Leyendas

el mejor futbolista del siglo XX

José Manuel Moreno: antes de Maradona, existió “El Charro”

Antes de Maradona y Messi, el heredero del fútbol era Juan Manuel "El Charro" Moreno. Su dominio de la pelota le dio reconocimiento mundial.

No cabe duda que Diego Armando Maradona fue la mayor leyenda del fútbol hasta la llegada de Lionel Messi. Pero antes que ellos, existió quién se lo considera uno de los mejores jugadores de principios del siglo XX: José Manuel Moreno. Nacido en Buenos Aires el 3 de agosto de 1916, El Charro fue munición pesada de “La Máquina” de River y lo reconocieron como el quinto mejor jugador sudamericano del mundo.

‘El Charro’, amado por todos

Moreno dio sus primeros pasos en Boca Juniors, aunque no tuvo tanta suerte en el club Xeneize. Quizá como venganza o quizá simplemente por el destino, el futbolista terminó vistiendo la camiseta de su rival River Plate, donde destacó como fuerza de ataque.

En el club con sede en Núñez, se adueñó de todo premio que había por entonces: obtuvo cinco campeonatos nacionales (1936, 1937, 1941, 1942 y 1947) y cuatro copas internacionales a través de la Copa Aldao (1936, 1937, 1941 y 1947).

"El Charro" Moreno ganó cinco campeonatos nacionales y cuatro internacionales con River Plate. Su dominio de la pelota era digna de elogios.
“El Charro” Moreno ganó cinco campeonatos nacionales y cuatro internacionales con River Plate. Su dominio de la pelota era digna de elogios.

Inclusive, fue uno de los pioneros de la delantera más poderosa del club millonario, la famosa Máquina, de la que él formó parte junto a Juan Carlos Muñoz, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. La poesía que escribía cada vez que tomaba la pelota cimentó el fútbol de una manera que dejaba hipnotizado a todo el mundo.

Todos lo elogiaban, inclusive los cronistas de aquel entonces, en una época donde el fútbol no tenía la cobertura o la repercusión que mediática de hoy. “Moreno no parece un jugador criollo de los que se han hecho a empujones de puro inteligentes o de puro pícaros, de los que han aprendido todo sin haber estudiado nada, a fuerza de precocidad y de intuición maravillosas”, afirmaba uno. “Llega la impresión hasta las retinas de que siempre hubiera ido a la escuela con el exclusivo propósito de aprender esa ciencia y arte a la vez que es el fútbol”, lo alababa otro

Un galán de la noche

Cuando jugó en México, su pinta de donjuán de telenovelas, su tupido bigote, su pelo engominado y su sonrisa de galán lo hacían ver como un charro, aquellos jinetes tan garbosos que dominan la charrería (un conjunto de destrezas ecuestres y vaqueras). Por este motivo, los mexicanos lo bautizaron como “El Charro”.

Moreno era mágico en la cancha pero también lo era cuando las calles de Buenos Aires se iluminaban con los faroles en la noche. Cuando no tenía que jugar, gustaba de salir a disfrutar del tango, de la bebida y de las fiestas, aunque su vida bohemia chocara con las normativas de River.

En México fue donde se ganó su apodo. Su pinta recordaba a los jinetes que dominaban la charrería.
En México fue donde se ganó su apodo. Su pinta recordaba a los jinetes que dominaban la charrería.

Cerca del final de su carrera había logrado su sueño de la juventud de portar los colores de Boca, con los que ganó un subcampeonato. Aunque en el camino logró ganarse el corazón no sólo de los argentinos, sino también del mundo.

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