: “El riesgo que asumió el presidente Jair Bolsonaro, cuando defendió el llamado 'aislamiento vertical', fue alto. Él imaginó que una porción considerable de la población lo apoyaría en su idea de aflojar las medidas de aislamiento, para así reducir el impacto económico negativo que se acercaba. Pero la flexibilización que él sugirió obtuvo una recepción muy tímida, limitada a sus electores. E incluso algunos de ellos criticaron su posición”.

Luego él recordó: “Los gobernadores y los líderes del Poder Judicial cumplieron un papel relevante la enfatizar la necesidad de seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, aún es demasiado pronto para decir que la aprobación popular del Presidente ha sufrido un shock, ya que el universo de la población que aún sigue a Bolsonaro, mantiene sus expectativas favorables”.

Según Caichiolo, todo dependerá de cómo Brasil saldrá de la crisis. "Sí es seguro que el Presidente no saldrá victorioso en esta guerra".

El politólogo André César, de Hold Assessoria Evaluationoria Legislativa, observa que “al disparar hacia todos los lados, el Presidente logró unir a los opositores políticos”.

Luego él reflexionó: “Pareciera que Bolsonaro piensa más en la reelección que en la gestión o en los problemas más acuciantes del país. Es curioso percibir que, conociendo el desgaste que enfrenta, él apueste por la táctica de la confrontación, y llegar a 2022 con los votos de los bolsonaristas radicales”.

Luiz Calcagno destaca un comentario del analista político Melillo Dinis: “ Necesitaremos un pacto social para la defensa del Brasil democrático con sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos, poderes, la prensa. Y con una economía más solidaria y menos consumista”.

El politólogo y profesor de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), Geraldo Tadeu, tiene una visión más pesimista, que incluye una "reconfiguración de alianzas que desplazan el eje de gobernanza”.

Para Geraldo Tadeu, la reconfiguración es "una forma de encontrar una solución institucional, dentro de los límites de la legalidad, para un problema que es muy grave: un Presidente que se comporta de manera extraña con los deberes del cargo. Victor Orban, presidente de Hungría, líder del movimiento ultraderechista en el mundo, es el ejemplo más claro de radicalismo en la obtención de poderes casi absolutos en medio de la crisis actual. Es un comportamiento personalista e irresponsable”.

Siguiendo la lógica de dividir la sociedad posterior al coronavirus:

 **  un grupo más pequeño con poder financiero y 
 **  un grupo mayoritario más pobre pero activo, 

el coordinador del Centro de Estudios Sociopolíticos de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais, Robson Sávio Reis Souza, dice:

“Está claro en el caso de Bolsonaro, que él trabaja para romper las instituciones democráticas. Él sabe que será caótico pero intentará salirse con la suya”.