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PENSANDO EL 'DÍA DESPUÉS'

2 monedas: La Ley de Gresham viene llegando

Vie, 03/04/2020 - 3:17pm
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Durante 24 años, la isla de Cuba tuvo un sistema monetario dual: el CUP (peso cubano o moneda nacional) y el CUC (peso convertible, anclado al dólar). En 2018 cesó ese esquema. Probablemente por tanto viaje a La Habana, a Cristina Fernández de Kirchner le han hablado de aquella experiencia. Esto es especulación, no información, acerca del motivo por el cual algunos de quienes fueron convocados a exponer sus opiniones sobre lo que vendrá, explicaron sus opiniones al respecto.

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Terrible derrota ha sufrido el peso en su carrera contra el dólar estadounidense.
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Sir Thomas Gresham fue un banquero y comerciante inglés, hijo del alcalde de Londres, Sir Richard Gresham, designado caballero por el rey Enrique VIII.

Thomas Gresham hizo el rescate de la libra esterlina para el rey Eduardo VI en la Bolsa de Amberes y así resolvió el problema de deuda pública que tenía el Reino.

Desde entonces y hasta su fallecimiento por apoplejía, él fue consejero de la Casa Real, que le retribuyó con tierras. Él fundó The Royal Exchange, la bolsa londinense, pero es más conocido por su teoría llamada 'Ley de Gresham', que afirma que cuando en un país circulan simultáneamente 2 tipos de monedas de curso legal, y una de ellas es considerada por el público como "buena" y la otra como "mala", los consumidores prefieren ahorrar la 'buena' y utilizar para sus transacciones la 'mala'.

El concepto se aplicó durante el periodo del bimetalismo, en el siglo 19, en un marco de una paridad fija entre el oro y la plata.

A pesar de las tempranas sugerencias de que la razón de cambio se fijara mediante un tratado internacional, los gobiernos establecieron diferentes tipos de cambio oro/plata, y entones cada país tendía a perder las monedas del metal que subvaloraba, a ojos del mercado. Por ese motivo, recordó alguna vez Martín Krause, el sistema se describió más correctamente como de «patrón alternativo» en vez de 'bimetálico'. 

Poco antes de que se abandonara por completo, en la segunda mitad del siglo 19, se hizo un último esfuerzo para establecer internacionalmente un tipo de cambio uniforme de 15 1/2 entre el oro y la plata (el oro era al peso más de 15 veces más valioso que la plata, y se utilizaba para las unidades mayores mientras que la plata era para las pequeñas; y el cobre para las inferiores). 

No funcionó. Las monedas de oro y plata integraban diferentes sistemas, sin que pudiera obtenerse moneda fraccionaria de uno u otro. Hacia el final de la centuria, el oro devino en el medio de pago internacional.

La circulación simultánea de monedas de ambos metales sin un tipo de cambio fijo fue denominado. por un estudioso de Hanover, donde existió este sistema hasta 1857, «de monedas paralelas» (Parallelwahrung), diferente al 'bimetalismo'.

Cuba

Un sistema de 2 monedas fue introducido en Cuba en 1994, con la caída del bloque soviético, principal comercio de la isla, y el desplome de la economía de la isla. Frente a esta crisis, Cuba decidió dolarizar parcialmente su sistema.

Dado que Cuba tenía limitada su capacidad de acceder al mercado financiero internacional y que no existía en el país un mercado de deuda pública, el déficit fiscal se financió con un préstamo del Banco Central al presupuesto del Estado. La monetización del déficit fiscal produjo un exceso de liquidez y, al mismo tiempo, una hiperinflación en los mercados informales. Los precios aumentaron más de 150% en 1991 y más de 200% en 1993. En el mercado 'negro', el dólar superó los 100 pesos, cuando antes de la crisis se cotizaba en 5 pesos.

El ajuste ante la crisis fue 'socializado' mediante el «impuesto inflacionario», una vía indirecta de transferencia de recursos financieros hacia el presupuesto del Estado. 

Probablemente un control más estricto sobre el presupuesto del Estado y una mayor atención a la inflación hubiesen evitado la dualidad monetaria. Pero la magnitud de la crisis, habría empujado a la miseria a miles de familias, explicaron algunos economistas cubanos. 

