FOCO Larry Fink > Fondo Monetario Internacional > BlackRock

CONTRADICCIONES

Larry Fink de verde ¿por el medio ambiente o por el dólar?

Larry Fink es el mayor inversor global y dice que quiere invertir en el medio ambiente pero aparecen contradicciones que le marca Bloomberg Businessweek.

La Administración Fernández se enfoca en los recursos fósiles, provocando una notable colisión con los activistas ambientales en general y la población de Mar del Plata en particular. Urgente24 ha insistido en que la Administración Fernández podría obtener muchos más recursos apostando a la reconversión energética hacia lo sustentable, al menos daría la impresión de que apuesta por el futuro y no por el pasado. De hecho, una idea que impulsó un conocido de los gobernantes, Larry Fink, fue autorizar al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional a asumir las primeras pérdidas en proyectos de energía sostenible, para que otros inversores se sintieran seguros poniendo dinero.

Es cierto que la conducta de Fink como inversionista provoca obvias desconfianzas pero pocos ciudadanos privados ejercen más poder en Estados Unidos que Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock Inc. Al presionar a las empresas para que adopten políticas favorables al clima, eso lo ha convertido en un personaje clave pero también hay sospechas acerca de su compromiso más allá de la rentabilidad que busca en la oportunidad.

Pero 3 ex empleados de BlackRock ocupan puestos clave en la Administración de Biden, incluido el exjefe de inversión sostenible de la empresa.

BlackRock gestionaba en 2020 un equivalente a más del 10% del Producto Interno Bruto global.

Sus fondos se encuentran entre los 3 mayores accionistas en más del 80% de la empresas del S&P 500.

BlackRock ejerce un gran poder de voto de los accionistas, que utiliza para respaldar la gestión o para modificarla.

Fink les está diciendo a los directores ejecutivos que las empresas deben prepararse para una reducción de los combustibles fósiles, y que el sector privado debe trabajar con los gobiernos para hacerlo.

En Venecia, durante la reunión del G20, participando del panel paralelo de líderes globales, Fink instó a los ministros a crear más asociaciones público-privadas para inversiones en tecnologías renovables.

El poder de Fink, combinado con su defensa de un tema candente, lo ha convertido en un foco de tensión para activistas, políticos y sindicatos.

Fink advierte sobre la disrupción que el cambio climático podría causar tanto a la economía como a los mercados financieros, pero ve una oportunidad histórica de inversión en el cambio energético.

Fink, un licenciado en Ciencias Políticas que se describe a sí mismo como un demócrata conservador y que tiene el hobby de criar caballos en el condado de Westchester, al norte de la ciudad de Nueva York, dice que no es especulador cuando dice que los inversores y las empresas deberían trabajar junto con los gobiernos para abordar problemas generales porque así las autoridades reducirían sus gastos improductivos.

Fink también presiona a las empresas para que revelen más sobre los impactos sociales de su negocio, como el bienestar de sus trabajadores o sus comunidades locales. Para él, esto es un buen negocio: las empresas atentas a las necesidades de la sociedad terminan protegiendo la rentabilidad de los accionistas.

BlackRock publicó un estudio en 2019 sobre cómo el cambio climático y los eventos relacionados con él afectan el mercado de bonos municipales y cómo el clima extremo amenaza la infraestructura. En el trabajo pronosticó que el 58% de las áreas metropolitanas de USA sufrirían pérdidas de PIB de al menos 1% durante las próximas décadas si no se prepararan para los riesgos climáticos.

larry fink donald trump.jpeg
Fink dice que nunca ha recaudado dinero para ningún candidato presidencial y ha donado tanto a republicanos como a demócratas a lo largo de los años. En la foto con el expresidente Donald Trump, y el director ejecutivo de Walmart, Doug McMillon, en un foro político en la Casa Blanca en febrero de 2017.

Fink dice que nunca ha recaudado dinero para ningún candidato presidencial y ha donado tanto a republicanos como a demócratas a lo largo de los años. En la foto con el expresidente Donald Trump, y el director ejecutivo de Walmart, Doug McMillon, en un foro político en la Casa Blanca en febrero de 2017.

El pasado y el futuro

The Wall Street Journal recordó que Laurence Fink comenzó en Wall Street en First Boston, dirigía un escritorio que reunía hipotecas y otros préstamos y vendía partes de los paquetes. Si bien los inversores se apropiaron de tramos más seguros de esta innovación financiera, las partes más riesgosas permanecieron en el balance del banco.

