La hija del primer ministro francés, François Bayrou, es una sobreviviente de la escuela católica privada Notre-Dame de Bétharram, que está en el centro de un creciente escándalo de abusos sexuales que ha conmocionado a Francia.
PASADO OSCURO
Premier de Francia bajo fuego: Golpizas y abusos a su hija en escuela católica
La hija del premier francés fue brutalmente golpeada en una escuela católica. Investigan si él sabía sobre los abusos que allí ocurrieron durante décadas.
Pero lo que complica a Bayrou no es solo el horror vivido por su hija, sino su vínculo directo con la escuela: fue político local en esa región durante años, ocupó el cargo de ministro de Educación y, además, tres de sus seis hijos asistieron al colegio. Incluso su esposa daba clases de catecismo allí.
La historia de su hija, Hélène Perlant, forma parte de un libro de sobrevivientes que se publicará esta semana. En diálogo reciente con Paris Match recordó un episodio de violencia cuando tenía 14 años en el campamento de verano en la década de 1980:
“Una noche, cuando estábamos desempacando nuestros sacos de dormir, [el padre] Lartiguet me agarró repentinamente del pelo, me arrastró por el suelo varios metros y luego me dio puñetazos y patadas por todas partes, especialmente en el estómago… Me oriné y me quedé así toda la noche, húmedo y hecho un ovillo en mi saco de dormir”.
“Bétharram estaba organizado como una secta o un régimen totalitario que presionaba psicológicamente a alumnos y profesores para que guardaran silencio”, agregó.
François Bayrou en problemas
Hélène Perlant afirmó que nunca le contó a su padre sobre lo sucedido. “Lo guardé en secreto durante 30 años. Quizás, inconscientemente, quería proteger a mi padre de los golpes políticos que recibía a nivel local”.
Según medios franceses, durante varias décadas, Bayrou ocupó cargos políticos y municipales en la zona. En la década de 1990 fue ministro de Educación y también político local. Desde 2014 es alcalde de la cercana ciudad de Pau, donde continúa ocupando el cargo.
Bayrou, acusado por escépticos legisladores de izquierda en febrero en el Parlamento de mentir “a los diputados para ocultar su conocimiento de la violencia contra menores, algo que sus responsabilidades en aquel momento le obligaban a denunciar", dijo:
"Nunca me informaron de nada relacionado con violencia ni violencia sexual”. También afirmó en el parlamento que se estaba inventando una “polémica artificial” en su contra.
El escándalo no se limita al testimonio de la hija del premier. Desde 1957 hasta 2004, al menos 200 denuncias legales han sido presentadas contra sacerdotes y personal de Bétharram por abusos físicos y sexuales. De esas denuncias, 90 señalan abusos sexuales, incluyendo violaciones en grupo. Dos denuncias dieron lugar a cargos contra un exsupervisor por presunta agresión sexual a una menor en 2004 y presunta violación a una menor entre 1991 y 1994.
Estas acusaciones han provocado una creciente indignación pública y cuestionamientos sobre cómo el sistema religioso y político encubrió estos crímenes durante tantos años.
Este mes, la comisión parlamentaria escuchó dos testimonios bajo juramento que contradecían la afirmación de Bayrou de que no tenía conocimiento de las acusaciones relativas a la escuela de Bétharram. Incluso Alain Hontangs, un investigador que en 1998 examinó una denuncia de violación contra un sacerdote que había sido director de escuela, dijo bajo juramento que un juez le había informado de que la investigación se estaba retrasando porque Bayrou, quien era entonces presidente del consejo local, había intervenido, según The Guardian.
El juez, Christian Mirande, confirmó haber hablado de las acusaciones de violación con Bayrou, pero afirmó no recordar haber hablado con el investigador al respecto. Mirande declaró ante la comisión que confiaba en el relato de Hontangs.
Bayrou, que dijo a la TV francesa que “nunca he intervenido en ningún caso judicial”, será interrogado por la comisión parlamentaria el 14 de mayo.
Las acusaciones de encubrimiento no son menores. Si se confirma que Bayrou sabía de los abusos y no hizo nada para detenerlos, estaríamos ante un político que ni siquiera protegió a su propia hija del horror que vivió en esa escuela. La denuncia de Perlant ha puesto en duda no solo la integridad de Bayrou, sino también la credibilidad de todo su gobierno.
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