La pérdida de confianza en la moneda nacional generó un proceso espontáneo de 'dolarización parcial' de las transacciones entre la población. Más tarde, el propio gobierno promovió la 'dualidad monetaria' de una parte de la economía. Hasta se abrió la posibilidad de tener cuentas bancarias en dólares estadounidenses, se inició la venta minoristas en dólares desde entidades estatales, aumentó el número de empresas que tributaban en dólares y en los años siguientes se expandió el crédito bancario en moneda extranjera.

La dualidad se prolongó en el tiempo y se fue extendiendo como un mecanismo de regulación económica. 

La dualidad pasó de una necesidad derivada de la crisis a un mecanismo de regulación económica, en un marco de gran discrecionalidad, con pocas reglas generales y excesivas prohibiciones y decisiones heterogéneas. 

Esta es la experiencia que viene aplicando Venezuela desde hace algunos meses. Y, según el testimonio de corresponsales extranjeros, resolvió algunos problemas transaccionales entre los muchísimos inconvenientes que acumula ese país.

Volviendo a Cuba, el Banco Nacional emitió una moneda única, el peso cubano (CUP), para realizar todas las transacciones.

A través de esto se pretendía que los cubanos adquieriesen el Peso Cubano Convertible (CUC), a la tasa de cambio de 24,00 / 25,00 CUP.

Según la británica BBC, la aplicación de 'Ley de Gresham' provocó una división socioeconómica importanten Cuba, entre quienes tenían acceso al dólar y quienes debían conformarse con el auxilio del Estado:

> los trabajadores recibían su salario en CUP —popularmente "moneda nacional"—, pero
> los productos básicos eran vendidos en CUC -peso convertible— .

Resultado: una pérdida para los consumidores. 

The Economist explicó que esto fue lo que llevó al Consejo de Ministros a unificar las monedas, en 2018. 

Sin embargo, la propia BBC destacó que, en días de la Cuba bimonetaria, existían entre 10.000 y 15.000 micro divisas en el mundo. Sólo en Francia había 60, todas legalizadas en 2014... y todavía estaban en pañales las criptomonedas. 

La Argentina

En el caso de la Argentina, es desde hace mucho tiempo un sistema económico con 2 monedas: peso y dólar. 

Todos los intentos de pesificación han fracasado porque el público no confía ni confiará en la moneda local. Mucho menos ahora, con un evidente desbalance fiscal de largo alcance por delante.

En la breve semana de Adolfo Rodríguez Saá, en 2001, se imaginó emitir una moneda paralela que corriera junto al peso convertible, pero no se profundizó la idea a causa de lo efímero de aquella experiencia.

Algunos economistas vuelven a estudiar por estos días algún esquema diferente para la Argentina que viene.

De pronto, la idea de una moneda 'mala' o corrupta por la inflación vs. una moneda estable, regresa con fuerza.

Sin embargo, es necesario advertir que no hay posibilidad de que una moneda impresa por el Estado argentino, que hoy día carece de credibilidad, sea considerada aceptable por el público como 'moneda buena'. Ese rol sigue siendo del dólar estadounidense, y es una decisión cultural muy arraigada en los argentinos.

La única posibilidad es una moneda transaccional que se devalúe o aprecie en una flotación sucia, y una moneda Dólar que sea reserva de valor, algo que se propició en diversos planes de estabilización y sólo se logró por periodos. Bastaría con ofrecer una normativa para el curso legal del Dólar, con garantías ciertas para movilizar las reservas locales privadas de atesoramiento hacia el sistema económico, según mencionó meses atrás un trabajo editado en la revista de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por el economista L.E. Samuel Muzykansky.

Es necesario insistir en esto porque, de lo contrario, se perderá tiempo y mucha energía.

El concepto es sencillo: "La gran emisión no inflacionaria que significan los llamados dólares del colchón –de personas físicas y jurídicas– cuadriplican las reservas netas del Banco Central (BCRA), y allí debería estar el objetivo de su reintegración al circuito monetario, mientras las reservas bancarias en Letras y Bonos del BCRA deben consolidarse en dólares en canje por Letras del BCRA vis à vis con el endeudamiento de éste con el Tesoro, de común acuerdo con las entidades financieras, para que así este flujo vuelva finalmente hacia la actividad productiva."

Los tiempos de crisis son tambien oportunidades. La Argentina acumula años de deterioro de su economía con impacto muy sensible en su tejido social. Probablemente con audacia y sin preconceptos pueda trabajarse ideas que modifiquen el presente.