Cuando las tasas de interés cayeron en 1986, su escritorio perdió US$ 100 millones en el 2do. trimestre y Fink fue despedido.

Cofundó BlackRock 2 años después con el principal de aquel escritorio, Rob Kapito, y otros 6 conocidos, como una administradora de bonos que atrajo a los inversionistas con el argumento de que tenía la misma tecnología de riesgo que los grandes bancos, pero sin los conflictos que tenían estos cuando usaban su propio dinero para hacer apuestas en empresas.

Pero Fink logró que se concretara ese adagio de que las crisis son oportunidades. En marzo de 2008, BlackRock se involucró en los esfuerzos de la Fed para enfrentar la deflactación de la burbuja inmobiliaria. Un domingo, el presidente de la Fed de Nueva York, Tim Geithner, y el secretario del Tesoro, Hank Paulson, le pidieron ayuda a Fink mientras se apresuraban a evitar un colapso desordenado de Bear Stearns, desesperados por encontrar una solución antes de que los mercados asiáticos abrieran en pocas horas.

Fink corrió desde su granja de los caballos al Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Los funcionarios querían que Bear fuera absorbido por JPMorgan Chase & Co., pero el banco estaba preocupado por los activos hipotecarios que se estaban deteriorando rápidamente. Nadie estaba seguro de cuánto valían con alguna precisión. Geithner y Paulson le preguntaron a Fink: Si la Reserva Federal proporcionara financiamiento a una empresa recién formada que absorbería los activos incobrables de Bear, ¿existía una posibilidad razonable de que la garantía cubriera el préstamo?

Fink les respondió que los contribuyentes estadounidenses no perderían dinero a largo plazo. Los funcionarios estadounidenses trasladaron los activos radiactivos a una sociedad de responsabilidad limitada financiada por la Fed para que JPMorgan pudiera sentirse cómodo al hacerse cargo de Bear. BlackRock ayudó a seleccionar qué activos se incluyeron en la cartera de la LLC y los supervisó para el gobierno. Ese programa generó ganancias a los contribuyentes.

Aproximadamente 1 año después, Fink tuvo la oportunidad de que BlackRock adquiriera el negocio de administración de dinero de Barclays PLC. Fink logró recaudar el dinero necesario para adquirir Barclays Global Investors, elevando los activos de BlackRock bajo administración y controlando un arsenal de fondos con tarifas mucho más bajas que otros fondos.

También le dio a Fink la posibilidad de hacerse escuchar como accionista de empresas: "Es necesario que haya una voz más fuerte para los inversores a largo plazo", dijo.

El 18/03/2020, con la propagación del coronavirus, la caída de las acciones y el estancamiento del comercio de bonos, Fink recibió otra citación a Washington DC.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, organizó una reunión en la oficina Oval, con la esperanza de que la conversación dejara en claro al entonces presidente Donald Trump que la respuesta del gobierno a la pandemia tenía que ser grande.

Todos discutieron cuánto debería gastar el gobierno para mantener la economía a flote. “Trillones”, dijo Fink.

En la reunión no se discutió un papel formal para BlackRock, pero la Fed contrató una unidad de BlackRock para ayudarla a inyectar dinero en bonos corporativos. Los mercados se estabilizaron.

Parte de la tarea de BlackRock consistía en ayudar a la Fed a comprar fondos negociados en bolsa de bonos, incluido los de BlackRock. En la prisa por evitar una profunda recesión, la Fed contrató en forma directa a BlackRock. Más adelante hubo controversia al respecto. La firma afirma que perdió dinero en el trabajo, dados los recursos y el tiempo consumidos. Y que no cobró comisiones. Pero fue un acierto estratégico.

larry fink macron.jpeg
Fink con el presidente francés Emmanuel Macron en una reunión sobre el cambio climático con representantes de fondos de inversión en el Palacio del Elíseo en París en julio de 2019.

Fink con el presidente francés Emmanuel Macron en una reunión sobre el cambio climático con representantes de fondos de inversión en el Palacio del Elíseo en París en julio de 2019.

La trampa

"Han pasado casi 2 años desde que Larry Fink declaró que se estaba llevando a cabo una remodelación fundamental del capitalismo global y que su empresa ayudaría a liderarlo al facilitar la inversión en empresas con prácticas ambientales y sociales favorables. Últimamente ha estado dando una vuelta de victoria", afirmó en una nota Bloomberg Businessweek y podría creerse que era un contenido favorable a Fink.

