La NBA puede estar frente a uno de esos movimientos que parecen imposibles hasta que empiezan a tomar forma. Golden State Warriors sueña con unir a Stephen Curry y LeBron James en la Bahía, una combinación que durante años perteneció más al terreno de la fantasía que al mercado real, pero que ahora aparece sobre la mesa en un verano donde las estrellas ya empezaron a moverse como piezas de dominó.
DE PELÍCULA
Bomba en la NBA: Warriors sueña con unir a LeBron James y Curry
Warriors gana flexibilidad tras la decisión de Draymond Green y prepara un plan para juntar a LeBron James, Curry y Anthony Davis.
El punto de partida está en Los Angeles Lakers. LeBron James es agente libre sin restricciones y su renovación con la franquicia angelina quedó congelada después de que las primeras conversaciones no terminaran en acuerdo. Lo que hasta hace poco parecía una continuidad casi natural empezó a abrir dudas, sobre todo porque el Rey quiere competir por otro anillo y no parece dispuesto a cerrar el que podría ser su último gran contrato sin garantías deportivas fuertes.
Ahí entran los Warriors. La decisión de Draymond Green de rechazar su opción de jugador por 27,6 millones de dólares cambió el tablero y le dio a Golden State una flexibilidad que puede ser decisiva. Si ese movimiento termina convirtiéndose en un nuevo contrato más bajo para Green, la franquicia podría intentar una jugada de impacto: liberar margen, convencer a LeBron y, en paralelo, buscar a Anthony Davis para armar un tridente de película junto a Curry.
Draymond Green, la renuncia que abrió el sueño de Golden State
El primer movimiento fuerte no lo hizo LeBron, sino Green. El ala pivote rechazó su opción para la próxima temporada y abrió una ventana que los Warriors necesitaban si querían meterse en una operación grande. La decisión, adelantada por Shams Charania en ESPN, no significa necesariamente una salida de Golden State, sino todo lo contrario: puede ser el paso previo a un nuevo acuerdo por menos dinero para liberar margen y permitir que la franquicia ataque el mercado con más aire.
Ese gesto cambia la lectura de toda la novela. Green no es un jugador más dentro del vestuario: es el socio histórico de Stephen Curry, el corazón competitivo del equipo y una figura con peso interno suficiente como para participar en una reconstrucción de este tamaño. Si acepta resignar salario para que los Warriors ganen flexibilidad, el mensaje es bastante claro: la franquicia no quiere estirar el ciclo de Curry con retoques menores, sino intentar un último golpe de campeonato.
La conexión también tiene un nombre propio fuera de la cancha: Rich Paul. LeBron James, Anthony Davis y Draymond Green comparten agente a través de Klutch Sports, un dato que no garantiza nada, pero que facilita conversaciones, tiempos y condiciones en una operación donde todos deberían moverse de manera coordinada. Para que el plan funcione, Golden State necesita convencer a LeBron, encontrar la fórmula por Davis y sostener a Green dentro de una estructura salarial más manejable.
Ahí aparece el posible camino. Los Warriors podrían usar la rebaja de Green para ganar margen y poner sobre la mesa una excepción de nivel medio cercana a los 15,1 millones de dólares para LeBron, una cifra muy por debajo de su valor real, pero atractiva si el objetivo deportivo es competir por otro anillo junto a Curry. El factor emocional no es menor: LeBron ya dejó claro varias veces su admiración por el base de Golden State y la posibilidad de compartir equipo con él dejaría de ser una postal de All Star para convertirse en una apuesta concreta por el campeonato.
El obstáculo, claro, es que LeBron no llegaría a cualquier proyecto. Si decide salir de los Lakers, necesita garantías de que no será solo una última aventura mediática. Por eso el nombre de Anthony Davis entra con tanta fuerza en la ecuación: juntar al Rey con Curry ya sería un bombazo, pero sumar a La Ceja transformaría el plan en una candidatura real al título. Green abrió la puerta; ahora Golden State debe demostrar que puede cruzarla sin romper todo el edificio salarial.
Porzingis renueva, Butler entra en la ecuación y Davis se vuelve la llave
El plan de los Warriors, sin embargo, no es tan limpio como parece. La renovación de Kristaps Porzingis por dos años y 40 millones de dólares le da a Golden State una pieza valiosa para sostener altura, tiro exterior y presencia interior, pero al mismo tiempo vuelve más ajustado el rompecabezas salarial. El letón encaja bien al lado de Curry porque abre la cancha, obliga a los pivotes rivales a salir del aro y puede funcionar como un complemento ofensivo de lujo en una estructura cargada de veteranos. El problema es que cada dólar comprometido reduce el margen para construir el golpe mayor, ese que pasa por seducir a LeBron James y, antes o en paralelo, encontrar la forma de traer a Anthony Davis.
Ahí es donde aparece Jimmy Butler como posible ficha de cambio. El alero tiene un contrato de 56,8 millones de dólares en su último año, una cifra enorme que, en condiciones normales, sería una carga difícil de mover, pero que en este caso puede convertirse en una herramienta para cuadrar salarios. Davis, hoy en Washington Wizards, debe cobrar 58,4 millones la próxima temporada y tiene una opción de jugador de 62,7 millones para la 2027/28, por lo que el encaje económico entre ambos nombres no suena descabellado. Si los Warriors quieren convencer a LeBron de salir de Los Angeles Lakers, no alcanza con mostrarle a Curry y una camiseta histórica: necesitan demostrarle que el proyecto puede competir ya, sin transición ni promesas a largo plazo.
La Ceja sería, en ese sentido, la llave deportiva de toda la operación. Con Davis, Golden State no solo sumaría un interior dominante, sino también el tipo de socio que LeBron conoce, respeta y con el que ya ganó. Butler, por su parte, dejó una frase que encaja perfecto con el clima de mercado: si la franquicia cree que traspasarlo ayuda a ganar más rápido, está preparado para aceptarlo. Esa naturalidad también cuenta. En una operación de este tamaño, donde cada contrato pesa y cada estrella necesita sentirse parte de algo grande, la predisposición de Butler puede ser el detalle que permita a los Warriors convertir una fantasía de verano en un plan real. Porzingis complica el margen, sí, pero también sostiene el equipo; Butler puede abrir la puerta salarial, y Davis puede ser el argumento definitivo para que LeBron mire a San Francisco como su último gran intento por el anillo.
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