Para quienes aun no conocen, la Scaloneta es el apodo que recibe la Selección Argentina, por la conducción técnica de Lionel Scaloni. Aún siendo cuestionado -desde un principio- por gran parte de los fanáticos de la 'albiceleste' y por el periodismo, el oriundo de Pujato supo reconvertir al seleccionado y llevarlo a lo más alto con la conquista de la Copa América.
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¿Por qué la Scaloneta tiene la masculinidad menos frágil?
"Subite a la Scaloneta, nos vamos a Qatar", escriben algunos usuarios en Twitter.
La Selección Argentina de futbol se volvió furor en el último tiempo y eso es "culpa" de la gente. A donde sea que vaya la delegación comandada por Lionel Scaloni y Lionel Messi hay furor y largas filas para conseguir una entrada, un saludo, una foto o un autógrafo con sus ídolos.
Tal vez es algo que hace mucho tiempo no pasaba: la relación entre los jugadores de la selección y el público venía estando algo torcida, en los últimos años. La revolución de Scaloni y los nuevos aires, trajeron otro clima a los futbolistas y a su gente.
Los resultados respaldan a la Scaloneta. Pero este ciclo de Scaloni va más allá de las victorias, derrotas, invictos o títulos.
La Selección Argentina vive con alegría adentro y afuera del campo.
El sentido de pertenencia, el amor por el escudo, los colores y un clima de festejo que se respira cada vez que los futbolistas concentran juntos. Ya sea en un hotel, el predio de Ezeiza o en un vuelo de avión.
¿Por qué la Scaloneta no tiene masculinidad frágil?
El combinado nacional nos devolvió la alegría de gritar campeón luego de 28 duros años. El ambiente y la relación entre los futbolistas es inmejorable.
Sin embargo, la relación entre los futbolistas es tan cercana y tan cariñosa que la gente ironiza con el apego que se tienen unos a otros.
Besos, caricias, abrazos, mensajes amorosos en redes sociales y hasta celos. En la Scaloneta hay mucho afecto.
¿Qué es la masculinidad frágil?
La masculinidad frágil es lo que hace a los hombres tratar de esconder sus emociones, hacerse fuertes ocultando sentimientos de miedo, angustia, debilidad o inseguridad al sentirse vulnerables.
La cuestión llega, a veces, al grado de prohibir prendas de color rosa, o el sentimiento de imposibilidad de decir que otro hombre es atractivo o incluso dar o recibir un beso de ellos. El problema principal de una masculinidad frágil, es que lleva al hombre a pensar que, actuar o pensar como una mujer, lo hace menos hombre.