Sin embargo, entre el discurso y las acciones a menudo hay diferencias, pero el capitalismo permite contar con mecanismos de denuncia. En este caso se llama Bloomberg Businessweek, y obligará a Fink a rectificar. Quizás a cumplir con su palabra.

2 cartas publicadas el 14 de enero de 2020 por BlackRock y Fink han resultado muy importantes en la historia presente de las finanzas.

En una, Fink advirtió a los directores ejecutivos de empresas globales que se enfrentaban a una potencial 'bomba de tiempo' cuando los inversores se despertaran ante la crisis climática. Debido a que su firma posee más acciones en más compañías grandes que cualquier otro, los directores ejecutivos escuchan.

"Creo que estamos al borde de una remodelación fundamental de las finanzas", escribió Fink en texto en negrita, y agregó: "En un futuro cercano, y antes de lo que la mayoría anticipa, habrá una reasignación significativa de capital".

En la otra carta, BlackRock prometió a los clientes: "Creemos que la sostenibilidad debe ser nuestro nuevo estándar para invertir".

“Nuestros flujos continúan creciendo y dominando”, dijo Fink el 13/10/20 acerca del comportamiento de los llamados ESG, o fondos ambientales, sociales y de gobierno, e inversiones similares.

Lo que Fink no dijo es que BlackRock impulsó una parte significativa de ese cambio al insertar su fondo ESG primario en carteras de modelos populares e influyentes que se ofrecen a los asesores de inversión, que las utilizan con clientes en toda América del Norte. Los enormes flujos de estos modelos significan que muchos inversores se subieron a un vehículo ESG sin necesariamente elegir uno como estrategia de inversión específica, o incluso sin saber que su dinero se ha invertido en uno.

larrh fink 3.jpeg
Larry Fink en la conferencia Future Investment Initiative en Riyadh, Arabia Saudita, una de varias reuniones internacionales en las que ha hablado sobre la transición energética.

Larry Fink en la conferencia Future Investment Initiative en Riyadh, Arabia Saudita, una de varias reuniones internacionales en las que ha hablado sobre la transición energética.

ESGU, el ESG de BlackRock tenía solo US$ 1.600 millones cuando comenzó 2020, pero terminó el año en US$ 16.400 millones. Ese mismo año, BlackRock representó la mitad del crecimiento récord de fondos en ESG, y la mitad provino solo de ESGU. Los analistas de Wall Street declararon que ESG se había convertido en una herramienta principal para los inversores.

Una investigación de Bloomberg Businessweek reveló que las calificaciones que BlackRock cita para justificar la etiqueta sostenible del fondo no tienen casi nada que ver con el impacto ambiental y social que las empresas del fondo tienen en el mundo.

En cambio, las calificaciones están diseñadas para medir el daño potencial que las regulaciones gubernamentales y otros factores podrían causar a los resultados de las empresas, especialmente cuando se trata de abordar el cambio climático. Bloomberg descubrió que solo 1 de las 155 actualizaciones de ESG de las empresas del S&P 500 citó un recorte real de las emisiones como un factor.

Las calificaciones provienen de MSCI Inc., que considera a BlackRock como su mayor cliente. (El nombre formal del fondo ESGU es iShares ESG Aware MSCI USA ETF). Esas calificaciones, que dominan el mundo de la inversión sostenible, han abierto la puerta a empresas propietarias de ESGU que se encuentran entre las consideradas como las peores infractoras: Chevron y Exxon Mobil, Facebook (ahora Meta Platforms), Amazon, McDonald's y JP Morgan Chase, que es el mayor financista de proyectos de combustibles fósiles desde los Acuerdos de París de 2015.

Tariq Fancy, ex director de inversiones de BlackRock para inversiones sostenibles, dijo que la investigación de Bloomberg Businessweek había ayudado a abrir los ojos en la industria de servicios financieros sobre lo que está sucediendo dentro de ESGU y los fondos sostenibles en general.

Es deseable que ahora la promesa de Fink pueda concretarse en la realidad. De todos modos, su descripción de los acontecimientos es real, y gobiernos como el argentino podrían aferrarse a liderar el nuevo ciclo en vez de subirse al furgón de cola de lo que está quedando atrás.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario