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CRUDO RELATO

El partido más difícil de Matías Rosso: Jugó al fútbol, no tiene empleo y peligra su visión

La vida de Marías Rosso cambió por completo en poco tiempo. Tuvo que dejar el fútbol profesional, padece la crisis económica y su visión es otro problema.

ROSARIO. A sus 33 años, la vida de Matías Rosso, delantero nacido en la ciudad, quien supo formarse en las divisiones inferiores y destacar en clubes de fútbol como Chacarita Juniors y Estudiantes de La Plata, dio un vuelco drástico. El joven transita padece la crisis económica del gobierno de Javier Milei y también una situación compleja en su salud.

Muy lejos quedaron aquellas luces que lo enfocaban en la máxima categoría del fútbol, donde vale remarcar que disputó certámenes internacionales como la Copa Libertadores. Actualmente, el deportista afronta el partido más difícil.

El diagnóstico médico y la pérdida de visión

El rosarino dialogó con el medio local, El Tres, donde brindó precisiones acerca del dramático momento que atraviesa: "Hace 20 días me levanté y no veía casi nada".

Los estudios médicos confirmaron un escenario muy desalentador. Una trombosis sumada a una retinopatía diabética —patología que le detectaron en 2015 durante su etapa en el conjunto platense— derivó en la pérdida casi absoluta de la capacidad visual en el ojo izquierdo.

"Este es el partido más difícil. Nunca pensé estar viviendo esto, pero tengo dos hijos y no voy a bajar los brazos". "Este es el partido más difícil. Nunca pensé estar viviendo esto, pero tengo dos hijos y no voy a bajar los brazos".

Su máxima esperanza está puesta en que los tratamientos médicos logren detener el avance del cuadro clínico y preservar la salud de su ojo derecho.

El posteo de Matías Rosso en sus redes sociales comentando su situación. 

El posteo de Matías Rosso en sus redes sociales comentando su situación.

El paso del fútbol profesional a la reinvención cotidiana

El recorrido de Rosso en el ámbito profesional estuvo lleno de momentos destacados: se crio futbolísticamente y debutó en el Funebrero (consiguiendo el ascenso a la Primera Nacional), vistió los colores del Pincha jugando la Copa Libertadores, y también defendió las camisetas de Aldosivi, Estudiantes de Caseros y Gimnasia y Tiro de Salta.

No obstante, una grave lesión en el tobillo y la llegada de la pandemia en 2020 interrumpieron de manera abrupta su carrera profesional. Alejado de los estadios, se vio obligado a reinventarse para sostener a su familia.

Desde ese momento, su vida cambió por completo: trabajó en diferentes comercios, realizó traslados mediante reconocidas apps de transporte, así como también se desempeñó como repartidor.

Hoy, al carecer de un empleo en relación de dependencia, transita las calles rosarinas a bordo de una bicicleta comercializando sándwiches y viandas preparadas por su pareja, quien lo acompaña incondicionalmente desde hace una década y media.

Reflexionando sobre esta compleja etapa, señaló: "Uno no está acostumbrado y se tiene que adaptar. Más que una enfermedad, es una forma de vida diferente a la que venía viviendo".

Hoy trabaja vendiendo viandas y sándwiches en Rosario mientras busca estabilidad para sostener a su familia.

Hoy trabaja vendiendo viandas y sándwiches en Rosario mientras busca estabilidad para sostener a su familia.

La solidaridad de los hinchas y la búsqueda de estabilidad

En los últimos días, una publicación en sus perfiles digitales conmovió a los simpatizantes de las instituciones donde dejó su huella, quienes se movilizaron velozmente para brindarle apoyo económico y palabras de aliento. Frente a esto, el exfutbolista expresó su profunda gratitud hacia los fanáticos de Chacarita, de Estudiantes y de todas las personas que se comunicaron con él.

Sin embargo, su meta principal trasciende la ayuda solidaria momentánea: su anhelo prioritario es hallar un trabajo formal que le brinde seguridad y previsibilidad económica para el bienestar de sus dos hijos.

Con la dignidad intacta, el casco protector colocado y la bicicleta preparada para iniciar la jornada cada mañana, Rosso le hace frente al obstáculo más difícil de su recorrido, evidenciando que su mentalidad combativa sigue siendo la de un atacante que pelea cada jugada hasta el final.

El día después

"Muchas gracias a todos los que me dieron una mano", fueron las primeras palabras 24 horas más tarde de Rosso. A raíz de ello, contó que una clínica oftalmológica se contactó con él para evaluar su atención.

Además, contó que "en marzo arranco el curso de técnico de fútbol", un sueño pendiente que le quedaba en su carrera.

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FUENTE: Urgente24