Culminado el debate por la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en la Cámara de Diputados de la Nación, en las redes sociales proliferaron los acostumbrados análisis de la votación.
IVE Y POBREZA
El aborto como solución ‘progre’ al problema de las madres pobres que multiplica el populismo
El debate por el aborto en la Cámara de Diputados repitió previsiblemente argumentos ya escuchados hace 2 años, por parte de ambas posiciones. Pero en el análisis de los votos por agrupación política algunos argumentaron que los sectores conservadores o de centro derecha se ubicaron en la negativa, concluyendo que eran sólo los progresistas los que otorgaban un derecho a las mujeres. El razonamiento resulta, por lo menos, antojadizo. Los sectores que se denominan ‘progres’ y fundamentan el voto por el aborto en razón de posibilitar a las mujeres pobres el acceso a la práctica son los mismos que toleran hace unos una política económica que a través de una inflación sostenida multiplicó y profundizó la pobreza.
En esta oportunidad, algunos analistas y 'comunicólogos' con tendencia al progresismo repitieron estadísticas que mostraron que los bloques parlamentarios como el PRO o la Coalición Cívica, incluso la UCR aliada a éstos y el lavagnismo, tenían un mayoritario porcentaje de legisladores que votaron en contra de la IVE.
La conclusión obvia fue que los progresistas que otorgaban un derecho a las mujeres estaban mayormente en el Frente de Todos, mientras que el resto pertenecían al conservadurismo argentino que pone trabas a la ampliación de los derechos y se encontraban en la oposición (a excepción de la izquierda).
Pero la lectura lineal y antojadiza de los números oculta contradicciones graves.
Uno de los argumentos que repitieron esos sectores progresistas -con mucho de comprobación en la realidad-, es que las mujeres pobres que no tienen acceso a hacerse un aborto en condiciones de seguridad como las mujeres ricas, son las que mueren o sufren por esas prácticas irregulares, por lo que extender el derecho a la IVE a todas las mujeres posibilita hacerlo en centros de atención pública universales.
Ahora bien, el problema es que el sector que se apunta como el “progresista” que amplía derechos para las mujeres pobres resulta que es el mismo de tinte populista que produce o tolera una inflación elevada durante décadas, una deformación económica que crea millones de pobres y una distribución de la riqueza desigual.
Esa política económica y sus consecuencias palpables en la realidad que demuestran un incremento y profundización de la pobreza ¿podría categorizarse como progresista o conservadora?
Entonces, la multiplicación de los pobres, las desigualdades y la deficiente enseñanza sexual y acceso a la anticoncepción que apañan los sectores progresistas se pretende resolver con el aborto, una práctica que los mismos argumentadores de la IVE reconocen que es una elección traumática para las mujeres que deben atravesar el proceso.












