EXCLUSIVO 24

INCENDIO EN EDESUR

Fuerte tentación para volver a la inservible SEGBA del pasado

El incendio en la subestación de Edesur que dejó casi sin luz a media ciudad de Buenos Aires, despertó las sospecha de un retorno de sectores poco afectos a las empresas privadas. Ellos,sin dudarlo, verían con muy buenos ojos retomar el control de las energéticas para repetir un modelo caro e ineficiente que terminó en la década de los 90. Cualquier argumento servirá para mostrar la épica que implica un verano sin cortes de luz.

Hay sectores políticos y sindicales que otra vez, tal como lo hicieron en 2012, promueven la estatización de los servicios eléctricos y el regreso de la ex SEGBA, una de las peores empresas públicas argentinas. Esto coincide con la denuncia de Edesur sobre el incendio del martes 21/ 12  al que califican de  "intencional".

Están los convencidos que lograrán cargos o privilegios semejantes a los que llevaron a la destrucción del viejo proyecto peronista de hacer todo con los fondos del Estado sin importar quienes pusieran sus recursos ni los resultados al servicio del pueblo.

Así termino incapaz de funcionar en orden capturada por intereses políticos y sindicales que se llamaron a combate cuando Carlos Menem y Domingo Cavallo dieron luz verde para privatizarla dividida en dos zonas, Edenor y Edesur. Y otra en la Provincia de Buenos Aires con Edelap. Además de la empresas y cooperativas que vieron el negocio fuera del AMBA.

El mismo camino que seguiría Entel, transformadas en Telefónica y Telecom antes de las que ahora conocemos.La década de los 90 podrá ser cuestionada por errores y falencias, peor hay que entender que si no hubiera ocurrido hoy no tendríamos luz y hablaríamos con teléfonos de colores y discos.

Vale no profundizar sobre la maraña de cables que cruzaban la ciudad sin un destino muy claro. Los memoriosos podrán recordar el plan megatel que a cambio de una suma mensual prometía instalar una línea que nunca llegaba por falta de capacidad.

Hoy, el fantasma de toda esas interminables penurias en el momento de pedir una reparación, vuelve a sobrevolar los hogares donde los mayores guardan el imborrable recuerdo de los cortes de energía omnipresentes hasta la administración de Raúl Alfonsín y volvieron más cerca de nuestros días cuando las tarifas no cubrían los costos.

Pero allí estaba el Estado salvador que distribuía fondos cuando creía conveniente hacer inversiones fuera de cualquier plan racional, pero útil a la hora de bajar las presiones sociales por las repetidos interrupciones del verano.

El incendio en la subestación de sur porteño trae viejas rémoras de un pasado que no resulta simpático. El corte de energía fue producto de incendio próximo a la planta que llevó al recalentamiento de los cables y la inmediata puesta en marcha del sistema de protección de la red.

Por estos días vuelve a escucharse, el retorno de la energía barata, aquel supuesto en favor de los que menos tienen. Hablamos de tarifas fijas que debe compensar las empresas con menos asistencia que incluyen mantener lo que se tiene con lo que se puede. El sistema así cae en picada ya ocurrió vale tenerlo presente. 

Por estos días el índice de cobrabilidad de diciembre se ubicó en el 55%. La tasa es superior al momento más duro de la cuarentena, cuando en abril de este año llegó apenas al 30%. Pero sigue siendo inferior con respecto al mismo mes del año pasado, ya que diciembre de 2019 alcanzó al 84 por ciento. La tendencia es clara: la cobrabilidad del sistema viene en caída. Por lo que la cadena de pago del sector eléctrico es cada vez más endeble.

De acuerdo al informe oficial, Cammesa debería haberle cobrado a las distribuidoras $26.845 millones de pesos por las transacciones al mes de octubre que vencieron el 8 de diciembre.  Pero percibió 14.774 millones.

Edesur pagó apenas el 33% de lo que compró en octubre y es la distribuidora que más debe a CAMMESA, con un rojo acumulado de más de 20.800 millones de pesos. Edenor, la otra gran distribuidora del AMBA, tuvo un desempeño diferente: no sólo abonó todo lo que compró en octubre sino que también pagó $ 1.140 millones para achicar su deuda total.

Con todo, el rojo acumulado con la empresa controlada por Pampa Energía supera los 18.000 millones de pesos.  La tercera distribuidora que más le debe a CAMMESA es la santafecina EPE, que acumula un rojo de $15.356 millones y en diciembre pagó apenas el 23,8% de lo que consumió de electricidad.

Las distribuidoras del Noreste Argentino son las que acumulan las deudas más altas en términos relativos. Por ejemplo, la misionera EMSA desembolsó un 58% de lo que le correspondía en el último pago y acumula una deuda de $12.623 millones. En una situación similar se encuentra la chaqueña Secheep que apenas abonó un 10% en diciembre y registra un rojo de casi 10.000 millones de pesos.

Es verdad que, como se observa, el panorama no es alentador una tentación para que despierten los que auguran un Estado protector en nombre y beneficio de los pobres y necesitados que terminan pagando con inflación el mal uso de los recursos públicos tomados a discreción por los que sueñan con retornar a un pasado caro e ineficiente.

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