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OPINIÓN PÚBLICA & MEDIOS

1 mes del 'Caso Rugbiers', entre la noticia horrible y la cortina de humo

Jue, 13/02/2020 - 9:19pm
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Los canales de noticias transmiten en una cadena nacional 'ad-hoc', sin pausa, los pormenores del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido el viernes 17/01 en Villa Gesell. La cobertura ha opacado los otros horribles delitos que a diario ocurren en el país. También desaparecieron las noticias más diversas sobre la economía, la política y el resto de la actualidad. La opinión pública permanece 'congelada' en los avatares del crimen ejecutado por una manada de jóvenes integrantes del bonaerense Arsenal Zárate Rugby. Por momentos hay una llamativa puesta en escena semejante a la de un 'reality show'. Todo indica que, más allá de la gravedad de lo sucedido, esta infrecuente situación mediática puede continuar muchos días más. Cabe interrogarse hasta dónde la cobertura noticiosa satisface la demanda de la opinión pública o si hay alguna 'cortina de humo' aprovechándose de la situación. Esto es lo que plantea la siguiente reflexión:

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En tiempos donde el acceso a la información está a solo un toque de distancia, es común pensar que esa puerta de ingreso se encuentra más democratizada. Uno tiende a creer que, con la llegada de las redes sociales y la expansión de internet y las telecomunicaciones, la población tiene asegurado su derecho a informarse. Y, también, que los ciudadanos son capaces de transmitir información necesaria para la vida cotidiana a través de las nuevas tecnologías. 

Esto puede llegar a cumplirse, aunque, guste o no, los medios masivos de comunicación siguen teniendo un rol principal a la hora de transmitir información importante para que las personas puedan tomar decisiones. Por su parte, los lectores esperan que los medios actúen como espejos de lo real, y cuenten con su propio lenguaje un relato que se adecue a lo que sucede en el mundo que los rodea. 

Uno de los problemas de los medios es que están condicionados por el tiempo, por lo que no pueden abocarse a todos los temas y por este motivo deben realizar un recorte. La información debe ser seleccionada de forma tal que se le dé más tiempo de aire o más caracteres a las noticias de vital importancia para el público. 

Esta introducción tiene un motivo: en las últimas semanas, la estadía en la cárcel de Dolores de los rugbiers acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa acaparó todas las pantallas y todos los portales de noticias. Cientos de horas de aire y miles de títulos de las principales tapas de la prensa gráfica se han destinado para este tema. 

El crimen de Fernando Báez Sosa debía hacerse conocido por la gravedad del caso y la alevosía con la que fue asesinado, siendo tan joven y en un lugar muy visitado por chicos y chicas de su misma edad que solo quieren divertirse También deberá conocerse la sentencia que les den a sus homicidas. Ahora, es válido preguntarse por qué hay tanto interés en los medios tradicionales de contar cada detalle de la vida tras las rejas de los acusados como asesinos de Báez Sosa. 

Una respuesta posible sería “a la gente le interesa”, y eso se ve en las métricas de las portales de noticias, en las ventas de los diarios impresos, en el rating de los canales o en el share de las emisoras de radio. Quizás sea cierto, y quizás a los argentinos realmente le importe saber cómo es el calvario carcelario del grupo de rugbiers, cómo sufren, cómo lloran y cómo se arrepienten de lo que le hicieron a otro ser humano. 

Otra respuesta, con tintes más conspiranoicos pero, no por eso imposible, podría ser que es parte de una estrategia para imponerle una agenda determinada a la opinión pública. Mientras el bono Dual AF20 se desplomaba y el gobierno decía que su licitación estaba “desierta” lo que provocaba el incremento del riesgo-país y se multiplicaban reclamos de definición de una política económica en un escenario de gran recesión, lo único que se veía en la televisión era un video de los dos rugbiers oriundos de Zárate comiendo en un negocio de comidas rápidas. La escena era digna de un relato de George Orwell. Todas las pantallas reflejaban lo mismo. TV oficialista o TV crítica, daba igual.

Una manera de desinformar a la población es sobreinformarla con ciertos datos probablemente secundarios (en el caso de Fernando, la cuestión de fondo es la violencia juvenil de hijos de la clase media pero no se ha abordado en profundidad) para que no pueda enfocarse o enterarse de la información que es necesaria para su día a día, para formar una opinión sobre determinada persona o tema o simplemente para incapacitarla de tomar decisiones. ¿Será este otro caso de desinformación o simplemente otro caso de mercantilización de la información?