Un 27 de mayo de 1976, Ricardo ‘El Bocha’ Bochini metía el mejor gol de su historia en Independiente contra Peñarol. Fue por las semifinales de la Copa Libertadores de ese mismo año en una época donde los uruguayos eran de los rivales más difíciles.
Un gol para el recuerdo
Ricardo Bochini y su mejor golazo con ‘El Rojo’
Un 26 de mayo de 1976, Ricardo Bochini metía el único gol frente a Peñarol. Eludió a varios jugadores y anotó el tanto sin asistencias.
El gol de las 8 gambetas
Minutos habían pasado del comienzo del segundo tiempo. El primero había terminado sin goles. El partido había transcurrido sin mayores novedades, salvo por dos cambios que tuvieron lugar en el primer tiempo, uno en cada plantel.
Ricardo Bertolé, del Rojo, había hecho un saque lateral que terminó en los pies de Daniel Astegiano, quien se la pasó al Bocha. Apenas superada la línea central de la cancha, Bochini comenzó a esquivar rivales hasta llegar al arco: primero lo hizo con Julio César Giménez y después siguió picando con la pelota pegada a los pies.
Pasó por entre Nitder Pizzani y Alberto Acosta, siempre yendo por la izquierda, y después hizo lo mismo esquivando a Washington Olivera y Mario Zoryez, a los que dejó en el camino. Acosta quiso barrerlo, pero El Bocha pudo eludirlo y consiguió dejarlo atrás, evadió a Luis Garisto y así alcanzó el área uruguaya.
Cuando González y Olivera salieron a cortarlo, el ídolo del Rojo hizo una pausa, se la cambió de pie de forma improvisada en ese momento, y la colocó en el fondo de la red de un derechazo. Superó al arquero Walter Corbo, que aún arrojándose en dirección a la pelota, no consiguió detenerla.
Bochini había esquivado a 8 jugadores, uno de ellos dos veces, para conseguir “el gol de mi vida”. Fue un gol antológico que siempre quedará en la historia de Independiente. 47 años después todavía sigue siendo rememorado por los hinchas del Rojo e incluso por el propio Bocha.
Así lo recuerda Bochini
En cada aniversario, Bochini recuerda el gol de su vida, que quedó relatado por él en su autobiografía, Yo, el Bocha.
Todo el mundo se acuerda del gol que le hice a Peñarol en 1976, porque gambeteé a 7 u 8. Yo lo valoro porque sirvió para ganar. Era un partido muy difícil, duro, de mucha marca y al final terminamos 1 a 0. Lo que es un crimen es que no esté el video de ese gol. Gonzalo Bonadeo tiene un filmación, pero es un pedacito final de la jugada. Hay que buscarlo en Uruguay porque allá lo dieron en los noticieros. Creo que Astegiano me dio la pelota justo en la mitad de la cancha, me salió uno y lo eludí, agarré velocidad y en un instante pensé: ‘Hasta el área no paro‘. Me salió otro, también lo esquivé, y luego la jugada me fue llevando, al final gambeteé a siete o a ocho, porque a uno lo eludí dos veces, creo que era el Pelado Acosta, el que después fue técnico de Chile. Por último, pasé entre dos que se me tiraron con todo pero no llegaron a tocar la pelota, y cuando el arquero Corbo me quiso tapar, se la toqué rápido, bajo y cruzado, al segundo palo. Me corrí toda la cancha. Para hacer ese tipo de goles hay que estar muy bien físicamente y tener velocidad, yo de joven era rápido. Y aparte, llevar la pelota bien pegada al pie, porque apenas se sale de eludir a un rival, ya está el otro encima. Creo que es el mejor gol de mi vida, la jugada que uno siempre sueña de chico.
Ricardo Bochino – Yo, el Bocha
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