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LA NOCHE DE LOS LÁPICES

Día de los Derechos del Estudiante Secundario: ¿Por qué el 16 de septiembre?

El 16 de septiembre es el Día de los Derechos del Estudiante Secundario en conmemoración a "La Noche de los Lápices", ocurrida en 1976.

Esa agrupación había participado del reclamo en 1975, ante el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, del Boleto Estudiantil Secundario (BES) por su acrónimo.

En agosto de 1976, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional decidió suspender el beneficio e identificar a los referentes del movimiento estudiantil que había encabezado ese reclamo.

Derechos y deberes básicos de los alumnos secundarios:

  • Derecho a recibir una formación integral que sea adecuada para el desarrollo de la personalidad y que contribuya a su desarrollo personal y académico.
  • Derecho a ser respetado en todos los aspectos –identidad, integridad, dignidad-.
  • Derecho a que la dedicación del alumno, el esfuerzo y el rendimiento sean valorado y reconocidos
  • Derecho a recibir orientación educativa y profesional.
  • Derecho a que se respete la libertad de conciencia
  • Derecho a la protección física y moral.
  • Derecho a participar en la vida del centro educativo –siguiendo las normas-.
  • Derecho a recibir ayudas y apoyos precisos para compensar las carencias y desventajas que pueda estar sufriendo de tipo personal, familiar, económico o sociocultural.
  • Derecho a recibir ayudas y apoyos preciosos en caso de haber Necesidades Educativas Especiales que impidan o dificulten el acceso o permanencia al sistema educativo, en cualquier nivel.
  • Derecho a la protección social en el ámbito educativo.
  • Derecho a la reunión de los alumnos con condiciones adecuadas en el centro.

La secuela

La noche del 16 de septiembre se inició un operativo conjunto de efectivos policiales y del Batallón 601 de Ejército para capturar a 9 jóvenes que tenían entre 16 y 18 años.

Ya detenidos, los jóvenes fueron sometidos a torturas y vejámenes en distintos centros clandestinos, entre ellos el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda.

La mayoría de estos estudiantes secundarios permanecen aún desaparecidos; sólo 4 pudieron sobrevivir -Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda-.

En total, 232 adolescentes fueron secuestrados durante la dictadura cívico militar.

la noche de los lápices

Diacronía

Este 16 de septiembre de 2021 encuentra a los estudiantes ante un escenario desolador porque la Argentina tiene niveles récord de desempleo juvenil, o sea que la mayoría de los estudiantes de hoy son posibles desempleados mañana; y porque el acceso a los niveles superiores de capacitación se encuentran más restringidos y, de alguna manera, son más exclusivos.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, casi un cuarto de los jóvenes argentinos de entre 16 y 24 años estaba desempleado en 2017 (24,7%), mientras que el desempleo general era del 8,7%. Es decir: en la prepandemia la tasa de desempleo juvenil casi triplicaba a la de la población adulta en general.

Es una tendencia verificable desde 2004. La Argentina es el país con mayor desempleo juvenil del Cono Sur, por encima de Uruguay (24,5%), Chile (16,8%), Paraguay (12,8%) y Bolivia (6,6%).

Los 'hijos de la crisis' (2001) crecieron durante el auge del kirchnerismo; la larga recesión que se remonta a 2018 es la 2da. turbulencia económica de la que tienen memoria porque también vivieron la de 2014.

“En 2003, más del 70% de los niños y niñas menores de cuatro años se encontraban bajo la línea de pobreza. En el 1er. semestre de 2018, el 42% de los jóvenes nacidos en 2000 y 2001 eran pobres”, explicó Matilde Karczmarczyk, economista y analista de Protección Social en el think tank Cippec.

Sin embargo, los estudiantes secundarios actuales, más jóvenes, también “crecieron del modo en el que creció la sociedad argentina estos años. Básicamente de un modo muy desigual, marcados por una sociedad que se caracteriza por que las oportunidades tienen que ver con el origen y no con los méritos y esfuerzos de cada uno”, opinó el ensayista y profesor universitario Alejandro Katz.

https://twitter.com/48Clau50/status/1438354837519876104

La disparidad

José Fiorito, en un documento de CIPPEC, afirmó:

"El desempleo afecta más a los jóvenes que más necesitan trabajar: los provenientes de hogares de menores ingresos. Mientras el 26% de los jóvenes del quintil más bajo de ingreso es desempleado, solo el 9% de los jóvenes del quintil más alto está en esa situación. El género es otro predictor de vulnerabilidad laboral: el 25% de las mujeres jóvenes están desempleadas frente al 15,4% de los varones.

A esto se suma la incidencia de la informalidad. En la Argentina el 34% de los trabajadores está en situación de informalidad, pero si se consideran solamente los trabajadores jóvenes, ese porcentaje asciende al 60%, es decir que seis de cada diez jóvenes que trabajan lo hacen de forma precaria. Entonces, más allá del desempleo, entre los jóvenes, otro problema tanto o más serio es la informalidad, que se traduce en que a menudo ganan el salario mínimo o menos, trabajan por jornadas extendidas, en situaciones insalubres y sin protección social (sin vacaciones pagas, licencias por estudio, por maternidad o paternidad en caso de tener un hijo, ni aportes jubilatorios). Esto tiene consecuencias graves para el futuro de los jóvenes. La informalidad del primer empleo es un predictor importante de trayectorias de exclusión: impacta negativamente sobre los ingresos futuros, sobre la probabilidad de tener un trabajo decente y de acceder a la jubilación.

Un gran desafío pendiente de diferentes administraciones y niveles de gobierno es superar la alta incidencia de la informalidad en el mercado de trabajo, que afecta especialmente a las mujeres y a las personas provenientes de hogares de menores ingresos.

Además, los jóvenes enfrentan una gran disparidad entre lo que la demanda de trabajo les exige y lo que les ofrece. Se les pide conocimientos técnicos y capacidades cognitivas, sociales y emocionales mucho mayores que los requeridos para el puesto, pero simultáneamente no se les ofrece protección social ni condiciones decentes. Además, los jóvenes enfrentan una gran disparidad entre lo que la demanda de trabajo les exige y lo que les ofrece. Se les pide conocimientos técnicos y capacidades cognitivas, sociales y emocionales mucho mayores que los requeridos para el puesto, pero simultáneamente no se les ofrece protección social ni condiciones decentes.

La acumulación de capital humano empieza en la primera infancia. Hay que tomar medidas que permitan que las familias pasen tiempo con sus hijos y políticas de conciliación entre días laborales y familiares, políticas de trasferencia de ingreso que permitan el desarrollo integral y facilitar el acceso a servicios de calidad con el objetivo de garantizar sus derechos y de fortalecer sus capacidades para que a futuro puedan sostener a una población que ya no gozará del llamado bono demográfico, los beneficios de que la población en edad de trabajar sea mayor que la dependiente (chicos y adultos mayores) y en consecuencia, el potencial productivo de la economía sea superior.

Actualmente, la proporción de personas en edad de trabajar en la Argentina es mayor que la de personas dependientes. Sin embargo, en 25 años esa relación se va a invertir. Por lo tanto, hay que apostar servicios de educación (en todos los niveles y con un mayor grado de articulación con el entorno laboral) para facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. También es necesario fortalecer las políticas para la primera infancia para que los chicos de hoy puedan tomar la posta y trabajar productivamente para mantener la sociedad futura."

FUENTE: Urgente24

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