Austria recibió una de esas noticias que cambian el ánimo de una concentración antes de que empiece el torneo. A pocos días del Mundial 2026, una de sus piezas más importantes quedó descartada por lesión y el equipo de Ralf Rangnick pierde mucho más que un nombre propio: pierde juego, llegada y una parte clave de su plan ofensivo.
UNO MENOS
Golpe bajo para Austria: el rival de la Albiceleste pierde una estrella antes del Mundial 2026
Christoph Baumgartner quedó fuera del Mundial 2026 por lesión y Austria pierde a una pieza clave antes de cruzarse con Argentina.
El futbolista afectado es Christoph Baumgartner, mediocampista del RB Leipzig y uno de los jugadores que llegaba en mejor momento dentro del plantel austríaco. Según informó MARCA, la lesión se produjo durante el calentamiento previo al amistoso ante Túnez, un golpe tan inesperado como duro para una selección que vuelve a un Mundial después de 28 años y que había construido buena parte de su ilusión alrededor de su presente.
La baja también impacta en el grupo de la Albiceleste. Austria comparte zona con Argentina, Jordania y Argelia, y llegaba al torneo con una base competitiva sostenida por nombres como David Alaba, Marcel Sabitzer, Konrad Laimer y Marko Arnautovic. Pero Baumgartner ocupaba un rol distinto: era el jugador que podía moverse como enlace, llegar al área y conectar el mediocampo con el ataque. Sin él, Austria pierde una de sus armas más finas justo antes de cruzarse con el campeón del mundo.
Qué pierde Austria sin Baumgartner
La baja de Baumgartner golpea una zona muy sensible del equipo de Ralf Rangnick. En el dibujo habitual de Austria, muchas veces parado en 4-2-3-1, el futbolista del RB Leipzig funcionaba como una especie de diez moderno, no tanto un enganche clásico, sino un mediapunta con recorrido, llegada y participación en la presión. Su lugar estaba entre el doble pivote y el delantero, una zona donde podía recibir, girar, atacar espacios y llegar al área como segunda ola.
El golpe es todavía más fuerte por el momento en el que llegaba. Baumgartner venía de firmar la mejor temporada de su carrera, con 17 goles en la Bundesliga y ocho asistencias, números muy altos para un jugador que no parte como nueve. Además, arrastraba un dato que hablaba de su fiabilidad física: no sufría una lesión muscular desde 2021 y en los últimos dos años apenas se había perdido dos partidos por un golpe en la cabeza.
Su peso en Austria no era solo estadístico. También cargaba con un lugar simbólico dentro de una selección que vuelve a un Mundial después de 28 años y que necesitaba llegar con sus piezas más finas en plenitud. Baumgartner, además, tiene el récord del gol internacional más rápido de la historia, tras marcarle a Eslovaquia a los seis segundos, una muestra de ese perfil agresivo y vertical que lo convirtió en una pieza especial para Rangnick.
Ahora Austria pierde algo difícil de reemplazar: llegada desde segunda línea, claridad entre líneas y un futbolista capaz de sostener intensidad sin pelota sin desaparecer en ataque. La lesión obliga a rearmar el plan sin uno de sus jugadores más productivos, justo en una zona donde los equipos suelen necesitar precisión para lastimar a rivales grandes. Para Argentina, no significa un camino despejado, pero sí modifica una amenaza concreta dentro del grupo.
Argentina también mira su enfermería antes del debut
La baja de Baumgartner golpea fuerte a Austria, pero Argentina tampoco llega al Mundial sin preocupaciones físicas. La diferencia está en el tipo de alarma: mientras el equipo de Rangnick pierde a una pieza clave de su estructura, la Selección de Lionel Scaloni trabaja sobre varios jugadores tocados que, en principio, siguen dentro del plan mundialista. El cuerpo técnico confía en recuperar a la mayoría para el debut, aunque los amistosos previos servirán para medir quién llega realmente en condiciones.
El caso que más atención genera es el de Emiliano Dibu Martínez. El Dibu arrastra una pequeña fractura en un dedo, lesión que sufrió durante la entrada en calor de la final de la Europa League, y por eso miraría desde afuera los amistosos ante Honduras e Islandia. La expectativa, de todos modos, es que pueda estar ante Argelia en el estreno. Mientras tanto, Gerónimo Rulli y Juan Musso compiten por quedar como primer respaldo del arquero de Aston Villa, con ventaja inicial para Rulli por recorrido en el ciclo, continuidad y antecedentes con la Mayor.
La defensa también tiene varios nombres bajo observación. Cristian Romero aparece como el caso más avanzado, con 47 días de recuperación por una lesión en el ligamento lateral de la rodilla derecha y una evolución más favorable. En los laterales, el panorama es más ajustado: Gonzalo Montiel llega con un desgarro grado 2 reciente y podría estar disponible recién sobre el debut, mientras que Nahuel Molina sufrió un desgarro grado 1 y, si no hay contratiempos, también apunta al primer partido de la fase de grupos.
En el mediocampo, la alarma más reciente fue Leandro Paredes, descartado para los amistosos por una distensión en el isquiotibial derecho. Su situación no lo deja automáticamente fuera del Mundial, pero sí obliga a Scaloni a manejar los tiempos con cuidado. También aparece Nico Paz, seguido de cerca por el cuerpo médico después del traumatismo sufrido en Italia. La Selección incluso llegó a enviar un médico para evaluar su evolución, una señal de cuánto interés hay en no perder a uno de los futbolistas jóvenes con más margen de crecimiento dentro de la convocatoria.
Arriba, las preocupaciones pasan por nombres de mucho peso. Julián Álvarez arrastró un esguince en el tobillo izquierdo sufrido en la semifinal de Champions League ante Arsenal, incluso jugando la revancha infiltrado, aunque ya trabaja bajo seguimiento médico y llegaría sin grandes inconvenientes. Nicolás González se recupera de un desgarro sufrido durante un entrenamiento con Atlético de Madrid y difícilmente participe de los amistosos. Y Lionel Messi encendió una alerta por una inflamación en el isquiotibial izquierdo, aunque los estudios llevaron tranquilidad al descartar una ruptura muscular.
Por eso el contraste con Austria es interesante. Argentina llega con varios futbolistas entre algodones, pero todavía dentro de una lógica de monitoreo, administración de cargas y recuperación. Austria, en cambio, ya perdió definitivamente a uno de sus jugadores más productivos y con mayor influencia ofensiva. En un Mundial tan comprimido, la salud puede ser tan determinante como la táctica, y el grupo de la Albiceleste ya empezó a jugarse también desde las enfermerías.
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