En medio de la discusión por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en el fútbol argentino, un club de Brasil que cuenta con una fuerte inversión privada pero no es exactamente un club de manos privadas, dio a conocer su nuevo centro de entrenamiento, que tiene nivel europeo.
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El envidiable nuevo centro de entrenamiento de una pseudo-SAD de Brasil
El Red Bull Bragantino, una de las SAD que tiene el fútbol de Brasil, presentó un centro de entrenamiento de nivel europeo.
Se trata del Red Bull Bragantino, cuyo centro de entrenamiento convocó la atención de todo el mundo del fútbol por su particular su nivel europeo. El predio, que la institución brasileña llama Centro de Rendimiento y Desarrollo, fue construido alrededor de 19 mil m2 y en él hay 7 canchas de fútbol y un estadio con capacidad para 1000 espectadores.
Además, posee otras instalaciones de primer nivel: 3 cafeterías, 2 gimnasios, jacuzzis, salas de prensa, un auditorio para 120 personas, piletas, y hasta 86 habitaciones para un hotel que está diseñado y pensado para el plantel profesional.
Decir que Red Bull Bragantino es una SAD (SAF, como le llaman en Brasil) sería un error. Lo cierto es que la compañía de la bebida energética, que ya es dueña de otros equipos como Leipzig en Alemania o Salzburgo en Austria, desembarcó en el club brasileño en 2019. Desde entonces, se hizo cargo del nombre del club (le agregó el nombre de la marca al del club), modificó el escudo y quedó con una autonomía absoluta para manejar el fútbol de la institución.
Sin embargo, no califica como una SAD sino que es una Sociedad de Responsabilidad Limitada (LTDA). Cuando Red Bull llegó, el Bragantino jugaba en la segunda división brasileña. En 7 meses la llevó a Primera, y en su primer año allí terminó décimo en el Brasileirao. El segundo año salió sexto, el tercero cayó al puesto 14, y el año pasado culminó sexto. Además, por las ubicaciones que consiguió también pudo participar de ediciones de Copa Libertadores y Copa Sudamericana.
Lo que sucede con Bragantino es un ejemplo visible de una buena relación entre capitales privados y un club de fútbol. A cualquier hincha le gustaría que su equipo tenga un centro de entrenamiento como el que tiene el Red Bull Bragantino. Por eso, resulta una caja de resonancia en función de lo que sucede actualmente en Argentina, en la que se discute abiertamente sobre la inclusión de Sociedades Anónimas Deportivas, a partir del intento del presidente Javier Milei de hacerlo con la Ley Ómnibus enviada al Congreso a principios de año.
Por supuesto, las SAD tienen también su contracara y su caramelo negro. Muchos casos han existido de clubes que estuvieron al borde de la quiebra o que tuvieron que ser salvados por sus propios hinchas para que no desaparecieran luego de malas gestiones de empresas privadas. Lo cierto es que, mientras tanto, en Brasil eso parece una discusión saldada, ya que el fútbol de ese país cuenta con 7 Sociedades Anónimas Deportivas.














