Javier Milei hizo de las redes su búnker político, su megáfono y hasta su particular medidor de popularidad. Pero ahora hay algo que no cierra: mientras el Presidente exhibe orgulloso sus millones de seguidores, las métricas muestran una realidad menos épica. Un informe sobre su crecimiento observó cifras llamativas que, vistas de cerca, dejan algunas preguntas bastante incómodas.
MULTITUDES FANTASMA
Dejaron en evidencia a Javier Milei: El insólito dato que apareció en sus redes
Javier Milei ya no impacta en las redes como antes. Pese a crecer en seguidores como loco, un informe encontró algo raro tras ese número... y no es magia.
Javier Milei ya no mueve X: la fatiga libertaria empieza a notarse
Durante mucho tiempo, Javier Milei consiguió convertir una publicación en X en un acontecimiento político. Bastaba con que el Presidente apretara publicar para que sus seguidores salieran disparados a replicar el mensaje, los opositores contestaran indignados y el algoritmo hiciera el resto. La famosa batalla cultural tenía, por lo menos, una tropa digital dispuesta a pelear hasta por una coma.
El problema es que esa fórmula parece estar bastante más gastada. El informe "La Fatiga Digital – Agosto 2026", de la consultora Ad Hoc, registró una fuerte caída de las menciones a Milei en el ecosistema digital: según el estudio, el volumen se redujo alrededor de 70% respecto del pico de febrero de 2025, cuando explotó el caso $LIBRA.
Para Ad Hoc, desde aquel escándalo, la centralidad digital de Milei comenzó a retroceder, con repuntes cada vez que aparecía un nuevo escándalo o una polémica capaz de devolverlo al protagonismo. Dicho de otra manera: el Presidente todavía genera conversación, pero necesita siempre un incendio más grande para provocar el mismo humo.
El estudio habla directamente de una "persistente pérdida de protagonismo, una consolidada imagen negativa y permanentes dificultades para controlar la agenda". Significativo para un Gobierno que hizo de las redes sociales una de sus principales herramientas de comunicación.
Kevin Grunbaum, especialista citado en el informe, fue todavía más directo: "Hay una caída consistente, es decir, cada vez aparece menos el Gobierno". Según explicó, la reducción se observa también en los "me gusta", los mensajes compartidos y los comentarios, es decir, en esas interacciones que durante el primer tramo del fenómeno libertario eran la nafta que mantenía viva la conversación.
La explicación tampoco sería solamente algorítmica. Como sostuvo Grunbaum, "La fatiga del fenómeno libertario responde a la falta de empatía temática, a fallas en la estrategia de comunicación y al impacto de diversos escándalos que erosionaron la narrativa antisistema". Ahí surge uno de los problemas principales de Milei: llegó al poder prometiendo patear el tablero, pero ahora gobierna desde adentro de ese mismo tablero.
Por eso el especialista resumió el cambio con una frase demoledora: "A Milei se lo empieza a percibir como uno más". Además, señaló que "los temas de los que habla el Gobierno no son necesariamente los temas que le son relevantes a una sociedad en este momento".
Los números de las entrevistas tampoco ayudan a sostener la épica digital. El 14 de mayo de 2026, una extensa entrevista de Milei en el streaming Carajo registró 279.000 visualizaciones, mientras que ese mismo día su aparición en Neura alcanzó 155.000. Contrastado con una que tuvo en diciembre de 2024, es bastante grande la diferencia, pues en esta última había superado las 1.400.000 visualizaciones.
La militancia digital también parece haber perdido parte del músculo que supo exhibir. Ad Hoc analizó la actividad de 15 usuarios libertarios destacados, entre ellos Gordo Dan, La Derecha Diario y TraductorTeAma, y concluyó que esas cuentas mencionan menos al Presidente, generan menos interacciones y perdieron capacidad para instalar temas.
La consultora explicó que "Los escándalos públicos y la falta de insumos positivos cambian la dinámica de la comunidad que promocionó a Milei como producto político". Y agregó que "la comunidad libertaria se apoyó este año en la crítica a la oposición y a los periodistas más que en compartir o valorar la gestión".
Irónicamente, el mileísmo vendía la idea de que las redes eran la demostración más pura de apoyo popular porque allí supuestamente "hablaba la gente". Desde el oficialismo lo justifican con que X modificó su funcionamiento y que actualmente "penaliza" el estilo de Milei, especialmente porque el Presidente cita frecuentemente publicaciones y contenidos.
Pero eso no se condice las visualizaciones y las interacciones que se tienen registradas. Y mientras la oposición no consigue construir quien dispute el volumen de conversación de Milei, el Gobierno perdió parte de su capacidad para decidir de qué se habla.
