Tres micros con barras del club Fénix -de Argentina- llegaron al predio del club en Moreno. Mientras los dirigentes del equipo bonaerense almorzaban un asado, los violentos los increparon con destrozos y a los tiros.
VIOLENCIA
Los barras van por el predio de Fénix
En Fénix, los barras apretaron a los dirigentes del club a balazos, en un capítulo más del terror en la Argentina.
El objetivo era agredir a Horacio Rodríguez Pini, pretesorero del club, y a Matías Zárate, gerenciador. Hubo 50 barras y cerca de 20 disparos, según Olé. Los vándalos, golpearon y le robaron a la gente que se encontraba trabajando y comiendo en la parrilla.
Insólitamente, los tres micros repletos de barras -que transportaban barras de otros equipos de ascenso también- pudieron huir sin ser detenidos, no así un auto Fiat Palio que circulaba detrás y que tenía en su interior a cuatro barras de Deportivo Merlo, que llevaban una pistola de nueve milímetros con numeración limada y siete cartuchos en su interior, compartió Infobae.
"Tenemos una discrepancia entre dirigentes", reconoció Rodríguez Pini ante Moreno Noticias y contó con que "según testigos, en la tribuna estaba el presidente del club el señor Jorge Colqui Lastra junto a Juan de Rosa, Juan Ayala y otros miembros que son simpatizantes, barras bravas, hinchas, ya no sé cómo llamarlos", expresó el dirigente opositor.
El conflicto con la barrabrava data desde hace tiempo, pero este hecho puntual tiene que ver con una interna dirigencial para ver quién se pone al frente de los destinos de la institución. Hasta el año pasado, el club era conducido por Jorge Colqui.
Infobae agregó, que los problemas comenzaron cuando Fénix vendió su sede de Colegiales para armar su estadio en Moreno en u$450.000. Con u$300.000, se compró el terreno y el resto era para la construcción, pero a su vez, hubo dinero que pareció quedar en el camino. El propio Colqui, tuvo sus problemas con la barra a punto tal que lo amenazaron de muerte en octubre de 2020 tras exigir a quien manejaba las finanzas del club los comprobantes de compra de materiales para la construcción del nuevo estadio de Fénix, dado que muchas cosas no parecían estar en regla.
"Esta gente ingresó a los tiros, buscándome a mí y al gerenciador del club, Matías Zárate. Mi auto tiene siete disparos. No nos pasó nada de milagro", expresó Rodríguez Pini.