La multitud fantasma de Milei: cientos de miles de cuentas bajo sospecha
Entonces aparece el dato que pone en evidencia a Milei. Porque si las interacciones bajan y las visualizaciones caen, uno pensaría que también pasaría lo mismo con los seguidores del Presidente. Pero pasó justamente lo contrario.
Milei superó los 4,6 millones de seguidores en X, unos 600.000 más que a comienzos de 2026, cuando había alcanzado los cuatro millones. Y el salto se aceleró en particular durante los últimos meses. Hasta ahí, cualquier político podría decir que la gente sigue acompañando. Hasta que se mira quiénes componen ese crecimiento.
Un análisis realizado por un especialista en monitoreo y recopilación de datos digitales que mantiene su identidad en reserva bajo la cuenta Binary Data examinó más de 2 millones de perfiles que siguen al Presidente. El relevamiento encontró que 557.000 cuentas, equivalentes al 28,59% de la muestra, no registraban ningún tipo de actividad.
Y cuando el análisis se concentra en los seguidores incorporados durante 2026, las cifras son todavía más llamativas: 659.174 cuentas creadas este año comenzaron a seguir a Milei. De ese universo, 473.175 no tienen seguidores ni publicaciones.
La aceleración tampoco fue pareja. En junio se incorporaron alrededor de 143.000 cuentas creadas durante 2026, en julio fueron 148.000 y en agosto otras 127.000. Miles y miles de usuarios recién nacidos en X que aparentemente llegaron, siguieron al Presidente y después decidieron no hacer nada. Qué raro...
El recorte sobre los últimos 500.000 seguidores incorporados por Milei también deja una postal curiosa. Según el relevamiento, 459.000 tienen entre cero y cinco seguidores, 334.000 no realizaron publicaciones y 461.000 fueron creados durante 2026.
Binary Data, mediante diferentes indicadores para clasificar los perfiles, identificó de manera "conservadora" 762.338 usuarios sospechosos. Eso no significa que ese más de medio millón de cuentas sean bots, pero da para sospechar cuando aparecen simultáneamente sin actividad, sin fotos personales y con nombres llenos de números.
Más todavía cuando aparecen usuarios de lugares como Indonesia o Nigeria participando entre argentinos, como ocurrió durante el intercambio entre Santiago Oría y Alejandro Rozitchner. En aquel momento, varias respuestas repetían la palabra "reply", evidenciando el patrón de las cuentas.
Los bots, justamente, son cuentas automatizadas que pueden utilizarse para inflar artificialmente una audiencia, simular respaldo o intentar condicionar el funcionamiento de los algoritmos. Pero lo más interesante está en lo que pasa cuando se comparan esos seguidores con las métricas reales de Milei. La interacción cae aunque los seguidores suban.
Sustantiva Digital en su informe mostró que el promedio de "likes" de las publicaciones de Milei pasó de aproximadamente 12.000 a 5.000 en dos años. Las visualizaciones promedio también retrocedieron de unas 400.000 a 95.000. Volvemos a lo mismo: más seguidores, menos reacción.
Entonces cabe preguntarse: ¿alguien puso plata? ¿Quién? Según las estimaciones incluidas en el relevamiento, adquirir 500.000 seguidores falsos podría costar, como más barato, alrededor de US$90.000. Si se incorporan VPN, servidores proxy y mantenimiento para intentar evitar la detección de las cuentas, la operación podría superar los US$200.000.
No hay pruebas que demuestren dicha compra, pero sí una enorme coincidencia que despierta sospechas, justo cuando Santiago Oría ganaba poder dentro de la estrategia digital del Gobierno. Oría amplió su estructura, sumó colaboradores, impulsó el Círculo de Pensamiento Liberal y creó el portal Contra Relato, además de producir tres manuales destinados a fijar líneas argumentales para defender al Gobierno, atacar la gestión kirchnerista y confrontar con la prensa.
Una hipótesis sostiene que el grupo vinculado con Oría podría haber utilizado bots para mostrar mejores resultados en la pelea contra Las Fuerzas del Cielo, el espacio que responde políticamente a Santiago Caputo. Otra apunta a lo contrario: que los propios fuerzadelcielistas podrían haber impulsado la operación para perjudicar a Oría.
Y existe una tercera hipótesis, que es que el objetivo sea mantener alto el número de seguidores de Milei para que el Presidente no perciba el deterioro de sus métricas reales. Porque Milei siempre estuvo pendiente de su repercusión digital desde la campaña de 2023.
¿Qué pasa cuando un Gobierno necesita mirar el contador de seguidores para convencerse de que sigue teniendo una multitud detrás?
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